En las próximas semanas, Javier Milei escribirá un nuevo capítulo más en la relación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Desde el propio Gobierno indicaron que, a mediados de abril, se confirmaría un nuevo y voluminoso crédito. El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló que espera que sea de 20 mil millones de dólares.
Noemí Brenta es Doctora en Economía y una de las investigadoras más importantes de la relación de Argentina con el FMI, organismo al que el país acudió por primera vez en 1956, durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu. Casi 70 años después, con algunas excepciones, el Fondo ha sido un actor que condicionó permanentemente a la economía argentina, a partir del endeudamiento, con recetas de ajuste, liberalización del comercio y pedidos de privatizaciones, entre otras medidas.
Brenta publicó libros de referencia en el tema, como “Historia de las relaciones entre el FMI y Argentina”. También, integra el Foro Economía y Trabajo, donde confluyen diferentes economistas que plantean alternativas al actual modelo económico.
En diálogo con Radio Gráfica, afirmó que “este acuerdo va a generar un mayor endeudamiento externo”. Descartó el argumento del gobierno, que “dice que no cambia el monto de la deuda, porque la mayor parte de lo que suponen que va a ser el desembolso va a ser cambiar deuda que tiene el Tesoro con el Banco Central”, ya que lo que sucederá es que “va a cambiar la denominación de la deuda”, es decir, “va a pasar a ser deuda en moneda extranjera, que es mucho más riesgosa que la deuda en moneda doméstica, además de ser el acreedor más condicionante: el Fondo Monetario”.
“Va a aumentar la deuda en un monto grande con intereses y repago que va a caer sobre la población argentina”, continuó. “El primer pago comenzará en cuatro años, pero los intereses se empiezan a pagar ahora”.
Sobre las condicionalidades del acuerdo, que no se conocen formalmente, apuntó que habrá “un mayor ajuste fiscal, mayor al que viene haciendo, con menos gasto público que no sea para pagar la deuda. El ajuste es con más impuestos y menos subsidios para los servicios públicos, por ejemplo”.
Sumó que “se va a enfriar más una economía, que ya está recesión, con menos consumo”.
Entre otras condicionalidades, el Fondo pide una “unificación de la política cambiaria. Podría pedir un poco de devaluación ahora y otro tanto después de las elecciones”.
“También mayor apertura comercial en un momento donde hay un cambio de tipo atrasado”, agregó.
Respecto a la geopolítica apuntó que, sin decirse, esto implica presiones “presiones para que la Argentina se distancie de China y quede alineada con Estados Unidos e Israel”.
El futuro repitiendo el pasado
Una historia que se repite con un mismo actor: Luis Caputo. Tras la cancelación de la deuda con el FMI durante la Presidencia de Néstor Kirchner, en 2018 Argentina de Mauricio Macri volvió a endeudarse. Fue con un crédito récord de 45 mil millones de dólares, aunque estuvo previsto que llegue a más.
En esos meses iniciales, siendo presidente del Banco Central, Caputo permitió la fuga de capitales utilizando los dólares del FMI. ¿Se repite la historia?, ¿volverán a garantizar la fuga de aquellos que actores que se beneficiaron con las fabulosas ganancias a partir del denominado “carry trade”?
Sobre esa situación, Brenta explicó que, en esta ocasión, “el Tesoro le va a entregar los dólares al Banco Central, al parecer, según dicen Caputo y el propio FMI, va a ser un desembolso grande”.
En ese sentido, contextualizó: “El FMI puede decir que no quiere sean de libre disponibilidad, pero una vez que el Fondo desembolsó el dinero ya pierde el control. Puede protestar, hasta suspenda el acuerdo, pero no puede hacer nada una vez que pasaron al Banco Central”.
¿Desconocer al acuerdo a futuro es posible?
Son muchas las voces que plantean la necesidad de desconocer este acuerdo. Hace días atrás, la Cámara de Diputados aprobó un decreto que emitió Milei para poder solicitar este nuevo préstamo al FMI, organismo al que Argentina ya le debe más de 40 mil millones de dólares.
La legislación nacional establece que los acuerdos financieros internacionales deben autorizados por el Congreso. El decreto al que se le dió luz verde en el Congreso no aclaraba cuánto se le pedirá al FMI, ni las condiciones, plazos de pago e intereses de la nueva deuda.
¿Qué puede ocurrir si en el futuro se desconoce su legitimidad? Brenta planteó que “hay poca experiencia sobre ese tema. Son pocos los países que no le pagaron al Fondo. Nigeria es el caso más clásico. Argentina lo hizo a principios de 2002 cuando declaró el default donde postpuso pagos”.
La investigadora sostuvo que la negociación es política. “El Fondo cuando quiere refinancia o condona una deuda. Ocurrió tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial con Alemania en 1953, no lo hizo con Grecia en tiempos más recientes. Hoy el mundo es multipolar, con otros actores con los que podrían establecerse relaciones para que Argentina crezca”.
Una mirada nacional
“No es necesario ni un acuerdo con el Fondo ni una devaluación, hay otros instrumentos”, remarcó la economista y apuntó una serie de medidas para recuperar una mirada nacional de la economía: “Entre ellos, desacoplar los precios internos de los internacionales y avanzar en desdolarizar una economía bimonetaria. En lo concreto, son los impuestos, derechos a las importaciones, control de precios y costos, estímulo a la producción interna”.
“Vemos que hay un superávit comercial que ha venido bajando. Hay otros tipos de cambio que tienen una brecha, hoy un 20 o 30 por ciento más altos que el oficial. En lugar de hacer la devaluación, hay que controlar esos segmentos. Es necesario un Estado muy presente en un momento extraordinario. Un Estado que haga un acuerdo con los principales actores de la economía argentina en pos de un crecimiento inclusivo”, concluyó.
Entrevista realizada por Úrsula Asta y Leonardo Martín en Feas, Sucias y Malas, sábados de 10 a 13 hs, por Radio Gráfica.
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