Por Gabriel Fernández *
La realidad económico social europea se sigue deteriorando. Mientras se leen estas líneas, el presidente argentino Javier Milei, acompañado de funcionarios y 13 gobernadores, está llegando a Francia y unas 300 mil personas se movilizan en la capital de esa nación para rechazar la motosierra en versión gala. La coincidencia de ambas situaciones en una jornada puede resultar casual, pero es indudable que marca una señal apreciable acerca de los resultados confluyentes de las políticas neoliberales.
París atraviesa este martes una jornada de intensas protestas, con huelgas de trabajadores del Estado y choques flamígeros entre estudiantes y policías, a dos días de la presentación de los presupuestos y a pocos meses de unas presidenciales en las que el oficialismo se presenta con grandes dificultades. Según la CGT unas 70.000 se movilizaron en la capital mientras el resto se expresó en 170 puntos de encuentro a lo largo y a lo ancho del país.
“Incluso con 40 °C, nuestros salarios siguen congelados”, se leía en una pancarta en la marcha de Lyon, tras un verano abrasador que puso a prueba a los bomberos y al sistema de salud. “Manifestamos hoy porque tenemos que ser recibidos por el ministro”, dijo Nicolas March, un bombero de 52 años, que llegó a la concentración con sus compañeros a la plaza de la Bastilla en París bajo los aplausos del resto de manifestantes.
El pliego de reclamos laborales abarca desde la pérdida del poder adquisitivo, escasez de mano de obra en reparticiones públicas, condiciones de trabajo deterioradas hasta la precariedad en las condiciones, originada por los recortes presupuestarios. Los estudiantes protestan desde la semana pasada exigiendo mejores condiciones generales para el sector educativo. Este martes protagonizan enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Numerosos grupos de adolescentes prendieron fuego a contenedores de basura cuando los uniformados los afrontaron con porras y gases lacrimógenos.
Con una deuda pública en niveles récord, el primer ministro Sébastien Lecornu informó a mediados de mes que planeaba un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (62.000 millones de dólares) en el próximo presupuesto. El costo de la energía, autoimpuesto por el gobierno que orienta Emmanuel Macron al dejar correr la ruptura del gasoducto Nod Stream que proveía combustible desde Rusia hacia Europa, resultó determinante para las presentes complicaciones económicas.
Ahora, está arribando la delegación argentina.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal





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