Por Héctor Amichetti*
“Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño”.
Este viejo refrán fue utilizado por Alberto Fernández durante la campaña electoral, ya que cada vez que formulaba una crítica a Macri por el escandaloso endeudamiento externo, salía el Fondo Monetario Internacional a defenderlo.
Ahora es el Foro de Convergencia Empresarial el que acaba de salir en defensa de la Corte Suprema de Justicia ante el severo cuestionamiento a su legitimidad que formuló hace unos días Cristina.
Veamos algunas de las entidades que integran dicho Foro:
La Asociación Empresaria Argentina (AEA) de Techint y Clarín; la Sociedad Rural Argentina y el resto de la Mesa de Enlace; Asociación de Bancos Argentinos (ABA); Unión Industrial Argentina (UIA); Asociacion Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE); Cámara Argentina de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AMCHAM); Bolsa de Comercio y las Cámaras Argentinas de Comercio, de los grandes Empresarios de la Construcción y de los Importadores, entre otros.
Los Hombres de Negocios aparecieron para pedir que se respete al máximo tribunal, destacando que el Poder Judicial es un “pilar fundamental” de la República cuya plena vigencia, según ellos, se garantiza con una “Justicia independiente” y “libertad de prensa”.
Más claro imposible, le están tocando el único de los tres poderes que ellos manejan a su antojo, casualmente porque allí no decide la voluntad del pueblo y -por otro lado- desnudan sin disimulo la necesidad de preservar el otro poder fáctico que coordina con la mafia de los jueces, el de la prensa que ellos manejan en forma monopólica.
A mediados del siglo pasado el Peronismo debió desplazar a los jueces de la Corte Suprema de Justicia a través de un juicio político, y tuvo que expropiar al diario La Prensa para acabar con los planes conspirativos que la oligarquía elaboraba tratando de influir sobre la opinión pública.
Solo neutralizando el poder de facto, principal obstáculo para el desarrollo pleno del Proyecto Nacional y Popular y consolidando una amplia y poderosa alianza de los sectores nacionales con base en los trabajadores y trabajadoras, el gobierno de Juan Perón pudo hacer efectiva la Justicia Social y la Grandeza Nacional.
Quizás deban ser otros los métodos pero resulta imprescindible alcanzar el mismo objetivo: neutralizar a los poderes Corporativos que se erigen por encima de la voluntad del pueblo frustrando la satisfacción de sus intereses.
La democracia deja de ser democracia si lo que se impone es la voluntad de una minoría.
* Federación Gráfica Bonaerense / Corriente Federal de Trabajadores











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