Referentes sindicales de gremios (CGT, CTA de los Trabajadores y CTA Autónoma), organismos de Derechos Humanos, organizaciones estudiantiles, barriales y miembros de la comunidad boliviana, conformaron el Comité de Solidaridad con Bolivia. El objetivo es rechazar el golpe de estado en el país vecino y repudiar el resurgimiento de expresiones discriminatorias y racistas impulsadas por los grupos que derrocaron al gobierno de Evo Morales Ayma.
Hugo Yasky, diputado nacional y secretario general de la CTA de los Trabajadores, es uno de los principales referentes del flamante Comité. En diálogo con Radio Gráfica hizo un paralelismo entre el golpe militar en Bolivia con lo que sucedió en Argentina en 1955, “el golpe es muy parecido a todo lo que se vio en Argentina tras el derrocamiento de Perón, además de ser revanchista tiene un gran componente racista”.
La quema de banderas whipala (emblema de los pueblos originarios andinos) y los discursos cargados de racismo y odio de figuras como el empresario Fernando Camacho y de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez, generó un amplio rechazo que se vio expresado en Argentina en la multitudinaria marcha del 11 de noviembre.
Allí miles de personas se movilizaron desde el Obelisco hasta la Cancillería argentina para terminar frente a la Embajada de Bolivia. Hubo un repudio generalizado a la negativa del Gobierno nacional a considerar como golpe de Estado la interrupción del orden democrático en el país limítrofe, incluso con la negativa de brindar asilo político a dirigentes y funcionarios del gobierno de Morales con su vida en serio riesgo. “El Comité es una convocatoria muy amplia que surgió de esa gran movilización, y busca darle continuidad”, señaló el diputado. La oficialización del espacio se realizó el pasado miércoles 13 de noviembre.
“Es increíble que el gobierno argentino ante el cariz que van tomando los hechos siga en ese silencio cómplice”.
Un tema central para el análisis es el papel que jugó la Organización de Naciones Unidas (OEA) en las elecciones del 20 de octubre en Bolivia que terminó siendo crucial para impulsar el derrocamiento del legítimo gobierno de Morales, que debía haber concluido su mandato en enero de 2020. Tras una auditoria el organismo sugirió que se repitan los comicios porque era “difícil explicar el cambio de tendencia de los resultados preliminares”, pero no presentó ninguna evidencia de irregularidades en el escrutinio provisorio, que además no es vinculante. “La OEA volvió a ser la vieja OEA, que bendijo al Plan Cóndor e hizo que, a principios del siglo XXI, los presidentes de América Latina buscaran constituir la UNASUR, porque había un vacío enorme para representar instancias de diálogo, de resolución de conflictos internos y entre países” expresó el líder de la CTA.
La victoria del peronismo en Argentina, y la buena sintonía del presidente electo con su par mexicano, Andrés Manuel López Obrador, permitió pensar en la posibilidad de resurgimiento y fortalecimiento de un eje progresista en la región. A la vez que los estallidos sociales en Chile y Ecuador evidenciaron en el caso del país trasandino un profundo agotamiento del modelo neoliberal y en Ecuador un rechazo a un fuerte ajuste por parte del gobierno de Lenin Moreno. En línea con esta reflexión, Hugo Yasky, señaló: “Si Evo Morales seguía siendo presidente se hubiera compensado de alguna manera la presencia de gobiernos alineados detrás de EEUU”, por eso “Trump está moviendo apresuradamente las fichas del tablero geopolítico”, reflexionó.
“Es muy importante el Grupo de Puebla y ese eje entre México y Argentina, espero que tengamos gobernantes con la mínima lucidez para entender que, si no nos unificamos detrás de posturas coherentes en América latina, vamos a terminar en el vientre de quien pretende que seamos su patio trasero”, concluyó el dirigente.
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