Por Erika Eliana Cabezas
“Creo que a mi no me gusta el teatro, me gusta Shakespeare”, expresó Gabriel Chamé Buendía, reconocido clown y director de Othelo, una obra que aborda un clásico del dramaturgo inglés en tono tragicómico y que lleva ocho años en cartel. Un proceso que comenzó en La Carpintería y que ahora continúa en la Sala Caras y Caretas.
“Cuánto más dura una obra de teatro, más procesos hay. Humanos, amores, desacuerdos, sacrificios enormes y muchas satisfacciones. Mucha belleza, mucho aprendizaje artístico para cada uno de nosotros”, manifestó Chamé y, tras confesar la pasión que siente por el texto shakesperiano, contó cómo fue la investigación que llevó adelante.
“Quise poner a prueba dos cosas. Una que el clown funciona teatralmente, sin necesidad de que sea payaso clown que se centra en el personaje del payaso sino que puede interpretar un personaje teatral. Y la otra, la relación entre lo trágico y lo cómico. Poner a prueba que las tensiones dramáticas de lo trágico funcionan también en lo cómico y que no dejan tener una potencia imaginativa en el espectador, que no lo toma como una parodia sino seriamente y, al mismo tiempo, se está riendo de una situación que es muy terrible”, detalló el fundador del Clú del Claun.
Othelo participó tanto de festivales nacionales como internacionales. Brasil, Venezuela, Colombia, Chile, Uruguay, España, Francia fueron algunos de los países que visitó. “Pusimos a prueba que la obra es internacional”, declaró.
“En la época de Shakespeare el teatro estuvo cerrado por la peste”, recordó el director de una puesta que, al estar abordada desde el lenguaje clownesco, se permite ciertas licencias, rupturas. Más aún con la pandemia. “Lo primero que encontré fueron muchos chistes, que cerca del estreno los anule. Del 100 por 100 de la cantidad de chistes nuevos, saque el 60. Me pareció que no hacía falta, y que la gente no quiere escuchar más. Prefiere ver todo lo que pasa en Othelo y alguna cosita que nos recuerda a la realidad”, señaló.

“Ahora todo es distinto. A partir de la pandemia el mundo ha cambiado, la gente ha cambiado y más los que hacemos trabajo de transmisión. Era una profunda necesidad volver a las tablas, al encuentro con el espectador”, aseguró Chamé Buendía. Y destacó: “El teatro es teatro, y lo que pasa en el teatro no pasa en ninguna parte. Poder desprender eso fue maravilloso. El acto mágico de lo que pasa ahí es muy singular y más ahora”.
Con las actuaciones de Matías Bassi, Gabriel Beck, Elvira Gómez y Martín López Carzolio, la obra está atravesada por la envidia, la traición, el amor, los celos. Problemáticas que atraviesan a la humanidad hace siglos. “Othelo trabaja elementos contemporáneos, conflictos horribles de los que no logramos salir. Seguimos atrapados en las injusticias humanas desde hace miles de años y que Shakespeare en el Renacimiento lo explica con belleza poética y con inteligencia”, sostuvo.
Y agregó: “A veces me pregunto si Shakespeare era un genio o nosotros somos un desastre que todavía no evolucionamos. Creo que lo peor es que somos nosotros que no evolucionamos”.
La tragedia continúa. “Othelo es el tema de los celos. A través de los celos empieza a tratar un tema, que es el femicidio. Pero también está el tema de la envidia con respecto al otro y habla de la corrupción, de como engañar a una persona y de hacerle creer. Esta cosa que nos pasa todo el tiempo a nosotros, que nos hacen creer lo que quieren que creamos. Y la gente repite como loros lo que dicen que hay que decir. Othelo empieza violentamente. Es una violencia que uso de manera humorística. Pero no es un chiste. y que te rías no hace que sea un chiste”, afirmó.
“Lo que es raro es esto de interrumpirte el humor y volver a meterte en el humor hasta llegar a una condensación. Lo que intento es romper completamente el lenguaje”, señaló.
Además, Gabriel Chamé Buendía aclaró que en una obra de teatro no le interesa hacer política sino “movilizar a la gente y hacerle sentir de otra manera”. “La política es fundamental para solucionar cuestiones jurídicas, sobre todas las cosas. Pero el entendimiento humano pasa por otro lugar, y creo que el arte es muy útil para eso, como nos hace reflexionar y ver la vida desde otro lugar. Y como a la propuesta mía un poco atrevida, en el sentido de que reír es una manera de entender”, destacó.






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