Poco más de cuatro meses después del asesinato del Llder Supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en un ataque aéreo contra su residencia en Teherán, comenzó una secuencia de ceremonias fúnebres que se prolongarán hasta el 9 de julio. Allí está Radio Gráfica, a través de nuestra compañera Úrsula Asta.
Más que una simple ceremonia religiosa, el evento, organizado por Teherán a una escala sin precedentes, reúne delegaciones de un centenar de países. Si por un lado evidencia la confluencia espiritual del pueblo persa, por otro es visualizado desde el exterior como una evidencia de la estabilidad del estado tras el duro conflicto sostenido contra los Estados Unidos e Israel.
Por estas horas, se celebran funerales en varias ciudades de Irán e Irak. Con posterioridad, el cuerpo de Ali Jameneí será enterrado en su ciudad natal de Mashhad, en el mausoleo del Imam Reza, uno de los lugares más sagrados para los musulmanes chiítas. El 3 de julio se celebró en la ciudad capital un servicio conmemorativo al que asistieron delegaciones diplomáticas, líderes de numerosos países y clérigos. Ahora, cientos de miles de iraníes visitan el complejo religioso de Mosalla para rendir homenaje a su máximo referente.
El 6 de julio, la procesión fúnebre recorrerá las calles principales de Teherán, y un día después las ceremonias continuarán en la ciudad santa de Qom. Luego se trasladarán a Nayaf y Karbala (Irak). El entierro final tendrá lugar el 9 de julio en Mashhad. La despedida del Líder Supremo se convirtió en un acontecimiento político mundial, ya que Teherán demuestra a su través que la estructura institucional permanece intacta pese a la mayor conmoción en décadas.
Vale repasar lo sucedido: Ali Jameneí murió el 28 de febrero en un ataque coordinado entre los Estados Unidos e Israel contra su residencia en Teherán, el primer día de la agresión militar. Varios miembros de su familia y acompañantes también perdieron la vida. La confirmación de su muerte se anunció el 1 de marzo. Una semana después, el 8 de marzo, el Consejo Supremo de Irán eligió a Mojtaba Jameneí, segundo hijo del difunto líder, como nuevo Líder Supremo.
Ali Jameneí nació en 1939 en Mashhad en el seno de una modesta familia de clérigos. Desde muy joven se dedicó al estudio de la concepción religiosa chiíta y participó en las acciones contrarias al reinado del emir Mohammad Reza Pahlavi. Fue arrestado en varias ocasiones por su participación en el movimiento antimonárquico. Tras la Revolución Islámica de 1979, ganó un sólido prestigio hasta convertirse en una de las figuras trascendentes de la República Islámica. Fue designado presidente en 1981. Luego sucedió al Líder Supremo Ruhollah Khomeini en 1989. Durante más de tres décadas, contribuyó a articular la vida política de Irán.

Inicialmente, el funeral estaba previsto para principios de marzo, pero se pospuso varias veces debido al conflicto y los problemas de seguridad derivados. El aplazamiento no solo buscó evitar el riesgo de ataques contra delegaciones internacionales, sino también permitir que Irán preparara una ceremonia de despedida lo suficientemente grande como para que millones de ciudadanos pudieran asistir, demostrando así la unidad nacional.
Durante la demora, surgieron rumores que deslizaban que los restos de Jameneí habían sido enterrados en secreto. Sin embargo, las autoridades iraníes lo negaron, afirmando que los restos siempre se conservaron de acuerdo con las normas religiosas y bajo la supervisión del Estado. De hecho, la nación islámica está desplegando una advertencia a quienes, en Occidente, difunden dudas sobre la perdurable vitalidad de la Revolución Islámica.
Entre las delegaciones presentes se observan las de Armenia, China, Rusia, India, Pakistán, Georgia, Tayikistán, Qatar, Líbano, Siria y muchas otras. Claro está: Teherán subrayó que no extendió invitaciones a los países que apoyaron los ataques norteamericanos e israelíes contra Irán. Asimismo afirmó que este será el funeral más multitudinario de la historia moderna del país. Solo en la capital, las autoridades prevén que 20 millones de personas participen en las despedidas, mientras que el número total de asistentes en todo el país podría alcanzar los 35 millones.
Para garantizar la seguridad, se movilizó a gran escala al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la policía y la milicia Basij. También se reforzaron los controles de tráfico y se restringieron los vuelos. Teherán advirtió a los Estados Unidos e Israel contra cualquier acción militar durante el funeral. Los medios concentrados con orientación atlantista están realizando malabares para menoscabar la dimensión de las concentraciones. Sin embargo, les resulta complicado ocultar que la presencia popular en las calles del país resulta genuina, lejos de cualquier forzamiento estatal.
El pueblo persa está despidiendo a uno de sus mayores líderes con el corazón en la mano.

Los datos:
Las ceremonias para despedir al ayatolá serán sean multitudinarias,se esperan 20 millones de personas.
Serán del 4 al 9 de julio, habrá actos oficiales, procesiones y el traslado de sus restos a Irak antes del entierro definitivo en Mashhad.
El cronograma de las ceremonias
El 3 de julio, en Teherán, transcurre la ceremonia oficial para los jefes de Estado extranjeros y las delegaciones.
El 4 de julio: comienza el funeral.
El 5 de julio, en Teherán, habrá una oración colectiva por Jameneí.
El 6 de julio, en Teherán, se realizará la procesión fúnebre principal.
El 7 de julio, en Qom, se celebrará una procesión fúnebre y una oración.
El 8 de julio, Irak (las ciudades sagradas de los chiíes Náyaf y Kerbala), van a trasladar el cuerpo y se llevará a cabo la ceremonia oficial de recepción.
El 9 de julio, en Mashhad: se celebrará la procesión final y entierro en el recinto del Santuario del Imán Reza.
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GF / RG










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