El economista y ex presidente del Banco Central en el período 2014-2015, Alejandro Vanoli, dialogó con en Radio Gráfica para analizar una problemática extendida: la alarmante situación del endeudamiento familiar. Casi cinco millones de personas no pueden pagar sus créditos. El economista se refirió a la falta de control estatal, la crisis de ingresos y la precarización del empleo en la Argentina.
Por Úrsula Asta y Leonardo Martín
Úrsula Asta: ¿Cuánto pesa la deuda en las familias argentinas?
Alejandro Vanoli: Es una realidad angustiante que en el último año y medio ha alcanzado a muchísimas familias. Estamos hablando de casi 4,7 millones de personas que no pueden pagar sus créditos y de casi 800 mil personas que deben más de seis millones de pesos. Reflejan una realidad donde hay mucha gente endeudándose para financiar consumos básicos. Más allá de que se pueda mejorar un poco la morosidad, porque hay algunos bancos en la Ciudad de Buenos Aires que están refinanciando las deudas; si los salarios no mejoran y el empleo se deteriora, esto es una bola de nieve que se va a mantener en el futuro.
Leonardo Martín: En este mapa de la deuda, ¿qué ocurre con las entidades tradicionales y qué pasa con las billeteras virtuales?
Con los bancos la mora es menor, está en torno al 14%. Pero si se toman las billeteras virtuales reguladas por el Banco Central, la mora llega casi al 30% del total de créditos e incluso superior si se toma a las cadenas de venta de electrodomésticos.
Respecto a la usura ilegal no hay datos, pero es una realidad creciente. Algunos se endeudaron en el sistema formal, otros están excluídos y fueron directamente a las aplicaciones que permiten endeudarse con un clic a tasas que, en el caso de la billetera virtual más conocida, supera el 1300% anual. Esto es usura, el Banco Central no está haciendo nada y marca una tendencia muy peligrosa porque además está vinculado al consumo de artículos esenciales y a cuestiones graves como la ludopatía, que afecta fuertemente a jóvenes.
Tiene que ver con un modelo económico que desestructura a las familias y donde no hay trabajo y, por desesperación, en el marco de la desarticulación social, se llega a acciones desesperadas.
UA: ¿Cómo entender este fenómeno en el marco del modelo político-económico actual?
El Gobierno muchas veces hace referencia a la responsabilidad individual de manera muy cínica. Si hay una tasa del 1300% eso lleva a la gente a la usura, los toman porque no le alcanza para comer o para vivir. Esto no se puede solucionar, más allá de paliativos para que a los bancos la contabilidad les de mejor pateando para adelante los pagos.
Hay que mirar esto desde una perspectiva sistémica: un modelo de Estado ausente donde se expulsa trabajo. Este es un modelo que genera dualismos. Pocos sectores ganadores -la minería, la energía, el sistema financiero y parte del agro concetrado-. El resto de los sectores -el comercio, la industria, la construcción y el pequeño agro- andan mal. Ahora, los sectores ganadores están expulsando trabajo.
Hay una lógica perversa con una desarticulación productiva creciente producto de la falta de consumo, un tipo de cambio atrasado, una apertura importadora irracional y falta de políticas públicas con una situación social más dramática.
Hay una responsabilidad del Estado por lo que está pasando. No solo hay que ver los efectos, sino analizar por qué se endeuda la gente. No hay mecanismos de contencion, ni el Estado regula y fundamentalmente no hay un modelo productivo ni de empleo que permita que haya ingresos suficientes para la gente.
LM: La respuesta del presidente Milei y del ministro Caputo ha sido que “es un problema entre privados”…
Es una respuesta muy cínica porque el Estado tiene responsabilidad, pero además suele intervenir en temas entre privados para favorecer a los sectores concentrados y más ricos. El RIGI y el super RIGI, ¿no son acaso una intervención del Estado con baja de impuestos y permisos para importar lo que quieran? El Estado interviene para favorecer a los tecnomagnates, a los sectores concentrados y más ricos. Cuando dice que no hay plata, yo le recordaría todas las medidas bajándole impuestos a los más ricos, desde Bienes Personales, hasta autos y embarcaciones de lujo, pérdida de impuestos que hoy podrían estar financiando obra pública esencial para la reactivación. Hay un doble estándar: el “problema entre privados” aplica únicamente cuando los privados son gente pobre.
UA: Pensando en soluciones, ¿qué mecanismos o preguntas habría que plantear para resolver las deudas familiares?
No es una cuestión binaria. El esquema para todas las personas no es el mismo. Habría que diferenciar mecanismos de condonación para los deudores más pobres y evaluar a quienes tienen cierta capacidad contributiva para dar soluciones a distintos plazos y tasas.
Hay otro tema que es muy importante que es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Lo que poco se dice en el debate público es que se quiere eliminar facultades del Banco Central que impedirían estas tasas de usura. Nadie puede explicar una tasa de interés del 1300% si tenemos una inflación del 30% aproximadamente. El Banco Central puede frenar la tasas de interés y frenar los gastos abusivos. Es un tema concreto para enfrentar una solución estructural. Hay que cortar de cuajo esta usura y, como se hizo en otro momento, de 2012 a 2015 con esta Carta Orgánica, poner topes a las tasas de interés que llevan a la insolvencia a la gente.
LM: Esto muestra además, la profunda de crisis de ingresos que hoy vive el pueblo argentino.
Ese es el problema. El promedio de sueldo está en torno al millón de pesos y casi el 40% de los argentinos debe más que un sueldo. En términos de prudencia bancaria, cuando se debe más que un sueldo bruto, esto se vuelve impagable y genera un lastre fenomenal al consumo. El Gobierno tiene herramientas para paliar una situación que se agrava día a día.











Discusión acerca de esta noticia