El miércoles pasado, Alberto Fernández dispuso la salida de Alejandro Vanoli como director del ANSES. En su reemplazo asumió Fernanda Raverta, que era la ministra de Desarrollo de la Comunidad en la provincia de Buenos Aires, también fue la candidata a intendente en General Pueyrredón en las últimas elecciones. Falta de agilidad para movilizar a ANSES frente a la pandemia, junto a otras decisiones cuestionadas, fueron las razones del primer recambio fuerte en el gabinete de Alberto Fernández.
Por Lautaro Fernández Elem
“Un cuasi técnico por una mujer con decisión política”, así describió la situación una persona que conoce de cerca el mundo ANSES. El cambio es visto con buenos ojos por los trabajadores, la relación con el ahora ex director fue distante. Naturalmente mejor que con las autoridades del gobierno saliente, sin embargo, no especialmente fluida.
El primer gran escollo en la administración donde se puede apuntar un fallo fue en el congelamiento de las jubilaciones de diciembre y enero. Viniendo de un período sensiblemente complicado para los mayores, los acotados aumentos en los haberes fueron causa de crítica a Vanoli y, por elevación, al presidente.
En su momento, al preparar la atención a la urgencia, se había planteado una alternativa que planteaba la posibilidad de construcción de un Banco Previsional para reconstruir progresivamente el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. “Vamos a plantear nuevamente esa idea”, señalaron con el arribo de Fernanda Raverta que deberá urgentemente designar a los directores que representen al ANSES como accionistas en grandes empresas como Techint y Telecom, una tarea fundamental que “no te podés olvidar”, según los trabajadores.
Raverta, una vez puesta en funciones tiene millones de demandas que atender, desde jubilaciones hasta programas de emergencia como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que excedió ampliamente las previsiones del gabinete saliente que ubicaban una demanda de 3 millones de asignatarios cuando se está llegando a los 8 millones.
Finalmente, habrá que “desatornillar” a los funcionarios de segundas y terceras líneas del organismo que han quedado del gobierno anterior y que obstaculizan la reconstrucción. Será una vez más planteado por los trabajadores, que mostraron su optimismo ante la decisión.











Discusión acerca de esta noticia