Por Lucas Molinari
La mañana del 28 de septiembre de 1966 el General Onganía se preparaba para jugar un partido de polo con el príncipe consorte del Reino Unido, Felipe de Edimburgo, que visitaba Argentina. No se imaginaba que un grupo de jóvenes lo iba a humillar y dejar en claro que era un dictador vendepatria.
En el vuelo que partió de madrugada desde Aeroparque rumbo a Río Gallegos se subieron 18 militantes peronistas para llevar adelante una gesta: Provocar un hecho político que obligue a la Cancillería argentina a actuar tras el éxito diplomático en el Comité de Descolonización de la ONU (Resolución 2065, todavía vigente), que insta a los Piratas a sentarse en una mesa de negociación por la soberanía de las islas.
“Mi nombre es Dardo Cabo y con el Comando Cóndor a mis órdenes tomamos desde este momento el control del avión para dirigirnos a las Islas Malvinas y ejercer el gobierno de las mismas, por derecho histórico argentino y porque el honor de la patria así lo exige. Somos dieciocho patriotas dispuestos a morir en el intento…”, fue el comunicado lanzado desde el avión.
La edad promedio del grupo era 22 años. En su mayoría pertenecían al Movimiento Nueva Argentina que integraba la Juventud Peronista.
Un día antes del operativo, Dardo Cabo (hijo del histórico dirigente metalúrgico Armando Cabo), citó en un café al “gallego” Héctor Ricardo García, dueño del diario Crónica. Le adelantó que algo importante iba a pasar y que si quería tener la primicia tenía que comprar un pasaje en el vuelo indicado. Crónica tenía 3 años de vida y ya era uno de los medios más leídos.
El avión descendió en “Puerto Rivero”, como bautizaron los cóndores a Puerto Argentino (Stanley para los Piratas) en homenaje al Gaucho resistente del siglo XIX. Entre los pasajeros estaba el contralmirante Guzmán, gobernador de Tierra del Fuego, que se negó a “tomar posesión de las islas” como exigió el grupo militante.
La CGT y las 62 Organizaciones emitieron comunicados respaldando la acción de los cóndores llamándolos héroes y hubo festejos en todo el país. El 29 de septiembre Crónica tituló en tapa: “Jubilo Popular”.
En la esquina de Florida y Corrientes se quemaron banderas británicas, y se produjo una concentración frente a la Cancillería. En Rosario una multitud asaltó el consulado inglés y destruyó los retratos de la Reina y de Winston Churchill.
Los cóndores fueron detenidos por el Poder Judicial Argentino, no por los usurpadores, y hoy las siete banderas que flamearon en Malvinas son parte de los objetos sagrados de la Nación.
Tiempo después del operativo, la coyuntura de aquellos años llevó a que el grupo se desarme. Dardo Cabo terminó militando en Montoneros mientras el segundo en cadena de mando de los cóndores, Alejandro Giovenco, se integró al CNU (Concentración Nacional Universitaria) vinculado a la Triple A.
Onganía tenía apenas unos meses como presidente de facto. Tenía pensado gobernar por décadas, pero se encontró con un pueblo argentino consciente de su destino de grandeza: Tras las insurrecciones de 1969 pasó al olvido.
FUERA DE JUEGO
A 60 años de este hecho político, la Causa Malvinas sigue convocando a forjar conciencia nacional. Por eso, urge discutir a fondo el proyecto de ley que envió el gobierno al Congreso de la Nación: “Defensa de la Soberanía Nacional”.
Como lo sintetizó el veterano de guerra Daniel Guzmán en Gráfica: “El proyecto plantea que el Ejecutivo tenga la suma del poder público” y promueve la “doctrina de la seguridad nacional”. Es decir, un avance normativo del “Escudo de las Américas” que retoma el peligro del “enemigo interno“.
Esto ocurre en un contexto de fuerte despliegue de Estados Unidos en la región y en particular en Tierra del Fuego con la rotación permanente de marines.
Anduvo Axel Kicillof por Nueva York mostrándose como presidenciable. Un gobernador que se muestra moderado para “poder llegar” y con muchas dificultades para esbozar un camino alternativo al modelo de saqueo del Experimento Milei. Un candidato más atacado por los “propios” en un internismo que genera suspicacias: ¿Hay dirigentes que juegan a seguir perdiendo elecciones?
En el oficialismo Patricia Bullrich ya se muestra diciendo “el candidato es el proyecto”, buscando acumular en el empresariado local que fue denostado por Milei.
Ahora bien, quien mire lo que se aprueba en el Congreso verá que este gobierno que muchos dan por terminado sigue logrando leyes como la eliminación del subsidio a zonas frías y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El bloque peronista se queja, se victimiza, pero no logra detener el reseteo de la Argentina.
El próximo martes Milei viaja a Francia acompañado por doce gobernadores. El próximo objetivo en el Congreso es la reforma electoral para poder suspender o eliminar las primarias (PASO).
Viendo el panorama “opositor”, tan fragmentado y con tantas disputas de palacio, es difícil pensar que este Experimento tiene fecha de vencimiento. Luego, el debate está en si una elección va a poder transformar este modelo de dependencia.
En Naciones Unidas fue patente el aislamiento de Argentina con Milei abrazado a Netanyahu, mientras Trump se reía junto al primer ministro británico, Burnham, ratificando la alianza estratégica del bloque anglosajón. Como contraparte, los discursos del persa Pezeshkián y Lula Da Silva, hablan de un mundo que está en disputa (y que las guerras asimétricas, de descolonización, pueden ganarse).
“Brasil no es patio trasero de nadie”, dijo el dirigente metalúrgico que busca su reelección. Los comicios del próximo domingo van a impactar en un Cono Sur dominado por los yanquis.
Argentina, a diferencia de Brasil que pelea por un lugar en el Consejo de Seguridad, está fuera del juego multipolar. En 1955 el golpe a Perón fue festejado por Churchill que veía en ese proceso justicialista un peligro a sus intereses. Hoy la dirigencia profesional respeta los marcos de la dependencia y eso impide proyectar la recuperación de soberanía.
Por eso es tan importante que el movimiento popular recupere la ofensiva como hicieron los cóndores en 1966. Ante un gobierno vendepatria, plantear las tareas patrióticas para reivindicar nuestra historia de grandeza.
VIENTO DE COLA
“Dos millones de pobres nuevos” titularon los medios esta semana a partir de los datos estadísticos oficiales. Sin embargo, el INDEC miente, como detalló Rodolfo Treber:
“El INDEC considera que solo el 14% del gasto de un hogar corresponde a servicios esenciales como combustible, alquiler, luz y agua. Sin embargo, la propia Encuesta Nacional de Hogares muestra que ese gasto representa más del 30%. Si midiéramos la pobreza considerando ese 30% real de gasto, la cifra de pobreza en Argentina superaría el 60%”.
La situación es muy grave. Los conflictos en las fábricas sólo se están pudiendo postergar con conciliaciones obligatorias en el mejor de los casos.
El caso Dánica Lavallol es una muestra de cómo actúa la patronal. El Grupo Beltrán logró que el gobierno bonaerense destine fondos para el pago de sueldos durante dos años y hace una semana cerró la empresa sin aviso previo. El sindicato de Aceiteros realiza un acampe y pide la reapertura de la producción de margarina que comenzó en ese barrio del conurbano sur en 1940.
En Granja Tres Arroyos los despidos son masivos. Son 1700 entre las plantas de Entre Ríos y Buenos Aires. El empresario se llama Joaquín De Grazia. Tuvo créditos con el kirchnerismo, aportó a la campaña de Macri y respaldó públicamente a Milei. Es investigado por vaciamiento de una firma que debe 350 millones de dólares.
En Rosario cerró Electrolux dejando a 200 obreros en la calle. La UOM espera en la audiencia de mañana lunes poder mediar en un contexto en el que las patronales no respetan las leyes vigentes, como el denominado “procedimiento de crisis“, que implica justificar los despidos a partir de los tres últimos balances. La multinacional se propone importar los electrodomésticos desde Brasil y limitar su actividad en Argentina a tareas logísticas.
La lista sigue en lo que queda del entramado industrial. Pero los conflictos también se dan en Vaca Muerta.
En el yacimiento Los Toldos, ubicado a 30 kilómetros de Rincón de los Sauces, Tecpetrol, del grupo Techint, tiene 2.700 trabajadores en una de las obras privadas más grandes del país. Una zona desértica donde se montan campamentos. Esta semana hubo una asamblea de 500 obreros con presencia de la UOCRA. El reclamo es por aumento salarial y por otras demandas como: recategorización, errores en la liquidación de haberes y despidos.
A modo de protesta se frenó la obra y se bloqueó el ingreso de materiales al predio. Tecpetrol recibió al sindicato y Víctor Carcar, secretario general de la UOCRA Neuquén dijo a los medios: “Con la empresa estamos bien. Seguimos negociando y se puede hablar todo. Los trabajadores ya volvieron a sus puestos y la mesa de diálogo continúa sector por sector porque dentro de la obra hay muchas actividades diferentes”.
En la edición anterior repasamos la realidad de los petroleros en Vaca Muerta. La síntesis a la que llegamos es que el obrero argentino le está saliendo muy barato al capital transnacional que saquea al país. Los sindicatos se muestra dóciles o cómplices de la pauperización de las condiciones laborales.
Veremos si la conflictividad logra trascender lo gremial. Porque, mientras en el desierto neuquino el obrero de la construcción recibe miseria, las empresas logran exenciones impositivas: Uno de los últimos anuncios es que las petroleras van a invertir en las rutas a Vaca Muerta, pero lo harán como un “adelanto de regalías”.
La construcción de escuelas, hospitales o planes de vivienda, parece ser cosa del pasado. La prioridad del gobierno provincial está en garantizar el interés de empresas extranjeras.
Finalmente, se preguntará por qué titulamos “viento de cola” este apartado: Porque mientras nos empobrecemos como pueblo el país está recibiendo por sus exportaciones un caudal de fondos histórico: “Según una serie de largo plazo elaborada por el estudio Broda, los términos de intercambio actuales se ubican casi 49% por encima del promedio registrado desde 1900, incluso por encima del 47% alcanzado en 2012 durante el último gran boom de commodities que favoreció a la Argentina”, publicó esta semana Ámbito Financiero.
Por eso insistimos, el control del comercio exterior debe ser el punto nodal de un programa de salvación nacional.
YAPA: PIBES MARCIANOS
La crisis social estalla por abajo. En estos días vimos como el punitivismo mediático copó las pantallas. Se trata de repetir la vieja fórmula de poblar las cárceles de pobres. Luego, hay una competencia entre políticos profesionales de quién encerró a más delincuentes.
Adrián Berrozpe, trabajador de la Dirección General de Responsabilidad Penal Juvenil y miembro del área de Niñez ATE, dialogó con Gráfica.
Habló con sinceridad de lo que ve en muchachos que están encerrados y nunca conocieron el Estado social, solo el penal, a partir de su experiencia como operador socioeducativo en el Instituto Manuel Belgrano, de Ciudad de Buenos Aires.
Berrozpe hace una crítica al Poder Judicial que muchas veces trata a jóvenes que comenten un delito como marcianos, “que no representa solamente a alguien que viene “de afuera” sino a aquello que no logra ser comprendido por los marcos de lectura dominantes”.
“El descarte genera violencia”, reflexiona el compañero que también integra el Proyecto Cisne, una experiencia de autogestión que promueve la cooperativa gráfica y radial La Revancha compuesta por jóvenes privados de su libertad ambulatoria.
Una conversación para complejizar una problemática que sólo aparece en la agenda política para perseguir al pobre. En el fuero penal económico esto es evidente: En un país donde el robo de las multinacionales es cotidiano, el Poder judicial funciona como dispositivo de control social y de impunidad para quienes ejecutan el saqueo con delitos de evasión y contrabando.
Para recuperar soberanía es necesario transformar la Justicia y perseguir a los enemigos de la patria como el dueño de IRSA Eduardo Elsztain, que además de tener acciones en la Falkland Islands Company que sostiene la usurpación, es accionista de una empresa que provee la inteligencia al sistema misilístico que Gran Bretaña utiliza en las Islas Malvinas.











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