El primer ministro de Haití, Ariel Henry, quien asumió el cargo sin contar con ningún tipo de respaldo popular tras el magnicidio del presidente Jovenel Moise, pidió ante Naciones Unidas una intervención militar extranjera en el país, en un momento de gran malestar social.
Radio Gráfica dialogó con Henry Boisrolín, coordinador del Comité Democrático Haitiano, quien sostuvo que el país está atravesando “una explosión social que entendemos como una insurrección popular que expresa en las calles que los de abajo no quieren seguir viviendo así, y los de arriba no pueden seguir gobernando”.
“Hay que entender que Haití está en una fase de descomposición del sistema neocolonial, que existe desde la primera ocupación militar norteamericana de mi país. Esto ha determinado la existencia de estructuras impuestas exclusivamente al servicio de los intereses del imperialismo y de la clase dominante haitiana”, explicó.
Ante el pedido de intervención extranjera por parte del gobierno haitiano, se desató una ola de protestas en Puerto Príncipe que fueron duramente reprimidas. Desde 1993 se han realizado diez misiones de la ONU destinadas a “estabilizar” al país caribeño, desde la primera Misión Civil Internacional en Haití (Micivih) a la Minustah, que estuvo desplegada de junio de 2014 a octubre de 2017.
“Todas (las misiones de la ONU) han fracasado, no lograron organizar elecciones, estabilizar al país ni fortalecer a la policía haitiana, no solo no lo resolvieron los problemas sino que los agravaron. Por eso salió el pueblo a la calle contra el anuncio de intervención. Inclusive la ONU ya reconoció que durante la última intervención, la Minustah, sus miembros violaron a niñas de 12 años, cometieron masacres en barrios populares e introdujeron el cólera que mató a más de 30 mil haitianos, más de un millón fueron infectados. Como vamos a ser tan idiotas de que eso puede ser la solución”, aseguró Boisrolin.
“Durante la última intervención, los miembros de la Minustah violaron a niñas de 12 años, cometieron masacres en barrios populares e introdujeron el cólera que mató a más de 30 mil haitianos”
Estados Unidos redactó una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para apoyar el despliegue de una fuerza de acción rápida, propuesta que también respalda Canadá. Sin embargo, otros países la rechazaron: “Muchos grupos de oposición piden que no se permita una intervención extranjera y, con razón, también se refieren, por decirlo suavemente, a una experiencia no muy exitosa de injerencia externa en los asuntos del país“, sostuvo el embajador adjunto ruso ante Naciones Unidas, Dmitry Polyanskiy.
En la misma sintonía, el representante de China, expresó: “En un momento en que el gobierno haitiano carece de legitimidad y es incapaz de gobernar, ¿el envío de una fuerza de acción tan rápida a Haití recibirá la comprensión, el apoyo y la cooperación de todas partes en Haití o se encontrará con oposiciones, o peor, podría desencadenar una confrontación violenta de la población?“.

Por su parte, el referente haitiano aseguró que en Haití se vive “una fase pre revolucionaria; si va a haber revolución o no, no lo sé, pero esas son las características que se observan”. Al mismo tiempo, remarcó que “hay una serie de acontecimientos, como el magnicidio del presidente de facto Jovenel Moise y otros elementos, que son como árboles que nos tapan el bosque, como las bandas criminales, que están organizadas por la comunidad internacional que dice que ahora viene a salvarnos”.
“Las bandas criminales están organizadas por la comunidad internacional que dice que ahora viene a salvarnos”
Y agregó: “Haití no fabrica armas ni municiones, esos bandidos ni si quiera tienen zapatos, no pueden comprar esas armas tan sofisticadas que vienen de Estados Unidos, es decir, hay tráfico de armas, pero no se explica como Estados Unidos no puede controlar las armas que salen desde su territorio. No puede entrar una aguja a Cuba pero entran armas constantemente al territorio haitiano. Nos quieren hacer creer que todos los haitianos en las calles son bandidos y que le quieren encontrar una solución a eso, cuando la raíz del problema es el neocolonialismo”.
Por último, señaló que “hay una insurrección que exige la renuncia del señor (Ariel) Henry, el fin de la ocupación y el reconocimiento y recuperación de la soberanía y derecho a la autodeterminación. Para esto hay un acuerdo político entre más de mil organizaciones políticas, sociales, movimientos feministas, campesinos, sindicales, que han elaborado un acuerdo que se llama ‘solución haitiana para la crisis haitiana’, sin injerencia”.
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