Desde el regreso de la actividad en el viejo continente se ha podido visibilizar un notable cambio en la dinámica de juego que deja tres indicadores claros: más goles, más penales y más lesiones. ¿Ocurrirá lo mismo en Argentina cuando retorne el fútbol?
Por Nicolás Podroznik (*)
Tras el parate obligatorio producto de la pandemia de Covid-19, las cuatro ligas europeas más importantes han vuelto a jugarse. Apretadas por el calendario –y también por el avance de los dueños de los derechos de televisación-, las distintas federaciones se vieron obligadas a jugar las fechas que restan prácticamente en días consecutivos, haciendo que los equipos disputen sus partidos cada tres días. Esto ha provocado cambios en la metodología de entrenamiento y en los planteos tácticos y estratégicos. Estamos viendo encuentros con desarrollos más abiertos y menor desgaste físico. Esto se puede explicar con números, puntualizando en situaciones que en otras circunstancias podrían ser de poca relevancia.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la parte atlética. Dado que la actividad estuvo suspendida por casi noventa días y que los entrenamientos están dosificados por la continuidad de partidos, la gran mayoría de los equipos se han visto obligados a cambiar su forma de juego: menos posesión y rotaciones y más juego directo. Los pases recorren mas distancia de lo habitual apostando al mano a mano entre delanteros y defensores. Esto ha generado, entre otras cosas, un aumento notable en la cantidad de penales y de goles. Claro ejemplo es la Liga Italiana, en donde en las últimas cuatro fechas se han convertido 138 goles y se sancionaron 30 penales. Un dato particular sobre esto último: la gran mayoría fueron por infracciones de defensores frente a delanteros que ingresaban al área con pelota dominada. Extraño de ver en un fútbol en donde se presta mucha atención al aspecto defensivo.
La gran mayoría de los equipos se han visto obligados a cambiar su forma de juego: menos posesión y rotaciones y más juego directo. Los pases recorren mas distancia de lo habitual apostando al mano a mano entre delanteros y defensores. Esto ha generado, entre otras cosas, un aumento notable en la cantidad de penales y de goles
Otro ítem a tener en cuenta son las lesiones. La polémica que surgió por la cantidad de cambios permitidos (pasaron de tres a cinco) ha quedado sin efecto alguno si observamos el aumento de jugadores que han tenido que retirarse del partido por molestias musculares. En las últimas fechas de la Bundesliga, por ejemplo, el promedio de cambios por lesiones se ha triplicado con respecto al desarrollo del campeonato previo a la pandemia. Lo curioso es que, aún cuando esto ocurre, las grandes figuras no se han visto afectadas. ¿Predisposición natural? ¿O simplemente se están guardando para los tramos finales de las copas europeas que se jugarán en Agosto una vez finalizadas las ligas?
En nuestro país la actividad todavía continúa detenida, aguardando que las circunstancias sean las propicias para empezar a diagramar el regreso a las canchas. ¿Se podrá dar una situación similar a la de Europa y veremos un desarrollo completamente distinto al que se dio hasta el cierre del campeonato que ganó Boca Juniors? La respuesta dependerá de varios factores.
Dos escenarios completamente posibles: por un lado, aquel equipo que conserve jugadores desequilibrantes hará la diferencia con ellos, pero por el otro existe la posibilidad que, ante tanto juvenil haciendo sus primeras armas, también aparezca esa picardía que tienen nuestros entrenadores para jugar con el error del rival, aprovechando la inexperiencia de los pibes
Habrá que esperar entonces a determinar cuál es la fecha en la cual se decida retornar a la actividad. Si se cuenta con el tiempo suficiente para que se entrene con normalidad previo al reinicio del campeonato oficial, probablemente la dinámica no cambie y se continúe viendo la habitual paridad del fútbol argentino. Sin embargo, también se presenta una cuestión que, por época del año en la cual se presenta esta problemática, solo ocurre aquí: la situación contractual de los jugadores.
Dada la crisis económica generada por la pandemia, muchos clubes se han visto obligados a renegociar contratos, vender jugadores o, en muchos casos, proceder a darle la libertad de acción. Si la conformación de los planteles se ve afectada, también se verá afectado el desarrollo del juego. No es lo mismo jugar con futbolistas profesionales que con mayoría de juveniles que dan sus primeros pasos en Primera División. Esto podría provocar un cambio sustancial en la forma de plantear los partidos, presentando dos escenarios completamente posibles: por un lado, aquel equipo que conserve jugadores desequilibrantes hará la diferencia con ellos, pero por el otro existe la posibilidad que, ante tanto juvenil haciendo sus primeras armas, también aparezca esa picardía que tienen nuestros entrenadores para jugar con el error del rival, aprovechando la inexperiencia de los pibes.
Mientras se aguarda el regreso de nuestro fútbol, se mira el horizonte para entender qué nos espera. Quizás sea con más errores, más cambios o más lesiones, pero sin ninguna duda con la esencia de siempre: paridad y competitividad, donde no haya un equipo que no le pueda hacer partido a otro.
(*) Periodista. Integrante de Abrí la Cancha (lunes a viernes de 20 a 21hs)














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