Por Bruno Chiocconi*
Nacida en Papúa Nueva Guinea y radicada desde chica en Melbourne, Australia, Kaiit construyó una identidad musical donde conviven el neo-soul, el R&B, el hip-hop y el jazz. En 2019 ganó un premio ARIA por Miss Shiney y, con apenas unos años de carrera, ya había conseguido llamar la atención de artistas como Erykah Badu y Jill Scott.
Pero después de ese crecimiento inicial vino una etapa bastante más complicada. Kaiit tuvo problemas con su anterior contrato discográfico y durante varios años tuvo dificultades para publicar música en las condiciones que quería (la batalla eterna entre los hombres de negocio y quién porta el talento). En 2021 incluso lanzó una campaña para recaudar fondos con el objetivo de recuperar su independencia y poder continuar con su carrera. La situación contractual no fue detallada públicamente por la cantante, pero ese período terminó marcando un antes y un después en su relación con la industria.
A partir de ahí llegaron los vientos de cambio, y con cambio digo mejores. Kaiit creó Big Sis Energy Records, su propio sello, y en 2024 volvió a editar música después de casi cinco años sin publicar material nuevo. El primer paso fue “Space”, una canción que funcionó como presentación de esta nueva etapa y de una artista que volvía a tener mayor control sobre su obra.
Después llegó “Lil Mama Theme Song”, donde empezó a tomar forma una estética mucho más definida. Kaiit presentó allí al personaje de Lil Mama y construyó un universo que mezcla referencias al jazz de las décadas del 20, 30 y 40, el tap, los autos antiguos y el cine, con recuerdos de su infancia en Papúa Nueva Guinea y elementos del hip-hop y el neo-soul.

A mí, particularmente, me pasa algo con su voz: tengo la sensación de estar escuchando a una cantante que te puede trasladar a otra época, pero sin dejar de sonar completamente actual. Hay algo en su manera de cantar que remite a otras generaciones del soul, del jazz y del R&B, pero no suena a una artista intentando reconstruir el pasado. Su música no se basa en la nostalgia: más bien parece mostrar las distintas escuelas musicales de las que se fue nutriendo, algunas seguramente por elección y otras por ese extraño camino que hace que determinados géneros lleguen a nuestros oídos.
Es como si Kaiit pudiera escuchar todo ese pasado, absorberlo y después devolverlo convertido en algo propio y contemporáneo. Y quizás ahí esté una de las claves de su identidad: no busca sonar antigua, sino hacer presente todo aquello que la formó. Una mezcla bastante particular entre memoria musical y presente que, en su caso, parece haber encontrado en la voz el vehículo perfecto. Gran jugada del universo que, entre tantas posibilidades, haya hecho que Kaiit terminara dedicándose a la música.
Todo ese recorrido, entre influencias, búsquedas personales y la recuperación del control sobre su propia música, se refleja también en su más reciente lanzamiento, “Lemon Squeezy”,que salió en todas las plataformas el 1 de Octubre. La canción juega justamente con esa idea de que algo puede parecer fácil desde afuera cuando, en realidad, detrás hay mucho trabajo, tiempo y cosas que no siempre se ven. Y de alguna manera también funciona como una buena síntesis del momento que atraviesa Kaiit: una artista que volvió a encontrar su propia manera de hacer las cosas y que ahora puede decidir qué contar, cómo contarlo y desde dónde hacerlo.
“Lemon Squeezy” forma parte de esta nueva etapa en la que Kaiit viene ampliando ese universo que empezó a mostrar con Space y Lil Mama Theme Song. La propia cantante describió el proyecto en el que viene trabajando como una especie de “película para los oídos”, con una combinación de jazz de las décadas del 20 al 40, hip-hop y neo-soul.
Por ahora, más que apurarse a encajar todo eso en un álbum, Kaiit viene construyendo el proyecto canción por canción y personaje por personaje. Después de una etapa en la que tuvo que pelear por recuperar el control de su carrera, quizás esa sea una de las cosas más interesantes de esta nueva Kaiit: que esta vez parece estar haciendo la música bajo sus propias reglas.











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