Por Nehuén Gusmerotti *
Lucy Patané lanzó su esperado segundo disco, Hija de Ruta, el pasado 26 de julio. Una producción en la que la artista bonaerense revalida su lugar en entre las más destacadas del presente del rock nacional. Once canciones que van desde el folk, el hardcore, el punk rock y una amplitud sonora que, a pesar de su versatilidad, tiene impresa en todo su recorrido el sello que ya es característico, el de Lucy.
Un sonido crudo, distorsionado, con una sofisticación minuciosa, a la vez cargado de suciedad, de calles, sótanos, bares y fondas. Todo esto acompaña una narrativa que pasa de la introspección elegida para su álbum debut homónimo de 2019, a un relato social y cotidiano. Entre los pocos invitados, una se destaca: “Mini Lucy”. La versión de 12 años que decora la tapa del disco pone su voz y composición (junto al resto de su familia, Ana, Marcela y Ricardo), en el cierre de esta excelente obra de autor que Lucy presentará en vivo el próximo sábado 7 de septiembre en Niceto. Pero ahora, a conocer Hija de Ruta.
El recorrido del disco comienza con “Glitter Negro”, un sonido familiar que podríamos encontrar en algunas producciones ya realizadas por Lucy en el pasado, sobre todo en este último lustro como solista. Una oscura procesión tecno salpicada por las intervenciones de una viola distorsionada y esquizofrénica. Rápidamente ingresa la punk rocker, guitarras rápidas, un estribillo pegador y una letra que sale a la calle luego de la introspección del disco predecesor. “Trámites Burocráticos” tiene toda la pinta de sencillo, si Patané hubiera decidido lanzar alguno. En este segundo track Lucy se despacha con un solo digno de guitar hero, haciendo gala de su enorme manejo de las seis cuerdas.
“Lo Caro” arranca con un tinte Stone, un blues rock tradicional hasta que con el solo Lucy le da una personalidad diferente, estridente y moderna. Dialogan guitarras entre la base rockera y los punteos psicodélicos hasta fundirse en un cierre pseudometalero. Y si algo caracteriza a este disco son los constantes cambios de ritmo, sonidos y personalidades, como si el todo fuera las mil Lucys que viven dentro de Lucy Patané. “La Maldad” rememora a “Ustedes”, viola limpia, su voz suave, el relato folk callejero. La canción va sumando sonidos, matices, colores, intensidad. El trasfondo de vientos promediando el relato le aporta una cuota de drama que la artista explota, antes de traernos nuevamente a la dulzura de una historia que parece una lucha interna con esa maldad chiquita y despreciable.
“Un Domingo” es una especie de interludio, casi un juego de Lucy con su voz, percusiones y una letra que identifica la oscuridad depresiva del último día de la semana.
“Vinieron a Buscar la Paga” es la primera colaboración del disco, aunque no será la única. MARTTEIN, Punga y Proyecto Gomez Casa se unen en este math rock sucio y al palo con un riff imborrable que termina abruptamente para dar paso a otro de los puntos altos de Hija de Ruta. “Las Dudas y Las Deudas” tiene los tintes tecno que acompañan grandes tramos del álbum, con un groove particular y muy propio. Los arreglos de cuerdas de este tema son sencillamente exquisitos. El cierre podría ser parte de un tema de Rammstein tranquilamente, la capacidad de Lucy para amalgamar sonidos y géneros en este trabajo es sublime.
Entramos en la etapa más hardcore del disco. Como un viaje a los inicios de la Lucy que da vida a la tapa de Hija de Ruta. “Vecindario” va a velocidad de vértigo y la versatilidad vocal de la intérprete se acomoda a sus propias raíces para una canción que vuelve a retomar el color de los 90´ tardíos que en “Bukakke” nos recuerda a Los Brujos y la psicodelia pop de aquellos años. En todo el recorrido Lucy juega con la guitarra como una extensión más de su cuerpo, dándole a toda la narrativa musical un salto de calidad que ya tiene sello propio.
El epílogo del disco comienza con “Restos Fósiles”. Un paso hacia adentro, a la intimidad. Lucy duela un amor, sola con su guitarra y su voz, un rasgo que por momentos queda opacado por sus condiciones con la guitarra, pero que porta una ternura y una amplitud particular. Para finalizar, Lucy tiene a la última invitada del álbum, Lucy Patané. Así es, Lucy trae a su alter ego de 12 años en “Estoy Aburrida”, con un tema punk, rebelde y crudo, empapado de la visceralidad juvenil y que decora el final de este álbum que revalida lo hecho en su debut homónimo: Lucy Patané es una de las guitarristas y compositoras más interesantes del presente del rock argentino. Con una variedad de sonidos y géneros tremenda, Lucy tiene algo que cualquier músico ansía lograr: sello propio.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)













Discusión acerca de esta noticia