Maite comienza a dar sus primeros pasos como solista en la escena nacional con un disco ecléctico e interpelante para quien esté dispuesto a escucharlo con detenimiento. Un material que juega entre la melancolía y el humor. Con una clara mirada hacia adelante sin descuidar repensar el como nos relacionamos y como nos vemos. “Igual, no.” es el fruto de cuatro años de trabajo de producción, pero también el resultado de toda una vida de influencias variadas. “Es un fiel reflejo de un proceso genuino”, planteó al aire de Radio Gráfica la multifacética artista, quien también habló del cupo femenino en festivales y sus influencias.
Por Nehuén Gusmerotti*
Repensando el proceso de elaboración de este primer material de estudio, Maite expresó que se trató de un recorrido largo que finalizó el año pasado: “Empecé a tocarlo antes de sacarlo. Estuvo bueno porque el disco se resignificó, se volvió a construir de alguna manera”. Agregó que estuvo atravesado por cuatro producciones y que aceptar su lanzamiento fue difícil: “Hay algo de la foto del momento que me cuesta, me gustaba que se fuera transformando todo el tiempo”. Confesó que la situación de aislamiento influyó para lograr finalizar la producción y decidir su lanzamiento: “Cuando vino la pandemia me empezó a quemar un poco el disco acá en casa. Y entendí que todo tenía sentido con los demás, el disco tenía sentido si alguien lo escuchaba”.
Igualmente, se mostró satisfecha con el resultado del recorrido de “Igual, No.”: “Hay algo muy genuino que se ve en el disco. Tiene que ver con esa búsqueda permanente de que esté más ajustado, mejor cantado, tocado. Es super ecléctico, tiene mucha info. Está bien como puntapié inicial”.
Este primer material contiene nueve canciones, todas llevan un nombre propio masculino que plantean un enfrentamiento a la mirada de los otros. “Fue natural. Hay algo del disco que lo terminé de comprender cuando empecé a hablar de las canciones. Todo lo que se desliza de manera sutil en el disco no está buscado, es algo genuino”. A su vez, metiéndose de lleno en la situación de género, se sinceró: “No tengo una postura definida. Me atraviesa, como a toda la sociedad. El disco tuvo un principio muy dramático. La mirada de los hombres, del otro sobre las mujeres. Hay algo de eso que al principio fue muy fuerte. En los cuatro años de proceso del disco, se fue cargando de cosas que pasaron a mi pesar digamos, se deslizó el humor, una mirada un poco más sería sobre eso”. Y sumó en esta línea que: “De cualquier manera, este no deja de ser un disco de amor para hombres”.
“Todo lo que se desliza de manera sutil en el disco no está buscado, es algo genuino”
Analizando el lugar de género dentro de la música, Maite planteó que, si bien es históricamente machista, se trata de un reflejo de la sociedad en general, no de algo particular del rubro. A su vez, ahondando en la Ley de Cupo Femenino en Festivales, expresó: “Es necesario hacer un poco de desbalance para el otro lado para que algunas cosas se acomoden. Está bueno que las mujeres encontremos un lugar en la sociedad que sea más justo, amigable”.
Aún así fue crítica con la aplicación y el impacto en la sociedad de esta ley. “Está bueno el cupo femenino si habilita espacios, no está bueno que solo me haga tocar en algún lugar por ser mujer. Ningún hombre necesita ese aval, entran por default”. Agregó que, si bien no le resta mérito a la lucha por obtener esa reglamentación, las mujeres deben tener ese espacio porque lo merecen tanto como los hombres. Fue contundente respecto al peligro de caer en un espacio superficial respecto del lugar de las mujeres en los escenarios: “Está bueno poner las cosas en discusión, pero no podemos escudarnos en eso para volver al mismo lugar, disfrazados de otra cosa”.
Cambiando el eje de la charla, nos volcamos hacía el perfil musical del disco. Definido como la búsqueda de un universo popo electrónico, pero tomando whisky, Maite nos aclaró esta definición: “Hay algo del espíritu tanguero que está dentro de mí. Este pop electrónico es como una lucha contra eso. Estas dos facetas de mi vida se ven reflejadas, el drama y el humor. Eso es parte de la esencia de mi vida”.
Derivando en las influencias de su música y su formación como artista, la figura de Charly Garcia se impuso sin pensarlo demasiado. “A mí me gusta la música que genera cosas. Me acuerdo de mi sensación cuando era chica, que escuchaba a Michael Jackson y me pasaban cosas, o Charly Garcia. Pensar “qué carajo es esto que no me resiste el cuerpo”. Aclaró que todos tenemos un universo muy variado de influencias, pero que la figura de Garcia fue trascendental. “Definitivamente de acá lo que más me rompió la cabeza fue Charly. El humor, la resignificación de las cosas permanente. Hoy escuchás Clics Modernos, y es moderno”.
Profundizando en la figura y el impacto social de Charly, Maite expresó que es un norte. La ruptura con los estereotipos, los lugares comunes. “Es algo que en el espíritu de Charly está super a la vista, no muere nunca”. Aclaró que más allá de la influencia musical, se trata de aquello que la conmueve. El hecho de concebir la música como una manera de que la gente se emocione, se pregunte cosas. La sensación de libertad. “Esa es mi influencia, la gente que me hizo sentir así”.
“A mí me gusta la música que genera cosas”
La figura de Charly nos llevó a su propio recorrido como artista. “Para mí ser músico era un sueño real. No vengo de familia de músicos, no hay nadie vinculado al arte”, manifestó mientras recordaba docentes que la fueron formando y guiando en este recorrido para lograr vivir de la música. Aclaró que no se trata de un camino sencillo: “Hay que tener un montón de resto. Económico, tiempo. Mis viejos siempre tuvieron una cosa medio entreverada de que sea músico, pero me regalaron un piano. No a todos puede regalarles algo así. Hay privilegios que uno tiene y con el tiempo se aprende a valorarlos. El disco es un poco eso, el resultado de un montón de posibilidades, dejarlo en un cajón era un poco egoísta”.
Finalmente planteó sus deseos como artista, hoy que vivir de la música es un hecho concreto: “abandonar la pretensión. Esa pretensión de ser algo. Ser lo que soy sin tanta lucha. Lo que a mí me transformó es la gente que se animó a ser como es de manera libre. Que se me vaya esa lucha entre lo que queremos ser y lo que somos. Logran transmitirlo para que otros se animen”.
Maite logró un disco complejo para pensar y sencillo de escuchar. Esas facetas que conviven en las nueve canciones del disco son, como ella aclara, el fiel reflejo de un recorrido transparente, genuino. Lejos de caer en lugares comunes, la artista nos propone pensar y avanzar. Reflexionar un poco sobre nuestras relaciones y, sin perder el humor, seguir creciendo.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (sábados de 18 a 19, domingos de 16 a 18)





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