Por Alejandro Ulloa
El presidente Alberto Fernández instó el 1º de Mayo a los sindicalistas de las distintas centrales obreras a que se unan, ya que remarcó que la unidad “es el modo en que la fortaleza de los que trabajan se multiplica. Valoro enormemente cómo lo hacen. También les recuerdo esa convocatoria de Perón: ‘Únanse’ ”, sostuvo paternal el mandatario. El Ministerio de Trabajo había preparado el terreno con una campaña en redes sociales en la que saludaba a los trabajadores por el 1° de Mayo y consiguió el respaldo de la totalidad del arco sindical. Sólo un gesto.
Aún falta un proyecto claro, a la manera de aquellos 26 puntos de la CGT liderada por Saúl Ubaldini. Los grandes antecedentes programáticos de la central obrera reconocen otros antecedentes (Huerta Grande, La Falda, CGT de los Argentinos) que se codean en los anaqueles de todos los sindicalistas, pero no se plasman en un programa para tener una identidad e ideas definidas. Los encuentros son para discutir nombres, pero se evita el debate sobre el camino a recorrer.
Las cosas de las que hay que hablar
El futuro de la CGT parece estar acotado a la disputa por los liderazgos. La ideología pesa demasiado sobre los temas estratégicos de la Argentina. Casi todos son peronistas, pero es una incógnita de qué signo.
Desde la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), surgen líneas programáticas para la discusión, pero no avanzan más allá de los cuarenta sindicatos agrupados bajo esa bandera. Carlos Micucci, secretario general Asociación de Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), a propósito del debate caliente sobre Hidrovía y tarifas, recordó la postura de la CFT que, en el punto 4 de su Programa, exige la “Reapropiación y control estatal de los recursos estratégicos y los servicios públicos”. Sergio Palazzo lo sintetizó con todas las letras: “El hambre hay que padecerlo para saber de qué se trata. La unidad por la unidad misma no va, discutamos con un programa”, remató.
La CGT “gorda” quiere poner gremialistas mujeres para renovarse y estar a tono con la paridad de género. Por eso, abrieron cancha por primera vez en la calle Azopardo para el encuentro de mujeres sindicalistas liderado por la modelo Noe Ruiz: “Vamos a ser más las mujeres en el Consejo Directivo”, se entusiasmó la secretaria de la Mujer de la Central perteneciente al sindicato de Modelos.
Los “Gordos”( Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, Comercio), los “Independientes” (Andrés Rodríguez, de UPCN; Gerardo Martínez, de la UOCRA, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias), más los “Autonómos” (como Antonio Caló, de la UOM), son los que tienen actualmente el control.
En la vereda de enfrente, Pablo Moyano y su padre suman pesos pesados como Mario Manrique, de SMATA, más gremios como aeronavegantes, el canillitas de Omar Plaini, marítimos, taxistas, viales y otros). Junto al estratégico gremio ferroviario de Sergio Sasia buscan sumar voluntades de las nutridas tropas sindicales de ambos.
En un margen oportunista, Luis Barrionuevo y su CGT Azul y Blanca suma a sus gastronómicos unos 200 congresales de Carga y Descarga y el sindicato de maestranza (SOM).
Un viejo lobo de mar descansa en solitario del estrés postraumático tras integrar el fallido triunvirato que condujo la CGT por un breve lapso hasta la exigencia de “poné la fecha”. Resiste la ofensiva del del tándem Moyano-Sasia para apoderarse de la representación global de los transportistas en una relación incierta. Juan Carlos Schmid es un hombre clave en por su conocimiento de las relaciones internas del sindicalismo nacional y mundial. Secretario General de la Confederación del Transporte (CATT), al frente de la federación de gremios marítimos, portuarios y navales (FeMPINRA), llegó a la cima desde la pertenencia al pequeño sindicato de Dragado y Balizamiento. FeMPINRA y Aceiteros acordaron la conformación de una Confederación Sindical que dirige a los trabajadores del estratégico cinturón por donde pasa la producción de granos que alimenta la economía del país.

A Héctor Daer no le alcanza con su condición de amigo de Alberto Fernández; Pablo Moyano, arrastra viejas enemistades de su padre, y varios de sus pares no le ven futuro al “pibe calentón” para ser el número uno de la central obrera. Ambos se anotan como futuros miembros de una posible nueva conducción colegiada en la CGT.
Los votos y los liderazgos surgirán tras un recuento duramente cuestionado en su forma por el canillita Plaini, quien señaló lo anacrónico del método donde diez sindicatos encabezados por los municipales porteños de Amadeo Genta, los estatales de UPCN, Comercio, la Construcción y los obreros rurales suman 1000 congresales y adiós debate.
Resta saber el destino al margen de ambas CTA. Los “gordos” no quieren que se cuele por la ventana el batallón de congresales que podría aportar Ctera, y los estatales de ATE tienen pendiente un recuento de afiliados contra UPCN. Igualmente la predisposición al ingreso a la CGT (T) de los afiliades de Hugo Yasky es igual a cero. Menos aún se predisponen los herederos de Víctor De Gennaro CTA (A), librepensadores con amor por la libertad de acción.
A principios de octubre cortarán el bacalao más de 2.000 congresales resultantes de la limpieza de padrones. Daer y Moyano serán moderados por la presencia de “los Sergios” (Palazzo, bancarios y Sasia, ferroviarios). Y si no, todo seguirá como casi siempre. La grieta sindical es histórica y no asusta a nadie.
Trabajadores que inventaron su trabajo
Hay que saber mirar quién es quién en el gasto social de ingresos directos. Hay un sentido común: el intento de borrar las mediaciones entre pobres y Estado que realizan las organizaciones. Aparece la presencia en los umbrales del poder de una organización parecida a La Cámpora, con una base más humilde y piquetera: el Movimiento Evita. La rodea un cinturón cósmico de “orgas” del palo: los llaman Cayetanos y reúnen a La Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie y otros satélites. Todos orbitan en el ámbito ideológico del papa Francisco y tienen buena relación con su “delegado personal”, Juan Grabois.
El 29 de abril fue la presentación oficial de las autoridades del sindicato de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) en su sede central ubicada en el barrio de Constitución de CABA. Fue una asamblea de secretarios de consejo directivo y secretario nacional.
El Consejo Directivo estará integrado por el Secretario General, Esteban “El Gringo” Castro, la Secretaria General Adjunta, Dina Sánchez, la Secretaria General Adjunta, Norma Morales, el Secretario General Adjunto de Organización, Freddy Mariño y el Secretario General Adjunto Gremial, Gildo Onorato. Abrieron el acto el Secretario de Derechos Humanos, Lito Borello y la Secretaria de Actas, Milca Sosa.
Prolijos oradores hijos de una gimnasia política con muchos reclamos de a pie, el estatuto incluye un artículo para que en todos los organismos de la organización al menos un 50 por ciento tienen que ser mujeres. “Vamos a lanzar la campaña de afiliaciones más grande de la historia para sindicalizar a los 4 millones de trabajadores y trabajadoras de la economía popular que pelean y siguen esperando por sus derechos”, expresó eufórico Gildo Onorato
El secretario general Esteban “Gringo” Castro sostuvo: “Salimos a decir que queremos las vacunas para las esenciales y el poder mediático sale a decir que es para los movimientos populares. Y lo que queremos es que nos tengan en cuenta como todos y todas las trabajadoras esenciales de este país, como los de la salud, la educación, el transporte. Eso queremos, derechos. Hay una profunda estigmatización y subestimación sobre nosotros y nosotras. Esa es una batalla que nos va a costar mucho y necesita profundidad, que no se logra sólo con un sindicato, tenemos que tener una mirada estratégica, tener un proyecto de país y discutir qué sociedad queremos. Esa integralidad es la que me interesa representar desde mi rol como Secretario General y es el desafío principal de la UTEP.”

Por su parte, la adjunta Dina Sánchez hizo un recorrido por la historia de los movimientos populares: “Nuestras organizaciones nacieron al calor de la resistencia neoliberal en los 90’ y volvieron a renacer después de la crisis del 2001. Pero fue en el 2019 que pudimos conformar nuestro gran gremio que es la UTEP. Ese reconocimiento por el que tanto luchamos se ha dado gracias a la madurez que tuvimos para afrontar distintos procesos políticos de lucha y organización”. Asimismo, recordó a las mujeres que murieron en la primera línea de batalla contra el hambre en la pandemia y remarcó la importancia de la paridad de género planteada en el estatuto: “tenemos un sindicato feminista que tiene como tarea prioritaria democratizar todos sus espacios y pelear para que la agenda de tierra techo y trabajo sea una realidad para todos y todas”.
Empieza una sorda lucha por integrar el mayor sindicato del país a la central obrera. Sus comienzos fueron a la sombra de Schmid y nadie pensaba que fuera a dar resultados. Al decir del “Gringo” Castro: “nosotros nacimos siendo CGT antes de dar un paso”.
Resta pensar que la economía de plataformas se elaboró sobre la misma pregunta que la economía popular pero al revés: quiso decir que hay actividades sin patrón, aunque las ganancias se repartan de modo desigual. Monotributistas unidos, jamás serán vencidos. Al final, como dice Emilio Pérsico, “los que trabajan en blanco son una crema, los monotributistas la leche y los cartoneros el agua.”
Todos son necesarios para estar en el queso. Como dirían en mi barrio, “Si nos organizamos, comemos todos”.











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