El expresidente de la Nación, Alberto Fernández, reapareció públicamente en el programa Somos Mayoría. En largo diálogo con el Dr. Christian D’Alessandro, el ex presidente analizó la gestión del presidente Javier Milei, a la cual calificó de espantosa en términos éticos y sociales, advirtiendo sobre un proceso de deterioro que, según su visión, tiene como víctimas a la mayoría de los argentinos, pero en especial a los adultos mayores.
En el aire de Radio Gráfica, Alberto Fernández puso foco en la vulnerabilidad de la clase pasiva, denunciando que el gobierno actual ignora la condición humana detrás de las cifras. “Nos tratan como si fuéramos parte de una planilla de Excel“, disparó. Durante el reportaje, contrastó la situación actual con su gestión, subrayando que la gratuidad de los medicamentos representaba un ingreso indirecto de casi el 30% del haber jubilatorio, beneficio que hoy se ha licuado.
Para el exmandatario, el aumento del desempleo —que situó dos puntos por encima del 6% que dejó su administración— no es un accidente sino una consecuencia buscada. Al evaluar el modelo de caída de actividad y exclusión, trazó un paralelismo histórico contundente: “Milei va a pasar a la historia como pasó Martínez de Hoz”. Según Fernández, la concepción económica de Milei es heredera de la de Mauricio Macri y del ministro de la dictadura, orientada al endeudamiento y al cierre de empresas. “La historia lo juzgará, porque él no tuvo que sufrir una pandemia ni la peor sequía de la historia”, agregó.
Uno de los momentos más tensos de la entrevista fue cuando Fernández se refirió a su situación judicial y a lo que denominó una “cancelación social sin precedentes“. Tras un año y medio de silencio, el expresidente aseguró en Radio Gráfica que fue blanco de una operación diseñada para destruir su imagen pública. “Dijeron que era borracho y soy abstemio. Inventaron que en Olivos hacíamos festivales de mujeres, un disparate absoluto. Me tildaron de mujeriego y de golpeador“, enumeró con vehemencia.
Respecto a la denuncia por violencia de género en su contra, fue categórico al calificarla como una “falsa denuncia” y una causa inventada. Fernández defendió su honestidad personal, asegurando que puede debatir cualquier error de su gobierno porque “fueron cometidos honestamente“, a diferencia de lo que considera ataques coordinados para impedir su defensa.
En la larga charla del domingo en Somos Mayoría, Fernández dedicó un capítulo central a la Justicia y a la deuda pendiente de su gestión. Ante la pregunta de por qué no se logró independizar el Poder Judicial, el expresidente recordó que su gobierno envió un proyecto diseñado por los mejores juristas del país para disolver el poder concentrado de los jueces federales de Comodoro Py.
“El proyecto unía la justicia federal a la de instrucción y la económica, para que el poder de cinco o seis jueces se diluyera en un centenar. Ese proyecto murió en Diputados por el bloqueo del PRO, los grandes protectores de la justicia federal que cuidan a Macri“, denunció. Además, recordó que es, junto a Perón, el único presidente que pidió el juicio político a la Corte Suprema.
En sintonía con esto, apuntó contra el periodismo cómplice, mencionando un episodio vinculado al periodista Jonathan Viale: “Vi a un asesor del presidente anular una pregunta en plena entrevista para que Milei no quedara expuesto ante una estafa como el Caso Libra. A ese periodista le dieron el Martín Fierro“. Según su mirada, existe una doble vara que hoy protege a “dos hermanos que no tienen idea de lo que estamos viviendo” y que posicionan a la Argentina en un lugar incomodísimo a nivel internacional con las alianzas con Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
Sobre la interna del Partido Justicialista, Fernández confirmó que no mantiene diálogo con Cristina Kirchner, aunque aclaró que mantiene su solidaridad ante la persecución judicial que ella padece. Hizo un llamado a generar nuevos liderazgos y propuso nombres concretos para el “escenario nacional”, mencionando a figuras como Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis, Sergio Uñac y el intendente de Castelli, Francisco Echarren.
Hacia el final, con un tono visiblemente afectado, pidió disculpas por la vehemencia pero insistió en que el presente del país es “espantoso desde lo ético y moral“. Su mensaje de cierre fue una advertencia directa a la sociedad: “Que el enojo no los haga votar a quienes les están quitando derechos todos los días”.











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