Desde este viernes y durante tres jornadas, los rusos eligen la composición de la Duma Estatal. Los comicios se realizan en medio de la Operación Militar Especial en Ucrania y de renovadas sanciones europeas y norteamericanas. Hay diez listas. El presidente Vladimir Putin, de Rusia Unida, había renovado su mandato en el Poder Ejecutivo en 2024. La economía, crece.
Por Gabriel Fernández *
En la Federación de Rusia arrancaron, este viernes, las elecciones que tienen como objetivo asignar los 450 escaños de la Duma Estatal, la Cámara Baja de la Asamblea Federal, que ejerce el poder legislativo del país. La información internacional es escueta. De hecho, buena parte del globo supone que el sufragio no existe en ese país; sin embargo, además de los comicios en desarrollo, cabe recordar que el presidente Vladimir Putin fue reelegido para un tercer mandato consecutivo con el 88% de los votos durante la contienda realizada en marzo de 2024.
Cuando algún espacio comunicacional se permite hacer referencia a esta institución de la nación euroasiática, sugiere la inexistencia de fuerzas conceptualmente variadas. A decir verdad, diez partidos figuran en las papeletas: Rusia Unida, Partido Liberal-Demócrata (LDPR), el Partido de la Democracia Directa, Partido Ecologista Ruso ‘Los Verdes’, Rusia Justa, Patria, Partido Comunista (KPRF), Partido Ruso de Pensionistas por la Justicia Social, Comunistas de Rusia y Nueva Gente.
Los colegios electorales de las regiones permanecerán abiertos de 8:00 a 20:00 (hora local) durante tres días, del 18 al 20 de septiembre. Los primeros abrieron en Kamchatka y Chukotka, en el Extremo Oriente ruso. Además, se instalaron colegios electorales en 152 países para los rusos que viven en el extranjero. También se organizó la votación electrónica remota en múltiples regiones, incluidas Moscú y la provincia de Moscú.
Por primera vez, los residentes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y las provincias de Zaporozhie y Jersón —que se reunificaron con Rusia en 2022— participan en las elecciones a la Duma Estatal. Entre el 28 de agosto y el 17 de septiembre, se habilitó la votación anticipada para ellos, así como para los electores de regiones situadas fuera de la zona de operaciones militares pero que, no obstante, son blanco frecuente de las Fuerzas Armadas de Ucrania (Crimea, Sebastopol, la región de Krasnodar y las provincias de Bélgorod, Briansk, Vorónezh, Kursk y Rostov).
También se celebran elecciones para las asambleas legislativas locales en 39 regiones del país, así como para escoger altos cargos: comicios directos en 8 regiones y elecciones por parlamentos zonales en 3 regiones. En esa dimensión, se disputan aproximadamente 23.000 escaños. Si se abarca el panorama completo, cabe indicar que más de 112 millones de ciudadanos están llamados a votar en los colegios electorales en todo el país.

Como se sabe, el presidente Putin está estrechamente asociado con el partido Rusia Unida, la principal vertiente política de la nación. Aunque no es formalmente su jefe actual pues institucionalmente se prioriza la primera magistratura, Putin actúa como líder y principal referente de esta formación. Rusia Unida se define a sí mismo como un partido centrista y conservador, asentado en el nacionalismo ruso, la estabilidad estatal y los valores tradicionales.
En varias ocasiones, Putin también ha construido alianzas que le permitieron obtener respaldo desde coaliciones más amplias como el Frente Popular Panruso.
De vuelta sobre el 2024, vale recordar que por entonces el presidente ruso renovó su mandato (segunda ocasión consecutiva y cuarta en total), ampliándolo hasta el año 2030. Lo logró en un momento crucial, sobre el inicio de la Operación Militar Especial en el Dónbas. A través de esa acción, el gobierno nacional busca la desnazificación del territorio y el impulso de una expansión de derechos culturales, políticos y económicos, a todos los pobladores de Ucrania.
Sucede que mal que pese a los voceros de los Estados Unidos y la Unión Europea, la Federación de Rusia es una democracia con una república presidencialista y semi parlamentaria como forma de Estado. La Constitución establece un poder legislativo divido entre la Duma (el parlamento ruso, vale subrayar) y el Consejo de la Federación (el equivalente al Senado). Queda claro que el Poder Ejecutivo, ostentado por el Presidente, es la cabeza del Estado.
La ley establece que el presidente es elegido por sufragio universal, directo y secreto, por una duración de seis años. El candidato debe tener, al menos, 35 años y haber residido permanente en Rusia al menos diez años. Las votaciones se realizan en los más de 80 sujetos federales que componen Rusia entre óblast, krais y territorios autónomos, además de las regiones ucranianas inmersas en el conflicto. La Comisión Electoral Central es la entidad destinada a garantizar las reglas de juego de la campaña y analizar qué candidatos pueden concurrir a las elecciones.
La extensión del comicio evidencia el volumen del país. Rusia es la nación más grande del mundo y limita con países de Europa y Asia, al igual que con los océanos Pacífico y Ártico. Su paisaje va de la tundra y el bosque a las playas subtropicales. El esquema desplegado a lo largo de la gestión orientada por Putin es una economía mixta de ingreso alto, destacando como la cuarta más grande del mundo en paridad de poder adquisitivo. Su Producto Bruto Interno nominal supera los 2,55 billones de dólares.
El sector servicios genera más del 55% del PBI, la industria abarca el 30% y la agricultura representa cerca del 4%. Esta Federación se ha convertido en una potencia energética global, líder en la producción y exportación de gas natural y petróleo. También se destaca en la producción agrícola, en especial de cereales como el trigo. Tras las sanciones occidentales por el conflicto en Ucrania, el gobierno ratificó sus políticas, aunque alzó con energía la inversión en el rubro Defensa. Es, claro está, propulsor de las asociaciones Organización de Cooperación de Shanghai y BRICS +, en vínculo estrecho con la República Popular China y otras potencias multipolares.
Este panorama no implica la ausencia de problemas y desafíos: enfrenta retos demográficos comunes a sus vecinos europeos, como el envejecimiento de la población, la escasez de mano de obra, y una elevada dependencia de los hidrocarburos. Y necesita resolver el incordio generado por un centro occidental que ha transformado al Oso en una amenaza demoníaca. Cuando concluya la lidia en la frontera euroasiática, la Federación tendrá nuevos asuntos de los cuales ocuparse; seguramente una definición estatal plena sobre la situación en Asia occidental será uno de ellos. Y no resultará un paso sencillo, como puede percibirse.

Pocos días atrás se conocieron nuevos hostigamientos económicos del gigante del Norte y del Viejo Continente. En respuesta al 21.º paquete de sanciones de la Unión Europea, Moscú amplió la lista de ciudadanos extranjeros a los que se prohíbe la entrada a territorio ruso. La Cancillería indicó que la política de medidas restrictivas unilaterales del bloque comunitario “resulta ilegítima según el derecho internacional”, ya que el Consejo de la UE aprobó paquetes de sanciones destinadas a “infligir daños” al país.
Asimismo, las nuevas sanciones “infernales” antirrusas de los Estados Unidos habilitan al presidente Donald Trump para imponer sanciones de 100 % a los cinco mayores compradores mundiales de combustible ruso. Ellos son China, que ha adquirido 50 % de las exportaciones de crudo ruso desde 2022; India, con 37 %; Turquía, con 5 %; y la UE, con 5 %. Las paradojas abundan: Durante ese mismo período, el bloque comunitario también ha sido el mayor comprador de gas natural licuado (GNL) ruso (49 %) y el mayor comprador de gas ruso por gasoducto (32 %). Puede ser de utilidad, lector, repasar los Especiales de Radio Gráfica sobre los ataques a las Torres Gemelas para entender el más reciente atentado sobre el gasoducto Nord Stream.
La definición de “infernales” no ha sido propuesta por este narrador, sino por los mismos norteamericanos. La presente administración persiste en la espectacularidad de sus irrupciones públicas. En tanto, y dentro de las derivaciones surgidas de los movimientos bélicos del centro occidental, se despliega un continuo incremento de los precios de los combustibles que afecta a la economía global y muy específicamente a la vida interior de los Estados Unidos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no trepidó en anticipar renovadas complicaciones para todos: señaló que las medidas “entran en la categoría de acciones hostiles” contra Rusia. “La imposición de sanciones adicionales por parte de EE.UU. sin duda complicará los esfuerzos para alcanzar una solución pacífica en Ucrania“, enfatizó.
Con este horizonte, los rusos se encuentran, en este mismo momento, insertando su opinión en las urnas.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal










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