A 3 días de ser arrastrado por el agua, el cuerpo sin vida de Ezequiel Núñuez fue hallado este viernes en el arroyo El Claro, en las inmediaciones de Villa La Ñata, Tigre.
Por Mónica Carinchi*
En la zona conocida históricamente como las lomas de Benavídez, se encuentra el barrio cerrado Benavídez Green, cuya entrada está sobre Avenida Alvear y Mendoza. A 3 cuadras de la Panamericana, ramal Escobar, y a 4 de la ruta 27, este barrio es ofertado por las inmobiliarias como de fácil y rápido acceso, en relación a la Capital Federal.
Vecinos que fueron a vivir a principios de la década del 80, sobre la calle Mendoza, pero del otro lado de Alvear, recuerdan que, donde están hoy los barrios privados Benavídez Green y El Claro, corría “un arroyo de agua divina donde iban vacas, ovejas y caballos”.
Ese predio, llamado por los vecinos “el campo de las ovejas”, se vendió en los 90 y, con sorpresa, vieron que el arroyo fue tapado con tierra. “Un día nos despertamos y era un mar de agua”, contó una vecina. Sepultar el arroyo no fue buena idea, dado que, tiempo después, se inundaron propiedades que jamás habían tenido esa experiencia.

Procedieron, entonces, a deshacer esa “obra” y a entubar el arroyo; unos años después, hicieron un entubamiento más grande, aparentemente relacionado con la canalización a cielo abierto del arroyo El Claro. “Siempre que llueve ahí se junta muchísima agua, porque toda el agua de las lomas baja ahí y los caños esos no tienen rejas”.
El Benavídez Green, sobre Mendoza, tiene un paredón de 2 metros que se continúa con el paredón del cementerio (linda con los fondos del barrio) hasta calle Sarmiento. Son unas 5 cuadras de paredón, vereda de pasto y zanja, en realidad zanjita porque el pastizal avanza y la mugre también. En la vereda de enfrente hay alambrado con plantas tupidas, pasto y zanja, en las mismas condiciones.
Los vecinos no saben si el arroyo entubado era un canal o un meandro del arroyo El Claro, que circula a unas cuadras de los barrios mencionados. Como sea, el actual entubamiento llega al arroyo El Claro por lo cual la policía está buscando, en distintos tramos de éste, el cuerpo del joven remisero Ezequiel Núñez, arrastrado el miércoles 15, a la mañana, por la fuerza del agua que baja de todas las pendientes y busca continuar su curso por el entubamiento.
El día que el remisero llegó a la calle Mendoza, se encontró, seguramente sin saberlo, con una especie de lago de más de un metro de profundidad. Del lado de adentro del paredón seguían durmiendo cuando el agua, que buscaba su cauce natural, desapareció a Ezequiel.
Antes y ahora

El histórico barrio de quintas de Benavídez ahora es un lugar de barrios cerrados. Antes era zona de producción de flores, frutillas, había animales de corral y los vecinos tenían caballitos. Hasta el día de hoy, no hay ni red cloacal ni de agua potable y se desconoce cómo tratan sus residuos domiciliarios los barrios privados. Obviamente, la densidad poblacional se modificó de manera considerable, por ejemplo, sólo en las 7 hectáreas del Benavídez Green se construyeron 70 viviendas; antes, solamente había un arroyo.
El sistema constructivo de los barrios cerrados arrasó con la vegetación, con la fauna -silvestre y de corral- con los cursos de agua, con tierras fértiles y también con vidas humanas.
Ezequiel salió a trabajar con aguacero, seguramente para juntar unos pesos más para el cumpleaños de su hija. Para muchos, éste es un accidente trágico. No, es un accidente monstruoso.
(*) Periodista de la ciudad de Tigre.






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