Por Leonardo Martín
El Gobierno nacional avanza en el desmantelamiento de las capacidades nucleares argentinas. Analizó este tema en diálogo con Radio Gráfica, la diputada nacional, doctora en física, investigadora y ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis. Repasó la situación de la CNEA, alertó sobre el desguace que el gobierno está haciendo de las capacidades argentinas. ¿Qué es el Proyecto CAREM y que está haciendo el Gobierno.
Leonardo Martín: Días atrás hubo noticias en el sector nuclear argentino con despidos y un anuncio posterior sobre la construcción de un nuevo reactor nuclear con una empresa privada. ¿Cuál es tu visión de todo lo que está sucediendo?
Adriana Serquis: Ambas noticias están relacionadas aunque desde el gobierno tratan de desvincularlas. Hay una confrontación contra el sector nuclear y con todo lo que es ciencia y tecnología en nuestro país con la amenaza concreta de minimizar y terminar favoreciendo a sectores concentrados con un modelo de país que es puramente extractivista. Lo que es conocimiento y valor agregado parece ser que no es necesario.
Concretamente de lo que ocurrió es que el secretario de Asuntos Nucleares (Federico Nápoli), que es un abogado que comenzó en el directorio de Nucleoeléctrica Argentina, que está dentro de lo que es el ecosistema nuclear, se dio cuenta del valor que puedan llegar a tener los negocios en algunos sectores y que a su vez tenían que cumplir el mandato de Sturzenegger de ir achicando las plantas del Estado. Entonces, en la Comisión Nacional de Energía Atómica, el lugar más endeble fueron los contratos, los últimos que quedaron, de trabajadores que tiene tres años de antiguedad y que se venían renovando como anuaalmente, pero desde este año lo hacen cada tres meses. Son más de 300 en esa situación. A sus amigos, a los que incorporaron a la Comisión y a otros sectores, les dan contratos que se renuevan a fin de año. Entre ellos, gente sin formación. La excusa es que están desvinculando a trabajadores que no son necesarios e importantes porque son administrativos, lo que es mentira.
En este caso, fueron 62 finalmente los despedidos, al resto les dijeron que continuaban, pero todavía no están normalizados sus contratos. Entre ellos hay absolutamente de todo tipo de perfiles y te puedo asegurar que cada uno de ellos y ellas cumple funciones estratégicas, independientemente del título que tengan. Más allá de que sí es cierto que igual hay profesionales, hay ingenieros químicos, hay desarrolladores de software y hay trabajos muy específicos como la especialista encargada del microscopio electrónico, un equipo que vale 500 mil dólares y que era la única persona encargada de realizar esa tarea.

Yo estuve en la asamblea de trabajadores del Centro Atómico Bariloche y decían: “Bueno, a partir de ahora cualquier cosa que se rompa acá, nadie lo va a resolver porque no hay nadie en mantenimiento“. Han despedido a toda la gente de mantenimiento, a la gente que recibe la correspondencia como si no hicieran falta esas tareas. La verdad es que eso es muy grave. En ese momento toda la institución se puso en defensa de este sector estratégico y de todas las funciones necesarias para su funcionamiento.
También han despedido a la gente que hacía el mantenimiento del proyecto CAREM, de la obra civil en el predio de Atucha, en Lima. Y es grave porque no solo desfinanciaron el proyecto. Este proyecto tenía que ver con un reactor modular pequeño que era uno de los primeros cuatro más avanzados del mundo en 2023, dentro de 100 proyectos. Era uno de los que realmente se estaban construyendo y poniendo a punto para que comenzar a funcionar en 2028. Ahora no solo perdimos esa carrera, sino que el personal que venía trabajando ahí, los más calificados y los que estaban a cargo de los grupos, fueron contratados por esta empresa Meitner Energy que hizo el anuncio de inversión.
Sobre ese anuncio, si uno lo mira en detalle, es casi el mismo que hizo Demián Reidel hace un año y medio con Milei. Un anuncio que fue humo en ese momento porque decía que en cinco años iban a tener reactores modulares pequeños funcionando. Lo que hacen con este anuncio es matar al proyecto CAREM y llevarse al personal especializado. Además, abren las puertas a que capitales extranjeros sean los que dominen la tecnología nuclear en nuestro país.
Profundizando sobre el Proyecto CAREM, ¿cuál es su valor e importancia?
Primero decir que sobre los reactores nucleares podemos hacer dos grandes divisiones: están los que se llaman reactores de potencia, que son aquellos que nos generan energía eléctrica utilizados en las centrales como Atucha I, Atucha II y Embalse. Después los reactores de investigación, que hacen de todo menos generar energía eléctrica. Y en ese “de todo” está involucrado la generación de radioisótopos, la investigación y la enseñanza, ahí se forman los ingenieros e ingenieras nucleares y los técnicos en diferentes aplicaciones de la radiación. En Argentina hay una especialización muy fuerte en esos reactores de investigación porque el primero se hizo en 1958, después se creó el INVAP que los exportó. Estamos ahora terminando como Argentina un proyecto muy importante que es el RA-10 que se encuentra en Ezeiza, pero ya te digo, todos ellos no generan energía eléctrica.
Dentro de los que generan energía eléctrica, el CAREM era el primer desarrollo 100% argentino de un reactor de potencia. Y a su vez, era de la nueva generación de reactores, que son estos modulares pequeños, porque las centrales nucleares, aquellas que generan energía eléctrica, en general son grandes monstruos que requieren una inversión inicial muy grande, estamos hablando de 8.000, 9.000, 10.000 millones de dólares.
Estos reactores modulares permiten, por un lado, hacer generación de energía eléctrica en lugares aislados con fines específicos, Por ejemplo, desalinizar agua de mar, estar en lugares aislados como pequeñas islas que necesitan energía con generación nuclear porque es limpia. Además, al ser modular, también sus partes podían ser construidas en diferentes lugares, desarrollar toda una cadena de valor de suministros de un montón de empresas.
En particular, el CAREM durante su historia tuvo 1.000 contratos con pequeñas y grandes empresas, desde empresas de la metalmecánica a la CONUAR, una empresa muy grande que es la que fabrica los combustibles nucleares de nuestras centrales, pero que también junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica desarrollaron los combustibles para el CAREM y también lo que se llama generadores de vapor. Porque un reactor que genera potencia es como una especie de pequeña máquina de vapor: con la reacción nuclear generás mucho calor, ese calor hace vapor, ese vapor hace funcionar una turbina y esa turbina te da electricidad.
De vuelta, en un mini resumen, eso es un reactor modular pequeño. Están realmente en auge en el mundo, hay como te digo más de 100 proyectos, y este de Meltner Energy, el ACR-300, parece más una burbuja financiera que un verdadero proyecto que vaya a terminar concretándose. Ya no se concretó el de hace un año y medio que anunció Reidel. El que anuncian ahora, es cierto que están incorporando y tratando de buscar capitales, pero en el caso que no tenga éxito, a lo sumo esa empresa de 50 millones pasará a venderse por 200 y hay unos cuantos que se van a embolsar algunos millones de dólares aunque el reactor nunca se construya. Y en el mejor de los casos que se construya, la tecnología quedó en manos extranjeras cuando teníamos toda la capacidad para hacerlo nosotros.
Entendiendo, lo que es el desarrollo del proyecto CAREM, ¿puede terminar apropiado por una empresa privada?
No exactamente el mismo, pero sí su conocimiento y sus partes y matando al proyecto propio.
¿Cuál es proyecto nuclear que ves que tiene el Gobierno nacional?
El proyecto que tienen es seguir las indicaciones de lo que le diga Estados Unidos. Por un lado, para el sector nuclear plantea que el plan nuclear argentino es extractivismo de uranio para que se lleven ese uranio y no como una necesidad dentro de lo que es nuestro ciclo de combustible nuclear de tener uranio para nuestras propias centrales.
Y por otro lado, dejar de tener desarrollo propio, que nos pone en una posición… porque hay que pensar que el conocimiento en el sector nuclear es geopolíticamente muy estratégico. Argentina es parte del selecto club de países que tiene este conocimiento. Eso nos pone en la posición de sentarnos en mesas de negociación que no estaríamos si no tuviéramos este conocimiento del sector nuclear. Así que imaginate que a ese país no le interesa que nosotros tengamos este desarrollo. Está matando las capacidades y las posibilidades, y hasta pusieron en duda si deberían seguir teniendo becas para los institutos académicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica como son el Instituto Balseiro, el Instituto Sabato, el Dan Beninson. Para mí, claramente, digamos, tiene que ver con tratar de que nuestros desarrollos propios se conviertan más en pequeños negocios como la venta de radioisótopos para el sector privado, y no estar pensando en generar conocimiento, en poder, brindar la posibilidad de que eso se siga haciendo, mejorando y teniendo recursos propios para nuestros hospitales públicos, para nuestra salud pública y al mismo tiempo poder… que sigan los privados.
Yo no estoy en contra de que haya inversión privada, pero nunca tenés que perder tu posibilidad de ser… El Estado tiene que sostener la capacidad de poder definir las políticas en sectores tan estratégicos como el sector nuclear o en cualquier otro tipo de desarrollo de tecnología propia.

¿Cuánto tiempo, aproximadamente, bueno, entendiendo que hay especificidades, puede llevar desarrollar un ingeniero nuclear o un personal este tan calificado para el área?
Hay diferentes duraciones dependiendo del grado, o sea, acá hay tecnicaturas que se dan, digamos, en estos institutos que dan tecnicaturas de 2 o 3 años, pero después de eso vos tenés que licenciarte ante la Autoridad Regulatoria Nuclear y te lleva uno o dos años más. Eso una vez que tenés alguna carrera de grado ya hecha. Después, los ingenieros nucleares tienen carreras de 6 años —2 años en alguna otra universidad, 4 años más en cualquiera de estos dos lugares, el Beninson o el Instituto Balseiro—. Y después de eso, en general, también seguís teniendo maestrías, doctorados. Todo depende, digamos, el grado de especialización. Y muchos cursos hechos también en conjunto con el Organismo Internacional de Energía Atómica. Lo grave es desmantelar los equipos de trabajo, porque no es solo individualidades, sino equipos de trabajo que conforman desde el doctor en determinada disciplina hasta el técnico básico que ya se especializó y que tiene, digamos, el conocimiento que es el know-how, que es lo difícil de transmitir y que es lo que se desarma. Es el entramado, y es hasta la parte administrativa de alguien que se haya especializado en convenios, en convenios para poder hacer servicios, para hacer transferencias, o para hacer compras de componentes especializadas. Por eso lo grave, ¿no?, de que uno dice: “Ah, bueno, pero si no es un doctor no estamos echando a nadie que tenga…”, y la verdad es que, bueno, por un lado sí había doctores —o sea, mienten por ese lado—, pero por otro lado también todo el resto del personal es fundamental para que esto pueda continuar.
Adriana, vamos a una situación hipotética. Con este gobierno la verdad que poco podemos esperar. La expectativa de que en 2027 esto pueda darse vuelta. Si te vienen y te preguntan: “Bueno, ¿qué… por qué líneas directrices básicas hay que recuperar para el sector nuclear argentino? ¿Qué plantearías a priori?”.
Bueno, en principio lo que plantearías es recomponer los salarios de la gente para que la gente no se vaya. Empezamos de algo muy básico. Aparte de esos 62 despidos hubo 500 bajas en la CNEA y casi 1.000 en todo el sector nuclear. Hay despidos, jubilaciones, pero la mayoría son renuncias por bajos salarios que se van a instituciones del exterior y algunos locales lo que nos hace perder la capacidad propia.
Después recomponer el hecho de tener proyectos y garantizar la continuidad. Tanto el CAREM como el proyecto nuclear con la tecnología CANDÚ, ambas deberían continuar. EL RA-10 está finalizando que es el área de medicina nuclear. Somos referentes a nivel regional, a nivel del organismo internacional de energía atómica somos lo que se llama un Hub desde el cual formamos profesionales para la región con la producción de radioisótopos y de la radiación para el cáncer. Todo eso debería estar continuando y pensar los desarrollos futuros. Teníamos un plan estratégico 2030, pero están destruyendo a esos proyectos. Algunos poniéndolos en manos privados, a otros desmantelándolos.











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