Por Nehuén Gusmerotti *
Si hoy hablamos de Almafuerte, sabemos que se trata de la banda más convocante de la historia del metal argentino. De eso no hay dudas. Lo que quizás no se sabe es lo cerca que estuvo de disolverse a menos de dos años de su formación. Del Entorno, segundo disco del trío pesado, llega en un momento clave en que se definía el futuro del grupo, al punto que todo se reducía al éxito de su noche de presentación. Thrashero, lejos de los éxitos comerciales, este álbum fue clave para la subsistencia de uno de los conjuntos más emblemáticos de nuestro metal pesado.
Almafuerte se funda en el verano de 1995, a poco tiempo de la ruptura de Hermética. Ricardo Iorio, traicionado por quienes eran sus compañeros, decide avanzar y armar una nueva banda con el mejor guitarrista del oeste bonaerense, Claudio Marciello. Un viejo mito dice incluso que Marciello era el verdadero “Tano” que Ricardo buscaba cuando formó Hermética. Con la dupla unida, el batero cae por debajo de la puerta, literalmente, y Claudio Cardacci completa la formación. Llega Mundo Guanaco, un disco compuesto mayormente de covers y temas que estaban destinados a ser parte de una futura placa de La H.
Fue recién en Del Entorno en que la dupla explotó de forma conjunta la composición. “Es un disco hecho en las giras, en la ruta, en los micros durante los viajes. De la zapada, de estar tocando, salían cosas”, dice Marciello sobre este álbum que llegó en 1996 y muestra la cara más thrashera y pesada del trío. Un disco que en un inicio iba a llamarse Sustancia, pero afortunadamente adoptó el nombre conocido, tanto el tema como el álbum. Se trata de una producción descriptiva, con un Iorio en un nivel lírico altísimo y una conexión con las calles, sobre todo las noches, muy medular. Temas como “Del Entorno”, “Por Nacer”, “Lucero del Alba” o “Presa Fácil” exponen lo que vivían los metaleros de aquel entonces.
Para grabarlo la elección fue el conocido Del Abasto al Pasto con Álvaro Villagra en las perillas. El reconocido ingeniero le recomendó a Ricardo sumar un productor artístico y Flavio Cianciarulo fue el elegido. Flavio había escuchado a Hermética e incluso tocado con una remera de La H. La alquimia entre ambos bajistas fue inmediata y decantaría en una amistad de años e incluso en un disco icónico en la carrera de Iorio, Peso Argento. Cianciarulo le aportó una violencia y una velocidad a la música de Almafuerte que no había estado tan presente en su primer disco, resultando posiblemente en el álbum más pesado en la historia de la banda.

El disco está compuesto por temas principalmente de Thrash, aunque tiene detalles que realzan la producción. Entre los más populares podemos destacar “Los Delirios del Defacto”, para quienes acusan a Ricardo de pro-milicos o pro dictadura, sería bueno repasar esta letra. “Me ha dictado la razón cantar en repudio al genocidio ejecutado”. Se trata de un tema groovero en que el Tano tira unos riffs panterosos muy pulidos. “1999” es otro de los puntos altos, muy tocado en vivo, de esos en que Ricardo hace una declaración de principios con un Cardacci endemoniado. Interesante hubiera sido tener más material con él en los parches.
También tenemos a ese Ricardo popular y descarnado. “Amistades de Tierra Adentro”, un posicionamiento ideológico en unas estrofas escritas a sus amigos, pero también a aquellos que aman a nuestra patria como él. “De La Carne”, un tema dedicado a, si, la carne. Retrata con su particular prosa el camino que hace la carne de los pastos a la parrilla y plato de los criollos. ¿Quién otro que Iorio podía cantar un tema así?
“Hombre Peste” recupera los tiempos jóvenes de un Tano Marciello que vivía en las calles del oeste, provocando la mala sangre de su familia. Para aquellos días iba a llegar a las manos de Ricardo un casette de Rubén Patagonia. Cuenta la historia que el bajista lo escuchó toda la noche y rompió en llanto, profundamente conmovido por la voz del tehuelche. Así le nació dedicarle un tema que fue el inicio de una amistad que también decantó en que incluso Ricardo le produzca un disco al chubutense.

“Hacia el Abismo” podría retratar el presente de la sociedad argentina actual. “Pueblo libre sometido con presión monetaria”, vocifera Iorio en un tema rapidísimo y furioso de esos que hacen dudar que se trate solo de tres músicos. “Presa Fácil” es la última canción de un disco que termina con las vivencias más descarnadas del metalero pesado en las noches de esos complejos años 90´ en que las razias policiales todavía eran moneda corriente. Más lento, reflexivo, con un solo descomunal de Marciello, uno de los altos puntos de la placa. “Por metalero y pesado, amansadora guacha de averiguación, horas amargas del policial encierro. Otros tantos conmigo, mastican el garrón y buscan el olvido en la conversación. Horas perdidas que jamás tendrán después”. Una verdadera joya. Un disco sublime, pero ¿Era tan bueno como el presente de la banda?
Uno pensará hoy en día que Ricardo tuvo un lecho de rosas en el paso de una banda a la otra. La verdad está muy lejos de esto. El público de Hermética se fue mayormente con Malón, que reunía tres de los cuatro integrantes, además de la voz. El comienzo de Almafuerte estuvo marcado por la baja convocatoria y una abierta enemistad con los ex compañeros del bajista académico. Esto fue tan marcado que la noche en que Del Entorno fue presentado, con un derrotero de un año con recintos a medio llenar con suerte, Ricardo se sentó con el Tano y le abrió la puerta para que abandone ese barco a punto de naufragar. “Tano, para mí sos uno de los más grandes, yo te llame para hacer grandes cosas. No sé cómo va a salir el show de hoy, pero si no llega a ir bien, vos hace lo que quieras”.
Esa noche El Templo, a una cuadra de lo que hoy es El Teatro de Flores, estuvo repleto de metaleros que iban a bancar al padre de la criatura. La máquina había arrancado y la dupla Marciello-Iorio tendría más de 20 años de carrera juntos por delante. Pocos sabían esa noche lo importantes que habían sido para que Almafuerte sobreviva.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)














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