Por Leila Bitar*
Patentes: propiedad intelectual vs. descentralización de la producción
El miércoles pasado, el gobierno de Biden se pronunció a favor de liberar las protecciones de propiedad intelectual para las vacunas contra el Covid-19. El respaldo a la iniciativa propuesta por India y Sudáfrica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), fue rechazada rápidamente por las grandes farmacéuticas y generó posiciones encontradas al interior de la Unión Europea. Si bien el apoyo de la Casa Blanca es clave en esta disputa, cabe remarcar que las decisiones en la OMC se toman por consenso, y basta con un voto negativo para que el proyecto no avance.
Este medio consultó a Rubén Cortina, director del Instituto del Mundo del Trabajo Julio Godio en la UNTREF y presidente de Uniglobal (organización que nuclea a trabajadores de servicios en el mundo), sobre las probabilidades de que se logre un acuerdo que permita que muchos países hasta ahora relegados en la distribución de vacunas, puedan comenzar a producirlas.
“El consenso es lo que se utiliza habitualmente porque al interior de la OMC, un país es un voto”, señaló el referente al tiempo que agregó que el organismo, que forma parte del sistema de Naciones Unidas, “refleja el sistema de poder mundial, así que obviamente que el país más hegemónico en determinada coyuntura es el que tiene el poder de tener mayor peso en las decisiones que se toman”.
Ahora bien, la pregunta que muchos se hicieron fue: ¿por qué se da en este momento el cambio de postura en Washington? “Acá hay un tema de coyuntura”, explica Cortina, y agrega: “En EEUU están todos vacunándose, se venden las vacunas en el Wal-Mart y en farmacias. Por otra parte, gran parte de las dosis que EEUU no va a usar, tampoco tiene capacidad de cadena de frio para sostenerlas. Liberan y quedan bien”.
Si bien es cierto que tanto EEUU como China y Rusia, buscan reforzar su influencia global a través de la “diplomacia de las vacunas”, existe preocupación –sobre todo, luego del desastre sanitario en India- en torno a las consecuencias que podría acarrear la enorme desigualdad en el acceso a la inmunización: “esto no es una segunda ola, es otra pandemia, hay otras cepas, con otras características, otros impactos y otro nivel de letalidad”, subrayó Cortina, mientras criticó la falta de respuestas en conjunto, por parte de organismos internacionales: “si no se toman medidas de fondo de carácter global por los estados, vamos a tener una pandemia atrás de otra”.
Biden, ¿el nuevo Roosevelt?
El discurso de Joe Biden en el Congreso norteamericano, tras 100 días de gobierno tuvo gran repercusión mundial. “Es hora de que las grandes empresas y los ricos paguen su parte justa”, sostuvo el presidente, tras indicar que el 55% de las grandes empresas pagó “cero” impuestos federales en 2020 y lograron 40.000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas otras evadieron impuestos o se ahorraron recursos por emplear a sus trabajadores en otros países. El mandatario, además, anunció que el aumento de impuestos a este sector, servirá para financiar el ambiciosos Plan de Empleo o Plan de Infraestructuras, que permitirá la creación de millones de empleos para financiar las infraestructuras del país. Por último remarcó que “Wall Street no construyó este país”, sino que fue “la clase media”, a su vez, construida por los propios sindicatos.
Radio Gráfica dialogó con Walter Formento, analista político y presidente del Centro de Investigación en Política y Economía (CIEPE), sobre los anuncios del gobierno demócrata: “Es un discurso parecido al de Roosevelt de principio de 1930 que llamaba a EEUU a poner en marcha un estado de bienestar y potenciarlo en inversiones”, explicó.
Franklin Roosevelt, fue el mandatario estadounidense, que tras la crisis de 1929, puso en marcha el célebre “New Deal”,- nuevo trato- que tenía como objetivo expandir el estado de bienestar, generar empleo, ampliar el gasto social y poner en marcha un nuevo plan industrializador. En ese entonces, señala Formento: “EEUU era un potencia industrial en ascenso disputándole la primacía mundial a Inglaterra, que entraba en su fase de declive y se puso de manifiesto al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la libra esterlina deja de ser la moneda que organizaba la economía del mundo y es reemplazada por el dólar”. Es en este marco que el programa de Roosevelt se estructura: “para cohesionar al mundo del trabajo, de la pequeña empresa, de la industria, la ciencia y la tecnología, en un proyecto único para ir contra la timba financiera mundial de esa época”, afirma el analista.
La coyuntura global de la década del ’30, no podría ser más distinta que la actual, para la potencia norteamericana: “Estados Unidos hoy entra en su fase de declive estratégico”, explica Formento y subraya: “el proceso de desindustrialización, a partir de 1987 en adelante, fue feroz. Hoy las grandes trasnacionales de origen norteamericano están radicadas en el Asia Pacífico con centro en la china británica de Hong Kong, y de ahí para abajo”, y en ese sentido, “el proceso de desindustrialización es difícil de contener”.
Cumbre de la derecha neoliberal en Miami
Para cerrar, repasamos algunos fragmentos de los discursos que dejó el foro “Defensa de la democracia en las Américas”, que se realizó el martes pasado en el Baltimore Hotel de Miami. El encuentro, financiado por instituciones del lobby cubano anticastrista y medios de comunicación – como Infobae-, reunió a los referentes de la derecha neoliberal de América Latina, que tienen como objetivo repensar estrategias para combatir al “populismo” en la región.
Algunos datos para contextualizar el encuentro:
- Pleno estallido social en Colombia, con decenas de civiles muertos en manos de la policía, centenar de heridos y desaparecidos.
- Resolución aprobada por el Parlamento Europeo sobre Bolivia: señalan que tanto Jeanine Añez, como los funcionarios de su gobierno de facto detenidos, son presos políticos y merecen su inmediata libertad.
- Retiro del escenario político del referente de la izquierda española, Pablo Iglesias, y ascenso de la derecha franquista y ultra en Madrid.
El ex presidente Mauricio Macri compartió su panel, sobre “Defensa de la Democracia”, con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y tres políticos retirados que comparten con él la condición de expresidentes: Andrés Pastrana (creador del “Plan Colombia” de intervención militar norteamericana en ese país), Osvaldo Hurtado (de Ecuador) y Luis Guillermo Solís (de Costa Rica).
El líder del PRO aprovechó el fallo favorable a Rodríguez Larreta de la Corte Suprema para hablar del poder judicial: “Queda claro que ya no más la democracia muere por un golpe de estado, ya no vemos más un hecho abrupto; tanques en espacios públicos, sino que ahora el proceso es dirigentes que ganan una elección y desde adentro del sistema empiezan lentamente a corroerlo a debilitar el sistema institucional, a cercenar la libertad de expresión, a atacar la independencia del poder judicial y todo lo disfrazan bajo la figura del lawfare, que ellos son las victimas de periodistas, de la oposición, de los jueces”.
En la misma sintonía, habló el titular de la OEA, Luis Almagro, señalado desde Bolivia y por distintos organismos internacionales, por fomentar la destitución de Evo Morales en 2019, tras respaldar sin evidencias, la teoría del fraude en las elecciones que dieron como ganador al líder del MAS: “no podemos confundir democracias imperfectas con dictaduras (…) donde ya están Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia. Ya están con poderes judiciales cooptados, con una dinámica de persecución política”.
El saliente presidente de Ecuador, Lenin Moreno, cerró el foro y dejó una perlita que se viralizó rápidamente en redes sociales por el rechazo que generó: “En algún momento una persona me manifestó y me lo dijo de forma frontal como acostumbra la gente, ‘ojala tuviéramos un mejor presidente’, y yo le dije ‘ojalá tuviera yo un mejor pueblo también’”. Sin embargo, su discurso fue más allá de las quejas en torno al pueblo que le tocó gobernar y cerró con un mensaje optimista para la elite reunida en Miami: “el socialismo del siglo XXI puede derrotarse, las dictaduras se derrocan, con las dictaduras no hay por qué dialogar, hay que derrocarlas”.
(*) Periodista de Radio Gráfica
- Entrevistas realizadas por Lucas Molinari y Leila Bitar en Punto de Partida (lunes a viernes 8 a 10hs)











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