En un anuncio realizado por el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, se pondrá en marcha la derogación del decreto 591/19, que flexibilizó la importación de basura al país. Pese a las advertencias de organizaciones, asambleas, organismos y acuerdos internacionales, la gestión anterior llevó adelante un aparato de medidas que permitió la mercantilización de residuos.
Por Juan Patricio Méndez*
Luego de la controversial, cuestionada y desinteresada medida tomada por el gobierno anterior, firmado por Mauricio Macri y Marcos Peña a poco de culminar el mandato, el actual Ministro de Ambiente anticipó que “en los próximos días” se derogará el decreto 591/19 que flexibilizó los requerimientos para importar ciertos residuos de otros países. A contramano con la normativa vigente, la sanción de dicho decreto llevó al país a convertirse en un depósito internacional de basura.
En una entrevista realizada por Radio Nacional, Cabandié expresó que “lo último que tendría que hacer un país es importar basura. No tenemos ni dinero para tratarlo ni las plantas de tratamiento necesarias”. Además, señaló que se trata de una medida que trasciende los límites posibles de saneamiento y sustentabilidad: “esta es la puerta de entrada a residuos peligrosos y nosotros también tenemos los nuestros”. En tal sentido, lo que advirtió el actual ministro es que el país no cuenta con la capacidad y recursos necesarios para trabajar este tipo de residuos.
¿Cuál es este famoso decreto?
El Decreto N° 591, publicado en el Boletín Oficial en noviembre de 2019, reemplazó artículos de los decretos 181 y 831 (del año 1992) y de la Ley 24.501. Dichos artículos advertían la imposibilidad de la importación de residuos tóxicos o peligrosos, yendo en contra de lo así a lo acordado en la Convención de Basilea de 1989.
El decreto sancionado en el 2019, si bien mantenía la prohibición de importar basura, introdujo un cambio clave en la normativa, y tiene que ver con la flexibilización en la entrada de basura. El texto aprobado indicó que no es obligatoria la presentación de un certificado del país de origen en donde se corrobore que el material entrante no sea de carácter nocivo para el ambiente o la salud. Vale la pena recordar que este tipo de medida, llevada adelante por el macrismo, va en contra de la Ley de Residuos Peligrosos vigente, o bien Ley 24.051, promulgada en el año 1992.
En suma, el decreto permitió el ablandamiento en las restricciones para el ingreso de “rezagos de papel y cartón, chatarra ferrosa, chatarra de aluminio, desechos de material plástico y vidrio roto, cascote y plásticos”. El motivo se fundaba en qué podrían ser “insumos para un proceso productivo o como producto de uso directo”.
El decreto, en su artículo 2, establece que quedan sujetas algunas condiciones para la importación de sustancias. Estas son: “Que la sustancia u objeto se utilice para finalidades específicas; Que exista un mercado o una demanda para dicha sustancia u objeto; Que la sustancia u objeto satisfaga los requisitos técnicos para las finalidades específicas, y cumpla la legislación existente y las normas aplicables al producto; y Que el uso de la sustancia u objeto no genere impactos adversos para el ambiente o la salud”. La peligrosidad de esto tiene que ver con que las necesidades son arbitrarias, no están comprendidas en ningún código de procedimiento. El vacío generado es tan grande como controversial, porque lo que daña el ambiente puede ser “una demanda de un sector productivo”. Allí, donde no hay punto de valoración, es donde ocurren los negociados.
¿Por qué es inconstitucional este decreto?
Según el decreto, el objetivo que persigue la legislación tiene que ver con “la reutilización de los residuos importados en la industria de la basura”. Desde la ex dirigencia ejecutiva nunca se explicó el fin de dicha medida, que hasta fue interpretada como “inconstitucional”, como mencionó el presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas Enrique Viale, ya que “modifica y pone en tela de juicio a la Ley de Residuos Peligrosos”.
A su vez, Viale expresó varias críticas en relación al decreto 591. En diálogo con Página 12, el abogado señaló que “con esto quitan el Certificado de Inocuidad Ambiental, y así pueden traer cualquier cosa de afuera. China prohibió la importación de basura porque le metían de todo. Además se eliminaron dos anexos, el referido a residuos con determinadas sustancias, y el dedicado a residuos de diversas actividades. Y por último, pusieron excepciones para residuos de varias actividades“,
Se abre el panorama geopolítico
En su momento, China había suspendido la importación de basura porque, en la recepción de la misma, cualquier tipo de material ingresaba con el crudo. Con el poderío industrial que el gigante asiático posee para el tratamiento de residuos, indicaron que de igual manera, sobrepasaba los límites de la sustentabilidad y de su capacidad de procesamiento.
El hecho de no haber expresado nunca la motivación de la sanción de este cuestionado decreto por parte del poder ejecutivo, también deja entrever una relación comercial que existe por detrás. El interesado es Estados Unidos, y el fin del decreto tendría que ver con la recepción de residuos nucleares.
La petición pudo provenir directamente de Donald Trump y del Fondo Monetario Internacional, para ejecutarse como política de Estado, lo que indicaría que uno de los métodos de pago de la deuda tomada es el territorio. Lo cual, en definitiva, termina avanzando contra la ciudadanía en términos de derechos y en términos de soberanía territorial.
Por último, en una nota con La Nación, Viale opinó que “quitar el requisito de presentar el certificado de inocuidad abre una caja de Pandora porque ese documento garantizaba que no se trataba de elementos peligrosos ni radioactivos“. El cuidado del ambiente es tarea de todos, y bajo ningún punto de vista podemos comprender la existencia del sujeto más allá de vínculos estables, firmes y saludables con el entorno que nos rodea. El ecosistema es la naturaleza, y esta última es un par, no un recurso plausible de utilizar.
(*) Columnista de Abramos La Boca / Radio Gráfica











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