Por Úrsula Asta
La realidad de la Argentina impone reflexiones urgentes que abonen en una acción política capaz de modificar los destinos de una economía que camina hacia un nuevo colapso y profundización de la crisis, con el dolor social que eso significa.
Las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, por ubicarse a la mitad del mandato del gobierno de turno, son siempre leídas como un plebiscito sobre quien comanda los rumbos del Poder Ejecutivo. En esta ocasión, La Libertad Avanza, el partido político del presidente Javier Milei, se impuso en términos nacionales, así como en distritos muy importantes.
En ambas cámaras del Congreso, el partido oficialista amplió su representación, aunque deberá negociar dentro del recinto, algo que a priori no pareciera significarle mayores obstáculos. Entre las claves del triunfo, hubo un sorpresivo desenlace al imponerse en la populosa provincia de Buenos Aires, así como también ganó en distritos como Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires.
Ahora bien, ¿tuvo impacto la captura política que imponen los Estados Unidos sobre la Argentina? ¿De qué manera el resultado electoral reafirma el programa del Gobierno? ¿Cómo pensar el período histórico en el cual ganó Milei la Presidencia en 2023 y qué pasó hasta este 2025? ¿Qué claves supone la crisis de representación para un pueblo cuya abstención a las urnas fue la más baja desde 1983 con la vuelta a la democracia? ¿El peronismo es capaz de reconfigurar en clave popular un programa político que exprese a las mayorías?
Impacto sobre el programa de Milei
El consultor y analista político que coordina Pulsar, observatorio de opinión pública de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Facundo Cruz, sostuvo que, con estos resultados, “La Libertad Avanza (LLA) queda confirmada como una fuerza nacional extendida, con apoyos en distritos clave y crecimiento en otros distritos donde le había costado hacer pie, por ejemplo, las provincias de La Pampa y Misiones”.
Para Cruz, “el gobierno queda fortalecido de cara al Congreso que va a asumir a partir del 10 de diciembre, porque los gobernadores (jefes de distrito) quedan más desdibujados de lo que estaban hasta la fecha. Por ejemplo, los gobernadores que representan provincialismos, algunos que construyeron el partido Provincias Unidas, una nueva opción de centro, perdieron en sus distritos contra LLA y aquellos que eligieron no formar parte de Provincias Unidas y jugar por su cuenta, también perdieron frente a LLA”.
De esta manera, “la Casa Rosada puede entonces negociar con los gobernadores uno a uno y no enfrentar un bloque homogéneo, sólido y consolidado. Eso le va a facilitar las condiciones de negociación. El Gobierno nacional encara la segunda etapa del mandato presidencial en una posición de mayor fortaleza para construir consensos que distintos sectores ya le están demandando”.
En efecto, los días posteriores a la elección, Milei encabezó una larga reunión con 20 representantes provinciales, en lo que fue su primera señal de búsqueda de negociaciones para encarar reformas, como la laboral, tributaria y penal. Hubo sólo cuatro que no asistieron, todos de extracción peronista, que no fueron invitados. Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Consultada sobre este aspecto, Natalia Salvo, quien fue candidata a diputada nacional por Fuerza Patria por el distrito de Ciudad de Buenos Aires, analizó que las consecuencias de esta elección son “nefastas”. “Uno tiende a decir que las elecciones son todas importantes, pero en este caso, sabiendo que el mismo Gobierno lo había puesto en términos de plebiscito, vemos cuales son las consecuencias. Ya hablan de una reforma laboral, que es el estatuto de la esclavitud y la destrucción de los sindicatos. Ya se habla de una reforma tributaria regresiva para los que menos capacidad contribuyente tienen y, además, una reforma previsional”, señaló.
La captura de los Estados Unidos
En las semanas previas a la elección, el Tesoro de los EEUU intervino directamente en las arcas argentinas. Eso se concretó tras una reunión de Milei y un Donald Trump que en aquel momento advirtió que “si pierde las elecciones”, no iba a ser “generoso con Argentina”; aunque más tarde sumó nuevas declaraciones al ser cuestionado porque los agricultores norteamericanos no habían recibido apoyo y Argentina sí. “No sabes nada”, le dijo a la periodista, “Argentina se está muriendo”, “ellos no tienen nada”.
En la búsqueda desesperada del Gobierno argentino por sostener la cotización del dólar hasta las elecciones del 26 de octubre, tomó la decisión de que intervenga el Banco Central quemando reservas, fue a pedir un salvavidas a EEUU y bajó las retenciones de cereales y oleaginosas del sector agroexportador a cero para que esas multinacionales liquiden dólares rápido, lo que significó un gran negocio para un puñado de empresas.
El paquete “Caputo-Bessent”, por los nombres del ministro de Economía argentino y el del tesoro norteamericano, mostró un símbolo más del modelo de valorización financiera, endeudamiento y fuga de capitales. Con ello, más un régimen prebendario de inversiones y la apertura de las importaciones a costa de la desprotección de la industria local, el país sufre de una pronunciada caída de la actividad, cierre de empresas, pérdida y precarización del empleo, así como de precios caros en pesos y en dólares.
A lo anterior se añade la llegada a Buenos Aires, dos días antes de la elección, de una comitiva encabezada por Jamie Dimon, CEO global del JP Morgan, así como el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, que ahora es jefe del consejo del JP Morgan y la ex secretaria de Estado de los EEUU, Condoleezza Rice, socia del banco. Además, el nuevo canciller argentino, Pablo Quirno, es un ex JP Morgan -como otros integrantes del gabinete de Gobierno-, banco de inversión con intereses en el sector financiero y energético de la Argentina.
La pregunta que surge es a cambio de qué. Desde hace años, el Comando Sur advierte que los recursos estratégicos de la región son un interés prioritario para Washington y la Argentina es rica en litio, gas y petróleo de Vaca Muerta, además de su biodiversidad. Los objetivos son públicos: geopolíticos, militares, sobre los recursos minerales estratégicos y en beneficio de las grandes empresas de ese origen que operan en el territorio.
Apuntes para mirar la realidad argentina
El analista Cruz destacó que, en las elecciones, el partido oficialista “le saca una ventaja al peronismo, que sumando las distintas listas llega a más del 30% de los votos a nivel nacional. Eso lo deja perdiendo y para esto fue clave la provincia de Buenos Aires, por dos razones”. “En primer lugar, porque simbólicamente dio vuelta el resultado electoral distrital de 7 de septiembre. Entonces, ahora la provincia simbólicamente le da un empujón adicional a La Libertad Avanza. En segundo lugar, porque la provincia muestra que el salto en el crecimiento de la participación electoral lo terminó beneficiando a Milei y capturó votos que, en esa elección provincial optaron por otras fuerzas más seccionales y esta vez el partido oficialista absorbió el voto no peronista”.
Por su parte, Natalia Salvo apuntó que “además de que no se ganaron los comicios, la lectura debe ser más profunda. Primero, advertir la gran identidad antiperonista que existe. Eso se nota en los votos en la provincia de Buenos Aires con posterioridad al 7 de septiembre. Segundo, lo que pasó en la Ciudad de Buenos Aires, donde el ausentismo se dio en las comunas más vulnerables y, movilizado el sector de la derecha, llega a 50 puntos” para Milei en ese distrito.
Para ella, “faltó desde el campo nacional un proyecto claro sobre qué va a suceder con la deuda, con el trabajo y con la salud”, al mismo tiempo que consideró que, sobre el aspecto económico y la presión sobre el dólar, “el factor miedo pegó muchísimo”, es decir, “el temor a que esto explote por los aires”.
En los últimos días, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien está presa y proscripta para participar en cargos políticos, publicó una carta. Entre otros aspectos, remarcó lo que fue uno de los ejes de discusión dentro peronismo: que la elección de distrito de Buenos Aires de septiembre no debía ir separada de la elección nacional de octubre.
La diputada nacional por la provincia de Buenos Aires Vanesa Siley fue consultada al respecto: “Suscribo a lo que dijo Cristina en esa carta. En lo que respecta a la elección de Buenos Aires, el entusiasmo de nuestra fuerza política no bajó, pero lo que subió fue el reflejo de un voto antiperonista. Y ese reflejo fue posibilitado en torno a haber desdoblado las elecciones, entonces vos le das tiempo al adversario de que se rearme y avance”.
“A mí no me aparece que nos haya ido mal, pero sí perdimos, y el que se tiene que hacer cargo de las derrotas es el que tomó las decisiones de conducción”, apuntó en referencia a la disputa con el gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Como sucede hace tiempo, la diputada dejó ver los debates internos que hay hacia adentro del espacio opositor: “Ver gente hablando de que Cristina este bailando en el balcón, cuando es una mujer privada de su libertad, muestra ese deseo oculto de cierta parte de la dirigencia de la Argentina, que tiene miedo de ir presa, y que no pelea por los laburantes, pero sí se quiere pelear con Cristina”.
Crisis de representación
Hay una realidad que se impone: el 26 de octubre fue la participación electoral más baja desde la vuelta a la democracia, alcanzó el 67,92%. De más de 35 millones de electores, sólo fueron a las urnas poco más de 24 millones, es decir, un tercio no fue a votar. Al observar este detalle, los ganadores no contabilizan más del 25% del electorado que positivamente emitió su voto. Desde esta perspectiva, atender en el análisis lo que aparece como una brutal crisis de representación política resulta acuciante.
La dirigente por la Ciudad Natalia Salvo subrayó que “la gente, más allá de que se haya despolitizado o vote a su verdadero verdugo, siempre capta lo que sucede. Y el lugar de la sinceridad y de lo disruptivo lo está ocupando hoy Javier Milei”. Sostuvo que hay que hacer propuestas, como que al ser gobierno hay que “hacer un registro sobre cuáles fueron las personas despedidas por el Estado o cuáles son los créditos que necesitan las pequeñas y medianas empresas. Lo mismo con los remedios de los jubilados. Hay que hacer cosas muy concretas”.
La diputada bonaerense Vanesa Siley reflexionó: “Hay una insatisfacción democrática. Desde el 2015 en adelante, en un tobogán, la distribución de la riqueza fue regresiva y el pecado que no se le puede permitir a un gobierno peronista es tener trabajadores registrados bajo la línea de la pobreza”. Postuló que, para atender que “la gente no va a votar porque siente que la democracia no le resuelve sus problemas principales, si van a hablar de reforma laboral, nosotros tenemos que poner sobre la mesa nuestra propia propuesta de reforma laboral”.
Por Chaco, provincia del norte argentino, el ex gobernador y senador nacional electo Jorge Capitanich, consideró que, tanto en las elecciones de 2023, cuando Milei ganó la Presidencia, como en las legislativas de 2025, “hay un efecto desplazamiento en el voto peronista, arquetípico, por razones muy sencillas: el aumento de la precariedad laboral y por la destrucción sistemática del salario, tanto en el sector público como en el privado y en los trabajadores informales”.
Opiniones dentro del peronismo
En Chaco, la oposición perdió por 3.447 votos de diferencia. El ex gobernador Capitanich consideró: “Hicimos el máximo esfuerzo por unir todo (el peronismo) para poder tener una fuerza competitiva, pero muchas veces los que piensan en una cuestión coyuntural no advierten el impacto que esto genera”.
En términos nacionales, examinó: “Nuestro espacio está estancado y el espacio no peronista, con sus distintas bifurcaciones, puede captar un esquema más amplio. Lo que ocurrió en las elecciones presidenciales 2023 es que se ha diezmado parte de nuestro territorio electoral. Pero el 2027 (próximas presidenciales) no está definido. Es una moneda en el aire, depende de cómo funcione el Gobierno en términos de eficacia para resolver problemas y nosotros, en términos de capacidad de articular, vertebrar y expandir nuestra base de sustentación”.
Por su parte, Siley remarcó “tenemos que tener un programa” y deslizó una propuesta sobre el trabajo: “La primera propuesta de reforma laboral del peronismo tendría que ser una suma fija, porque hoy lo que no alcanza es el sueldo, porque hay que tener dos o tres trabajos y trabajar también el fin de semana. Hay una realidad de pluriempleo en función de salarios bajísimos, además del 50% de informalidad laboral”. También añadió “reducción de la jornada laboral”, actualización de “licencias parentales” y regulación del trabajo de plataformas.
Para finalizar, el dirigente Capitanich, que también fue jefe de Gabinete en el gobierno de Cristina Kirchner, afirmó: “Para el año 2027 no vamos a ser una alternativa si no logramos un plan de gobierno con amplia discusión, tener equipos para sustentar esa acción y convencer a los que no están convencidos. Y tenemos que tener un método para dirimir las controversias ¿Cómo lo hacemos? Con una gran primaria, no podemos estar enemistados con el centro del país. Si no tenemos a Córdoba, a Mendoza, a Santa Fe, a Capital y al interior de la provincia de Buenos aires, toda la vertebración del aparato productivo de la Argentina, no podemos generar una argentina federal, inclusiva, solidaria y con justicia social”.
“Argentina productiva, federal y con justicia social serían las tres definiciones que deberían articular un proyecto nacional, popular y democrático para nuestro espacio. Eso significa que tenemos que tener un plan de gobierno, en forma inmediata y rápida. No solamente tenemos que ser reactivos a la iniciativa del Gobierno, tenemos que tener la capacidad de imponer un esquema de discusión. Es decir, construir sentido y generar cohesión de nuestros cuadros”, cerró.
Así como en 2023 se configuró un mapa político de hastío, bronca e insatisfacción, la fragmentación y abstención electoral de este 2025 muestra heridas de representación política. Las contabilizaciones de votos requieren, además, tomar nota sobre que, en la Argentina, más de la mitad de las personas no llega a tener un ingreso digno y que no se encuentran perspectivas claras de un futuro mejor.
Artículo publicado en UWIData de Turquía











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