Por Valeria Rodríguez*
Palestina se prepara para las elecciones de este 2021. Las parlamentarias se realizarán el próximo 22 de mayo, las presidenciales el 31 de julio y las del consejo nacional el 31 de agosto. Para ello se llevaron a cabo las elecciones internas en las diferentes facciones existentes.
En este caso, en Franja de Gaza se desarrolló la cuarta ronda de votaciones internas del movimiento Hamas, en las que Yahya al-Senwar ganó con 167 votos contra Nizar Awadullah que obtuvo 147 votos.
Hamas es un movimiento de resistencia, uno de los más importantes junto a Fatah, que a diferencia de Hamas es un movimiento con una tendencia nacionalista secular y forma parte de la Organización para la Liberación Palestina (OLP).
Es preciso señalar que Hamas es un movimiento que tiene como principio rector el nacionalismo islámico, lo cual puede analizarse incluso en el proceso de elección y toma de decisiones del movimiento de Hamas. Su buró político tiene entre 9 y 13 miembros y es el órgano más importante, que toma decisiones estratégicas y tiene representación diplomática en distintos países como Irán, Líbano, Qatar, Sudán, Yemen, Argelia y Túnez.
Las decisiones de Hamas son aprobadas por dos Consejos de Shura, que es una figura que proviene de la jurisprudencia islámica. La palabra “Shura” significa consulta. Este consejo conformado por 70 a 90 miembros debate las decisiones que luego pasan al segundo consejo de Shura que funciona como un gabinete interno y está compuesto por unos 25 miembros. Quienes lo componen son electos entre los representantes de Hamas en la Franja de Gaza, Cisjordania, las prisiones israelíes y la diáspora palestina.
En Palestina no existe una posicion politica homogenea ya que cuenta con distintos movimientos y organizaciones que no terminan de ponerse de acuerdo en tomar una direccion concreta en torno a diferentes cuestiones como es el caso de la resistencia y las negociaciones con Israel, a lo cual se le suman las diferentes posiciones del pueblo palestino, tanto de la disapora como los refugiados y principalmente los más jóvenes que cuentan con un espiritu más rebelde y revolucionario.
A mediados de enero de este año, después de negociaciones entre Abbas y los movimientos Al Fatah y Hamas, se consiguió llegar a un acuerdo y se decidió el cronograma electoral para este año. El hecho de que se haya conseguido un acuerdo para llevar adelante las elecciones muestra al menos una intención de lograr un consenso para resolver las disputas internas y avanzar en la conformacion del tan preciado estado palestino.
Cabe destacar que las últimas elecciones fueron en 2005 cuando se eligió a Mahmoud Abbas como Autoridad Nacional Palestina, que cumple una función similar a la de un presidente. En esa ocasión fue electo con el 60 por ciento de los votos y posteriormente en 2006 fueron las últimas elecciones parlamentarias.
El diario israelí Haaretz ve con preocupación la posibilidad de que se desarrollen las elecciones en Palestina y se repita lo que pasó 2006, cuando Hamas obtuvo una amplia victoria electoral. Pero esta vez habría un gobierno y un parlamento palestino compuestos por Fatah, Hamas y otras facciones, una administración estadounidense tal vez dispuesta a reconocer ese gobierno, y el apoyo internacional a él, disminuyendo la capacidad de Israel para implementar su actual política de separación entre Gaza y Cisjordania por un lado y entre Hamas y Fatah por el otro.
Cabe destacar que el hecho de que haya cambiado la administración norteamericana no significa que la relación con Israel cambie demasiado sino que posiblemente esta sea similar a la que tenía Obama o Clinton con Israel, instando a la “solución de los dos Estados” y allí se da la principal disputa.
El sistema político palestino
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) es resultado de la implementación de la Declaración de Principios sobre el autogobierno provisional, también conocido los acuerdos de Oslo, firmado el 13 de septiembre de 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
La ANP es reconocida como el Gobierno de los palestinos. Territorialmente, su jurisdicción alcanza los territorios de Gaza y Cisjordania, aunque dentro de estos hay una diferenciación entre zona A, zona B y zona C. La existencia de estas zonas implica diferentes grados de control y asunción de funciones y responsabilidades por parte de la ANP.
La jurisdicción territorial abarca la tierra, el subsuelo y el agua. Según el Acuerdo de Gaza y Jericó, la ANP puede ejercer el poder legislativo, ejecutivo y judicial, única y exclusivamente, dentro de las esferas de educación y cultura, salud, bienestar social, impuestos directos y turismo. Las cuestiones como la seguridad interna o las relaciones internacionales no son competencia de la ANP.
Por otra parte, el Consejo Nacional Palestino es el órgano legislativo y elige a su Comité Ejecutivo, que asume el liderazgo de la organización entre sus períodos de sesiones.
El consejo nacional palestino es la máxima autoridad de la OLP, responsables de la formulación de sus políticas y programas. Sirve como el parlamento de todos los palestinos dentro y fuera de los Territorios Palestinos Ocupados, que representa a todos los sectores de la comunidad palestina alrededor del mundo, incluidos los partidos políticos, las organizaciones populares, movimientos de resistencia, etc.
Las elecciones y el consenso dentro de Palestina
Los Acuerdos de Oslo fueron un antes y un después en lo referente a la legitimidad interna de los movimientos y partidos políticos en Palestina. Los entendimientos nacionales que se construyeron para la firma del acuerdo se fueron transformando y desgastando con el correr del tiempo.
La Organización para la Liberación de Palestina aglutinó gran parte de las identidades palestinas. Asimismo y teniendo en cuenta la heterogeneidad de los movimientos y facciones palestinas dentro de la OLP.
Los estatutos internos aclaran que el Consejo Nacional es la autoridad suprema de la organización. El Artículo 5 dicta que “los miembros del Consejo Nacional son elegidos por votación directa por el pueblo palestino”, mientras que el Artículo 6 establece que si no se pueden celebrar elecciones “la Asamblea Nacional continuará hasta que las condiciones de las elecciones estén en vigor”.
Es así que desde el primer Consejo Nacional Palestino en 1964 sólo se desarrollaron 23 sesiones, la última celebrada en Ramala en 2018 pero al no ponerse de acuerdo por la erosion de las relaciones entre las diferentes facciones se mantuvo en vigor el Art. 6. La OLP sufrió así modificaciones en su papel institucional. Cabe recordar la reunión del Consejo Nacional en Gaza en 1996, cuyo objetivo era eliminar y modificar ambos artículos del estatuto, lo cual fue una traducción realista de esa transformación en el papel y estatus de la organización.
Tampoco se pueden perder de vista los signos de la interrupción de las reuniones del Consejo Nacional durante muchos años. Aunque el estatuto de la organización obliga a la Presidencia del Consejo a reunirse anualmente, no fue sino hasta la sesión de emergencia de 2009 que lo hicieron para cubrir las vacantes del Comité Ejecutivo, después de la interrupción de las reuniones del Consejo durante más de trece años.
Israel se beneficia de las fragmentaciones políticas. El hecho de que exista un consenso, aunque sea artificial y temporal para resolver las elecciones, es un peligro para el gobierno sionista que atraviesa por una serie de conflictos internos como las manifestaciones en contra de la corrupción de Netanyahu, que intentó apasiguarlas con la normalización de relaciones con algunos países árabes como es el caso de Emiratos Arabes Unidos (con quien ya se relacionaba por debajo de la mesa) o con Sudán, entre otros.
Lo cierto es que a pesar de la oficialización de las relaciones, el Primer ministro tenía un viaje estipulado para Emiratos Árabes Unidos y no lo pudo realizar porque el avión que lo transportaba debía pasar por Jordania que se negó a darle el permiso aéreo por el intento de anexión de Cisjordania a mediados del año pasado.
Por otra parte, Israel se empeña en publicitar la buena gestión realizada en relación a la vacuna contra el covid, incluso mostrándose humanitario al donar 2000 dosis de vacunas para los palestinos, después de que a mediados de febrero organizaciones pro palestinas denunciaron el bloqueo por parte de Israel del ingreso de 10 mil dosis de vacunas Sputnik V donadas por el gobierno ruso a la Franja de Gaza.
(*) Política Internacional en Feas, Sucias y Malas (sábados de 9 a 12hs)














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