El Festival Nacional de Folclore de Cosquín, después de su versión virtual del 2021, se llevó a concretar de manera presencial este año. La 62° edición del festival, que se desarrolló entre el 22 y 30 de enero, trajo un reencuentro folclórico luego de la pandemia del Covid 19.
Adolfo “Bebe” Ponti es escritor, autor de letras, periodista, compañero del campo popular y dialogó con Vivian Elem en Radio Gráfica, sobre la vigencia que mantiene el Festival de Cosquín a través de los años y el significado que despierta para el pueblo argentino. Además, refirió sobre la situación y la evolución del folclore en nuestro país.
Ponti definió a Cosquín como, “el símbolo del folclore. Sigue siendo la vidriera del folclore por haber sido uno de los festivales pioneros en este género, con mucha mística. De su escenario, surgieron los cantores populares más importantes del país, ¿no? Y entre sus fundadores estuvieron Jorge Cafrune, Horacio Guaraní, en fin, digamos los pilares. También, surgió Mercedes Sosa, Teresa Parodi, la mayoría de los grandes artistas de la canción popular folclórica argentina”.
Agregó, “no sé si en masividad sigue siendo el más importante, pero no me cabe ninguna duda, que, como hecho simbólico, Cosquín sigue siendo en este sentido, el festival que mira el país”.
Consultado sobre la movida folclórica que se está dando en la actualidad en la Argentina, el escritor manifestó, “en el interior del país, sí. Digamos que el folclore representa, de alguna manera, el sentimiento federal. Es una música que une a la Argentina a través de distintos ritmos. En el norte está la zamba y la chacarera, como dos géneros musicales, la vidala, los guairos, los carnavalitos. La Patagonia con su loncomeo. El litoral con su chamamé. De manera, que el folclore sigue siendo una música y una canción identitaria de la argentinidad”.
Y sentenció, “la música argentina está representada por el tango y el folclore. Eso no significa que en el transcurso no vayan surgiendo otros ritmos, otras músicas, resignificaciones. Pero al día de la fecha, lo que representa la argentinidad es eso, afuera el tango y aquí, adentro del país, el folclore”.
El poeta refirió sobre el Movimiento del Nuevo Cancionero en la actualidad y sus nuevos intérpretes, “hay muchos, pero no se decanta nada, lo veo con una suerte de vacío. Ya no participan grandes autores ni grandes compositores de la música popular argentina. Prima mucho el cantautorismo, sin descalificarlo, por supuesto. Todo el mundo tiene derecho a hacer sus canciones. Esta es una etapa muy narcisista en todos los órdenes de la vida y tiene que ver, probablemente, con la nueva era virtual, con el desarrollo de las plataformas virtuales, donde todo el tiempo estamos mirándonos en Twitter, en Facebook y en Instagram”.
Entonces, Ponti aseveró, “está desapareciendo la categoría del autor y del compositor. Me refiero a duplas como Jaime Dávalos y Falú o de Castillo y Leguizamón. A duplas como la de Homero Manzi y Troilo, de Cátulo Castillo y Troilo, de Gardel y Lepera, de Piazzola y Ferré. Eso ya no existe y empobrece un poco la música popular”.
En el folclore, “Bebe” Ponti, explicó que hace muchos años no existían éxitos masivos, es decir, “que reflejan y representan el sentimiento popular a través de dos, tres, cuatro o cinco canciones”; porque el siglo XXI, “se caracteriza por un auge del cantautorismo y también por los sueños legítimos de poder enriquecerse a partir de la canción. De subir un tema y que tenga cien millones de visitas, pero eso no sucede ni en el tango ni el folclore. Eso sucede con los nuevos productos como el trap y el rap, géneros de moda”.
En Cosquín se pudo ver, muchas veces, la vigencia de las viejas canciones y de los grupos históricos. Entonces, el periodista fue consultado, ¿si se trataba de un festivalismo o una permanencia cotidiana? y respondió, “por un lado, tenemos los clásicos que posicionan a un artista. Por ejemplo, hablamos de “Sur”, de “Malena” en el tango, de “Como dos extraños”. Y cuando hablamos de clásicos en el folclore, hablamos de los temas de Falú y Dávalos, de Castilla, de Daniel Toro, de Julio Fontana. Es decir, te puedo dar nombres, “Zamba para olvidarte” y “Valderrama”. Los clásicos están para sostener una idea cultural, una propuesta de belleza, de poesía, de buena música y, después, está lo novedoso”.
Reforzó la idea diciendo, “creo que hay un proceso de fragmentación en los gustos y tiene que ver con las redes, con la era virtual”. Por ejemplo, “los chicos de 13 a 20 años, así como no conocen una radio, como no miran televisión, tampoco saben que existe el folclore o no le prestan mayor atención. Están enfrascados con otras corrientes, otras músicas, con otros géneros”.
Una de las presentaciones más emotivas, en Cosquín, fueron los Manseros Santiagueños, sobre la cual “Bebe” resaltó, “es como decir, bueno, me vengo a despedir de un grupo que durante 60 años nos ha llenado de chacareras el alma. Hay nobleza del público folclórico con sus ídolos. En ese sentido, puedo entender el homenaje que recibieron los Manseros por parte del público. Una reciprocidad, una vuelta a todo lo que ellos le dieron”.
“Yo, por un lado, rescato el fervor popular que despierta Cosquín. Es la confluencia de muchísima gente del interior del país, sea del norte, del sur o de Cuyo, que van a pasar 9 días y que es un hecho de mucha significación cultural, popular y nacional. Cosquín no necesita defensores, porque está el pueblo que sigue yendo a ese templo del folclore, a esa misa folclórica”; expresó Adolfo.
Además, añadió, “También, rescato algunas propuestas que hubo este año, como la de Pedro Aznar, presentando su disco con temas clásicos. La presentación de Los cuatro de Córdoba con una cantata, sobre el caudillo federal, Bustos. También, Peteco Carabajal con su nueva formación riendas libres, porque se jugó a hacer nuevas canciones. Rally Barrionuevo con su propuesta siempre social y clásica. Después, están Los Tekis, Abel Pintos, que es un ídolo popular, Luciano Pereira y Jorge Rojas, los artistas que sostienen desde un punto de vista comercial al festival”.
El poeta compartió sus últimas actividades, “estoy trabajando mucho con Peteco Carabajal, estoy presentando una zamba dedicada a Tucumán, que en algún momento lo nombramos a Lucho Falú que es un militante popular desaparecido, a Yupanqui. Es decir, ese Tucumán que tiene una serie de valores, su historia. A nivel de tango hice algunas cosas con Ariel Pratt, llamado EP, son seis temas dedicados a bailarinas y bailarines de tango, todos ellos muy populares. Eso va a salir el 4 de marzo por todas las redes. También, estoy trabajando en un libro de poesía y un libro dedicado a poetas de la canción argentina”.
Finalmente concluyó, “mi producción es independiente, es alternativa, por fuera del circuito de las editoriales. Me siento muy cómodo así, porque eso me permite ser dueño de mi propio material, me permite generar espacios de presentación, de contacto con el público de otra manera”.
Redacción Lucia Izaguirre











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