Por María Laura Morales
Todo está en constante cambio todo el tiempo, vivimos en un mundo acelerado, con múltiples estímulos y avances tecnológicos que modifican las formas de generar y consumir contenidos. Si hay alguna certeza quizás pueda ser la afirmación de que el teatro es una de las pocas disciplinas que conserva características propias y distintivas: se construye con un otro, con quienes hacen la obra y quienes van a verla.
“Es una especie de ritual, por eso sigue tan vivo”, señala Guido Napolitano, profesor de teatro y actor, parte del elenco de “La imaginación enferma”, una pieza que utiliza textos de Ibsen para realizar una crítica a la pasividad del teatro burgués y a la hipocresía social contemporánea. Y remarca que quienes van a una sala no lo hacen pasivamente: “Estamos en una comunión que a atravesar esto juntos”.
Guido Napolitano trabaja hace muchos años utilizando el teatro como herramienta pedagógica “más allá de lo escénico”. Con una ONG desarrolló en el 2006 una herramienta teatral para trabajar con personas desplazadas por el conflicto armado en Colombia. Relata que utilizan la disciplina para poder comprender un poco más al otro y trabajar sobre el resentimiento y el dolor. Empezó a hacer teatro en España en escuelas terapéuticas como la de Gestalt; y cuando llegó a Colombia le plantearon la necesidad de hacer una herramienta multidisciplinaria abordar la cultura de paz, “no como un concepto espiritual, sino más bien filosófico y político”. Durante esos años, explica, pudo ver cómo la vivencia modifica a las personas, “aprendimos todos, esas experiencias te cambian la mirada sobre el sentido de la vida y la supervivencia”.
De regreso a Argentina trabajó en un programa cultural barrial “no simplemente desde la pasividad de llevar una un espectáculo o un evento cultural”; con talleres de ensamble musical, de teatro, pero también de estampado de remeras, por ejemplo, con distintos tipos de artes y oficios en barrios y en villas del sur de la ciudad de Buenos Aires. Recuerda que primera experiencia colombiana le permitió abrir la mirada sobre cómo se puede abordar desde otra perspectiva una construcción de tejido social.

COMPAÑÍA CUERPOS UN LENGUAJE COMUN
Durante su estadía en Colombia había empezado a trabajar con máscaras de comedia del arte, una experiencia que lo movilizó mucho, por lo que al regresar a Buenos Aires buscó con quién continuar profundizando la investigación, “todo el mundo me habló de Marcelo Savignone”. Durante los más de 17 años que lleva en la compañía trabajó en distintos ámbitos de la producción, de la asistencia, dando clases y luego empezó a formar parte de la compañía que lidera Savignone. Guido cuenta que hay un código, un lenguaje en común, “hacemos teatro físico”, que es un género escénico que prioriza el movimiento, el gesto y la expresión corporal. El cuerpo del actor o actriz, a través de mímica, danza, acrobacia o comedia es vehículo para contar historias y transmitir emociones, de esta forma se convierte el intérprete en un narrador visual.
Las formas de hacer y ver teatro se vieron modificadas durante y luego de la pandemia de coronavirus, lógicamente por el contexto sanitario hubo cambios en el mundo y eso también influyó al teatro. “Nos modificó como sociedad, pero en el teatro particularmente apareció otro ritmo como una búsqueda desenfrenada por hacer”. Napolitano evalúa que hay un tejido económico social modificado y que debido a la crisis económica las personas no viajan tanto de vacaciones y eso termina generando que se pierda “la cosa del ciclo” en el teatro. Además considera que el teatro está muy golpeado por las políticas estatales y por la realidad económica, pero afirma que pasa en los distintos estilos de teatro, el comercial, el oficial, el del estado como el San Martín o el Cervantes. “Es un momento duro culturalmente, pero creo que también por eso hay que estar, hay que hacer y hay que decir”.

LA IMAGINCIÓN ENFERMA
La imaginación enferma es una obra que tensiona el drama moderno, cuestiona sus formas, denuncia su complacencia y plantea una crítica feroz al rol pasivo del arte frente a la hipocresía social. La obra intenta exponer las costuras ideológicas del drama burgués, sus inicios y sus herencias. La propuesta inicial surgió a partir de trabajar textos de Henrik Ibsen, el dramaturgo nórdico. En la obra se refieren al teatro burgués como el que “envenena lo que realmente intenta el teatro, que es despertar”. Es un llamado de atención, una “critica” desde adentro.
La obra se puede ver todos los sábados de abril y mayo a las 17 horas en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, ciudad de Buenos Aires.
Ficha técnica artística
Autor: Marcelo Savignone
Actúan: Leandro Arancio, Milagros Coll, Sofía González Gil, Valentín Mederos, Guido Napolitano, Belén Santos, Tatiana Sarbia, Marcelo Savignone.
Selección musical: Compañía Cuerpos
Escenografía: Compañía Cuerpos
Vestuario: Compañía Cuerpos
Vestuario de la commedia dell’arte: Alfredo Iriarte y Gabriela Guastavino
Máscaras, objetos y accesorios: Alfredo Iriarte y Gabriela Guastavino
Coreografía: Marcelo Savignone y Belén Santos
Diseño de iluminación: Marcelo Savignone
Colaboración en diseño de iluminación: Fernando Raíces
Asesoría en arte: Marlene Lievendag
Diseño gráfico: Mr. Ed Edgardo Carosia
Fotos: Cristian Holzmann
Redes: Florencia Gerez
Prensa: Marisol Cambre
Asistencia y colaboración artística: Lucia Revello
Concepción y dirección: Marcelo Savignone





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