Farmacoop (ex Roux Ocefa) y Plásticos Salvadores (ex Oropel). Dos empresas que fueron a la quiebra durante el macrismo. Tras la resistencia hoy se ponen a producir para abastecer de alcohol en gel y barbijos al país, en el marco de la pandemia. En esta nota la palabra de quienes presiden estas cooperativas de trabajo que, sin pedir plata al Estado, ponen todo el esfuerzo, sobre todo para recuperar estas empresas vaciadas por la patronal.
Por Lucas Molinari *
Gustavo Urueña es presidente de la Cooperativa Plásticos Salvadores del barrio de La Boca. Cuando empezó el conflicto en Oropel llevaba 22 años de trabajo en la empresa. Hoy, después de mucho esfuerzo, está recuperada con 48 socios, y volvió a producir.
Un trajín muy largo. La noche neoliberal del macrismo que muchos la padecieron de distinto modo. En la cuadra de Coronel Salvadores, entre Irala y Hernandarias, se cumplió la fórmula “Ocupar, resistir, producir”. Cuenta Gustavo: “En 2016 la empresa entró en concurso de acreedores. Es una empresa que venía a full con los productos plásticos para aceiteras, para fármacos… Pero en ese año empezó a venirse abajo por un tema más administrativo porque trabajo teníamos. En 2017 ya se había terminado el concurso, la estiraron un cachito más con una prórroga y en febrero de 2018 el dueño nos abandonó y nosotros empezamos a resistir. Había mucha deuda de salarios atrasados, en octubre de 2018 quebró la fábrica y nosotros pedimos la continuidad como cooperativa. Nos la dieron en por un año a prueba que se cumple ahora en mayo. Y estamos bien, ahora somos Plásticos Salvadores y estamos recuperando clientes. Nosotros les decimos que confíen en nosotros, porque Oropel se endeudó y estafó a muchas personas, sobre todo a sus trabajadores”.
“Cuando hacemos los retiros muchas veces es mínimo porque tenemos que invertir para poner en marcha las máquinas que estuvieron dos años paradas”.
Entre los clientes que están recuperando hay varios laboratorios. La pregunta obvia es si el Estado los está ayudando, para que puedan producir. “El respaldo económico siempre fue nuestro. Nos cuesta muchísimo, ahora por ejemplo nos quedamos sin materia prima”, explicó Urueña. Sin embargo reconoce que el INAES, “nos autorizó para producir, para que podamos circular en esta emergencia sanitaria, así que el Ministerio de Producción nos avaló”. No hay queja en el tono, sólo una descripción de la realidad ante la consulta, después de años de remarla para recuperar la empresa, ahora toca seguir luchando para ponerla a funcionar: “Siempre es a pulmón, cuando hacemos los retiros (salarios en las cooperativas) muchas veces es mínimo porque tenemos que invertir para poner en marcha las máquinas que estuvieron dos años paradas. Sale de nuestro bolsillo todo para las reparaciones”.
También la Gráfica dialogó con Bruno Di Mauro, presidente de Farmacoop, que contó la historia de recuperación, contemporánea a la de Plásticos Salvadores: “Nuestro conflicto arranca en 2016, con retrasos de sueldos y baja de la producción. En 2017 ocupamos una de las plantas, el laboratorio era Roux Ocefa con dos plantas productivas, una planta administrativa, un campo, era muy grande. Luego hubo un cambio de patronal en 2017, vuelve a cambiar la patronal en 2018 y ahí empieza el vaciamiento y los despidos masivos. Finalmente en diciembre de 2018 la justicia da la quiebra de la empresa por pedido de los trabajadores, que estábamos con una carpa en la calle para que no vacíen la planta. Y en mayo de 2019 nos dan la continuidad como Cooperativa de Trabajo. A partir de ese momento estuvimos trabajando hasta hace algunas semanas reconstruyendo la planta, que la habían dejado destruida. La última patronal se llevó maquinarias, se habían dado de baja todas las habilitaciones del estado para producir”.
Roux Ocefa fue un laboratorio que llegó a tener 1000 trabajadores en los ´90, producía suero y otros 100 productos (cremas, gotas, pastillas) y exportaba. ¿Cómo fue posible la quiebra de esta gran empresa? Bruno cuenta que, quien desarrolló el vaciamiento fue el nieto del dueño fundador, que entre otras cosas era un deudor serial, arrastraba más de una década de deudas con la AFIP.
“Hoy tenemos asociados en Córdoba, Tucumán, Salta, Bahía Blanca”, explicó Di Mauro sobre Farmacoop, conformada por 85 integrantes “más farmacéuticos, químicos, bioquímicos, ingenieros que fuimos sumando, porque tenemos que tener un equipo profesional grande para este laboratorio”.
“Firmamos un convenio con el Ministerio de Salud la Provincia de Buenos Aires para entregarle 8 mil frascos de alcohol en gel por día”
Consultado sobre su rol antes que quiebre la empresa, Bruno contó: “Yo era operario, el último eslabón de la cadena de producción. Yo era el que agarraba las cajas y las ponía en un palet para después cargarlas en un camión…”. Lo que demuestra quienes estuvieron en la resistencia que hoy permite proyectar una gran empresa social: “Las que se bancaron la lucha fueron sobre todo las compañeras con más de 20 años en la empresa y se pusieron esto a hombro…”, destacó quien hoy preside la cooperativa.
Actualmente, en el marco de la pandemia, hay una buena noticia para esta recuperada: “Hace dos semanas nos pusimos a reacondicionar la línea de producción para hacer alcohol en gel y empezamos a centralizar la producción de otras empresas recuperadas para fabricar barbijos. Para el alcohol en gel hoy debería llegar la materia prima deberíamos terminar la habilitación del ANMAT de esa línea de producción. También firmamos un convenio con el Ministerio de Salud la Provincia de Buenos Aires para entregarle 8 mil frascos de alcohol en gel por día”.
Si bien, como en el caso de Plásticos Salvadores, el Estado no les brindó un apoyo directo para que empiecen a funcionar, reconocen que hay “una buena recepción del Estado en habilitaciones y agilizar trámites”.
Finalmente hay un apunte que hizo Di Mauro que vale la pena tomar en cuenta para el debate de las políticas públicas venideras: “La industria farmacéutica es la más rentable del mundo, no quiero decir que es la que más plata maneja, pero si las más rentable en términos de costo de producción y precio de venta del producto. Sobre todo porque en Argentina al costo de producción de los medicamentos, se le pone como si acá se hiciera investigación y desarrollo cuando en realidad tenemos una ley que nos permite copiar los medicamentos de afuera. O sea que los precios están bastante inflados, es una locura que el acceso a los medicamentos sea tan difícil y es una locura que el Estado sea cómplice de eso. Desde Farmacoop, tampoco que vamos a ser los héroes de la industria, pero vamos a intentar tener precios razonables. Nuestra prioridad es dar trabajo y que crezca la empresa”.
(*) Conductor de Punto de Partida (lunes a viernes de 8 a 10am).











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