Por Sergio Fontana *
La insurrección popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 puso en jaque al modelo neoliberal en Argentina. Este modelo proponía el ajuste fiscal, la desindustrialización, el librecambio, las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado de Bienestar. El resultado de estas políticas fue la desocupación, con sus secuelas en la calidad educativa de la población, en la pérdida de confianza y autoestima, en el aumento de la violencia y la proliferación de las adicciones.
En este artículo queremos dar unas pinceladas sobre la historia del neoliberalismo a nivel mundial y sobre todo historiar el rol protagónico que tuvo el movimiento obrero organizado en la oposición a las políticas neoliberales en Argentina.
Pinceladas sobre el neoliberalismo
Los primeros experimentos neoliberales fueron en Chile durante la dictadura de Pinochet (1973-1990), en Inglaterra en donde el gobierno de Margaret Thatcher (1979-1990) reprimió salvajemente un movimiento de oposición obrera para poder así imponer las reformas neoliberales y en EEUU durante el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989).
Siguiendo por América Latina, el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez intentó en 1989 un paquete neoliberal que fue frenado por el Caracazo, una insurrección popular ferozmente reprimida por el ejército (con excepción de un grupo de militares patriotas que, comandados por Hugo Chávez, se negó a reprimir).
En México el gobierno se dispuso a aprobar en 1994 el NAFTA, un tratado de libre comercio con Canadá y EEUU. Era un paso más hacia el neoliberalismo de la nación azteca al cual le salió al paso el alzamiento campesino indígena del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.
Otro ejemplo fue Brasil, donde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) aplicó una política neoliberal de apertura económica, contradiciendo lo que había teorizado el propio Cardoso durante la década de 1960 sobre el capitalismo dependiente.
En Argentina, la dictadura empresarial militar (1976-1983) dio los primeros pasos en la imposición del neoliberalismo. Sin embargo, la resistencia de la CGT dirigida por Saúl Ubaldini y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, más la crisis económica producida por el gobierno militar, obligaron a los dictadores a retirarse del poder.
Al gobierno vacilante de Alfonsín (1983-1989) siguieron dos gobiernos de Carlos Saul Menem (1989- 1995 y 1995-1999). Menem, que durante la campaña prometió revolución productiva y salariazo, durante su gobierno aplicó exactamente lo contrario: desindustrialización y ajuste.
Es este historial del neoliberalismo el que nos permite afirmar que este modelo nunca fue popular, siempre fue impuesto a través del engaño o la represión.

La resistencia de los trabajadores al neoliberalismo
La resistencia al neoliberalismo menemista se inició inmediatamente, ya durante su primer gobierno. Desde el sindicalismo peronista se funda en 1992 el Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA) con sindicatos provenientes del Ubaldinismo, como por ejemplo la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Confederación de Trabajadores de la Eduación de la República Argentina (CTERA). Luego este nucleamiento se autodenominará Central de los Trabajadores Argentinos.
En 1994, luego de que el consejo directivo de la CGT suspendiera un paro, los gremios del transporte, encabezados por Juan Manuel Palacios, se separan de dicha conducción y dan origen al Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA). Esta nueva corriente de la CGT está conformada por Cerveceros (Ubaldini), UTA (Unión Tranviarios Automotor, a cuyo frente se halla el mencionado Palacios), Farmacia (A. Ferraresi), Camioneros (Hugo Moyano), Aeronavegantes (Alicia Castro), UDA (Unión Docentes Argentinos, dirigida por García), Taxistas (Viviani), y otros gremios de menor gravitación.
Ambos nucleamientos sindicales se separan del cauce orgánico de la CGT para adoptar medidas de lucha confrontativas con las políticas neoliberales de Menem. Las dos organizaciones estuvieron formados por militantes peronistas y fueron actores centrales en la organización de huelgas, ollas populares, manifestaciones contra el FMI, organización de los desocupados (la CTA fue innovadora al incorporar a los desocupados a la organización sindical) y organización de cacerolazos y apagones.
En 1994 el MTA y La CTA organizan la Marcha Federal en la que cuatro columnas provenientes de la Patagonia, el Litoral, Cuyo y el NOA convergieron sobre Buenos Aires. Algunos de los oradores fueron Víctor De Gennaro (CTA), Hugo Moyano (MTA) y Carlos “El Perro“ Santillán (CCC), entre otros.
El 21 de abril de 1995 se realiza una huelga general por 24 horas convocada por el MTA y la CTA contra la política económica y social del gobierno y en repudio de la muerte del obrero Víctor Choque en Ushuaia. La CGT no adhiere a esta huelga, sin embargo, si lo hace la UOM, uno de sus gremios más importantes. Fue la tercera huelga que se organizó contra el menemismo y la primera de la que participan los nuevos nucleamientos sindicales (MTA y CTA).

Segundo gobierno de Menem. De la crisis económica a la crisis política
Menem logra ser reelegido para un segundo mandato en 1995. Esto se explica ya que de forma integral e inmediata todavía no se sufrían las consecuencias de su política de desindustrialización. La liquidación del patrimonio nacional permitió repartir jugosas indemnizaciones que forzaron a muchos de los ex asalariados la posibilidad de ser pequeños cuentapropistas. Por ejemplo, en San Nicolás luego de la privatización de SOMISA, se estimaba que había 1 negocio cada 10 nicoleños. La inmensa mayoría de esos quioscos, remiserias y parrillas quebraron al cabo de dos o tres años. Podemos afirmar que el drama de la desocupación no hará mella hasta 1996, iniciándose así la generalización del rechazo al menemismo.
Es justamente al comienzo del segundo mandato de Menem, en 1996, que se produjeron las primeras manifestaciones de los piqueteros (en aquella época denominados fogoneros) en las ciudades patagónicas de Cutral Co y Plaza Huincul. Son ex trabajadores de YPF desocupados que recurren al piquete, forma tradicional de lucha del movimiento obrero argentino, para reclamar trabajo. Ante la represión del gobierno, que envía a la Gendarmería, todo el pueblo se moviliza en apoyo a los desocupados. Los manifestantes enfrentan la represión con la cara tapada (por temor a las represalias locales), arrojando piedras, levantando barricadas y prendiendo fuego neumáticos. Una de las consecuencias de estas primeras movilizaciones piqueteras fue que el Estado comience a implementar políticas sociales de emergencia como fueron los Planes Trabajar.
El primero de mayo de 1996 se manifiestan en Buenos Aires los MTD. Marchan con banderas argentinas con la inscripción Movimiento de Trabajadores Desocupados y con carteles pintados a mano que dicen: Por Trabajo y Dignidad, ni un paso atrás. Estos primeros MTD tendrán como referentes a sacerdotes como Alberto Spagnuolo, militantes peronistas provenientes de Descamisados, militantes guevaristas, y también a un antiguo dirigente trotskista, Toti Flores, luego tansfugado al neoliberalismo. Este espacio con el tiempo irá articulando organizativamente, produciendo encuentros nacionales y centrales de desocupados
También en 1996 se conforma, a partir de la organización de una olla popular en la plaza de San Justo, el Movimiento de Desocupados de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) dirigida por Juan Carlos Alderete. Al mismo tiempo un grupo de vecinos del barrio El Tambo ocupan por 24 días la parroquia del Sagrado Corazón, de esta toma participa Luis D Elia. En esta manifestación toman contacto con el sector de la CCC. Al mismo tiempo se vincula a esta movida el MIJP de Raúl Castells, de donde surgirán dirigentes como la recordada Norma Plá.
Luego, en 1997, Luis D Elia, participa de una Red de Barrios integrada por Manzaneras disconformes con la forma que el estado provincial manejaba los planes asistenciales. Esta Red de Barrios se solidariza con la Carpa Blanca que los docentes de la CTA levantan desde 1997 en oposición al gobierno de Menem. Allí Luis D Elia se contacta con Víctor de Gennaro de la CTA; y la Red De barrios se transforma en FTV (Federación de Tierra y Vivienda).
Así se forma una alianza entre la CCC (de origen maoísta) y la FTV de la CTA (de origen peronista). Esta alianza será el motor central del movimiento de desocupados de la provincia de Buenos Aires, produciendo marchas y manifestaciones reclamando Trabajo Digno, Tarifa Social para poder pagar los servicios de luz, agua, gas de las empresas privatizadas, y también Vivienda para los que viven en asentamientos y Tierra para el campesino.
A su vez, durante 1996 la CGT, el MTA y la CTA convocaron tres huelgas generales El 26 y 27 de septiembre se realiza la segunda de estas medidas, con movilización a Plaza de Mayo. Recibe el apoyo de las Madres de Plaza de Mayo, sectores del PJ, partidos de izquierda, la Federación Universitaria Argentina (FUA), centrales sindicales de Brasil y Uruguay así como también de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT). Es una huelga sumamente efectiva, acompañada por una concentración de 80.000 personas en el centro porteño. Para rematar el año, y en rechazo a los intentos flexibilizadores, la CGT convoca a un paro sin movilización el día 26 de diciembre, al que adhieren el MTA y la CTA. Para entonces, la desocupación y la subocupación afectan al 30% de la población económicamente activa.
Pese a todo, en 1997 la CGT firma un acuerdo laboral con el gobierno de Menem. El mismo es rechazado por el MTA y la CTA. Como protesta, estos espacios organizan la Marcha Nacional por el Trabajo, desde La Quiaca a Buenos Aires.
El mismo año se multiplican los piquetes de desocupados. En Salta, Libertador General San Martin, se cortan rutas reclamando trabajo y en contra de los despidos en Altos Hornos Zapla y en el Ingenio Ledesma. Hay enfrentamientos con la Gendarmería que los piqueteros logran derrotar, ganar la ruta y conseguir una mesa de negociación. También se producen piquetes en Tartagal y general Mosconi reclamando trabajo digno y tierra para cultivar. La protesta será motorizada por la UTD (Unión de Trabajadores Desocupados) conformada principalmente por ex obreros de Y.P.F. pasados a retiro con la privatización. Durante una semana 10.000 personas cortan la ruta nacional 34.
Si el modelo económico neoliberal está en crisis desde 1995 (recesión y desocupación) desde 1997 la crisis es también política. Para 1998 Eduardo Duhalde, ex vicepresidente de Menem y luego gobernador de la provincia de Buenos Aires, declara que el modelo está agotado. Por otra parte, la Alianza de la UCR y el FREPASO insiste en que no tocará el modelo ya que el problema es la corrupción.
El gobierno de la Alianza. Discurso anticorrupción y mas de lo mismo.
Así llegan las elecciones de 1999 en las que triunfa la Alianza llevando a Fernando de La Rúa a la presidencia (1999-2001). El gobierno de la Alianza se caracteriza por mantener el modelo neoliberal de hambre y desocupación, y de sostener también la corrupción. El mejor ejemplo es la denominada Ley Banelco, la cual planteó quitar derechos a los trabajadores (mediante más flexibilización laboral) y para lo cual el gobierno de De La Rua sobornó Diputados.
La ley se aprueba en abril del 2000 generando que el 5 de mayo la CGT Disidente (conducida por Hugo Moyano), con apoyo de la CTA y la CCC convoque a la primera huelga contra la política de la Alianza (el MTA siempre se propuso recuperar la CGT, situación que logra parcialmente el 16 de marzo del 2000, aunque la CGT queda finalmente dividida en la CGT dirigida por Rodolfo Daer del sindicato de Alimentación y la CGT dirigida por el líder camionero). La huelga incluye cortes de tránsito, movilizaciones, intentos de ollas populares, como en Salta que fue reprimido.
El 31 de mayo la CGT Disidente convoca a marchar contra el FMI, manifestación que es acompañada por la CTA. El 9 de junio el sindicalismo peronista en su conjunto (las dos CGT y la CTA) realiza una nueva huelga general contra la política económica y la desregulación de las obras sociales. El 10 de noviembre del 2000 es asesinado por la policía Aníbal Verón, desempleado de la empresa Atahualpa, de 37 años con cinco hijos y al que despidieron sin pagarle los últimos ocho sueldos. El asesinato levanta una pueblada que arrasan las localidades de General Mosconi y Tartagal. Este crimen y el anuncio de una visita del FMI para controlar la economía argentina son las razones de un paro de 36 horas convocado para el 23 y 24 de noviembre por la CGT Disidente, que cuenta con la adhesión de la CTA, la CCC y también de la CGT Oficial aunque solo convocando al paro para el día 24. El FMI decide finalmente suspender su viaje.
Para diciembre del 2000 el ministro de economía, José Luis Machinea, negocia un Blindaje Económico de 40.000 millones de dólares que nunca se supieron a dónde fueron a parar. El 13 de diciembre Hugo Moyano llama a “luchar con todas las fuerzas que tenemos porque nos quieren convertir en una colonia”. Inmediatamente convoca a pasar la nochebuena del 2000 en Plaza de Mayo con obreros desocupados, jubilados y obreros ocupados. De esta Navidad Solidaria participan 25 gremios, el sacerdote Luis Farinello y artistas como Piero, Farias Gómez y Miguel Ángel Estrella.
Para 2001 la Alianza convoca a Domingo Cavallo para que ocupe nuevamente el Ministerio de Economía. Ante esta convocatoria y con el contexto de la crisis de Aerolíneas Argentina (privatizada a favor de empresarios de origen español) la CGT y la CTA convocan a un nuevo paro para el 8 de junio y a un boicot invitando a no consumir productos españoles. El 19 de julio se convoca un nuevo paro de las dos CGT y la CTA. Al mismo tiempo durante el 2001 se multiplican los piquetes, alcanzando su punto máximo cuando durante 18 días desocupados organizados en la CCC y la FTV mantienen cortada la ruta 3 a la altura de Laferrere logrando arrancarle al gobierno algunos logros.

Hacia la insurrección popular del 20 de diciembre de 2001
Lo que buscamos demostrar con esta crónica sobre el neoliberalismo y la resistencia popular al modelo, es que la insurrección de diciembre de 2001 no es un hecho estrictamente espontáneo; sino que está jalonada por una seria de protestas organizadas, principalmente por el movimiento obrero organizado (incluyendo a los trabajadores ocupados y desocupados). Este actor social logra vertebrar una resistencia articulando las demandas de los obreros ocupados, los obreros desocupados, los trabajadores de cuello blanco (clase media), los jubilados y el pueblo en su conjunto. Esa organización transversal integra en su repertorio de lucha desde la huelga general hasta el piquete, pasando por los cacerolazos, los apagones, la consulta popular y el boicot.
Llegando a diciembre el protagonismo sindical continúa ya que para el día 13 las dos CGT y la CTA llaman nuevamente a la huelga general para exigir la renuncia de Cavallo, y contra la política de bancarizar cada vez más la economía, en el marco del Corralito que impedía retirar del banco sueldos y depósitos. Al mismo tiempo la CAME y otras organizaciones de medianos empresarios organiza cacerolazos, cortes de calle y apagones.
Las Madres de Plaza de Mayo convocan, como lo hacían desde la época de la dictadura, a la Marcha de la Resistencia para mediados de diciembre. Lo novedoso de la marcha del 2001 es la presencia de organizaciones de desocupados marchando durante las 24 horas que dura el encuentro. Por eso las Madres, que ya habían participado de encuentros de trabajadores desocupados y también producido documentos como La Falta de Trabajo es un Crimen, deciden bautizar la edición 2001 como la Marcha de la Resistencia y Piquetera.
También para mediados de diciembre la CTA, a través de la FRENAPO, organiza una consulta popular proponiendo una serie de medidas para superar la pobreza, que ya alcanzaba al 46 % de la población. La consulta logra juntar más de 1 millón y media de firmas.
Para el 19 de diciembre el presidente De La Rúa lee por cadena nacional el llamado al Estado de Sitio. La reacción es inmediata, el pueblo se vuelca a las calles a marchar y a tocar la cacerola en desafío al decreto presidencial. Se levantan barricadas en los barrios y se producen saqueos. En las inmediaciones del Congreso los manifestantes son reprimidos. Domingo Cavallo se ve obligado a renunciar luego de las protestas.
El 20 de diciembre la movilización continua, enmarcada en otro paro general convocado por la CTA y la CGT. En Plaza de Mayo los manifestantes piden la renuncia del presidente, sin mediar hechos ni palabras comienzan a ser reprimidos. El instinto hace salir a los manifestantes a paso apurado, mirando hacia atrás para ver de cuidar a menores, ancianos o embarazadas de los esbirros policiales; pero cuando miran para atrás ven que la mayoría está enfrentando a la policía. Se generaliza la lucha callejera. Hacia la tarde se establece una frontera, la avenida 9 de julio. Ni la policía pasara más allá ni los manifestantes se acercarán a la histórica plaza. Los combates se suceden en torno a la 9 de julio. A la tarde renuncia Fernando De La Rua. Es el final.
El gobierno de la Alianza que había empezado matando a través de la represión a 6 de los organizadores de la Carpa del Aguante en el puente que une Corrientes y Chaco, finaliza su mandato asesinando a más de 30 manifestantes durante la rebelión de 2001.
Luego vendrán algunos presidentes efímeros y el mandato legislativo más o menos prolongado de Eduardo Duhalde, quien debe renunciar luego de la protesta del piquete y la cacerola tras los asesinatos de los piqueteros Kosteki y Santillan. Tras su renuncia se convoca a elecciones de las que resulta presidente Néstor Kirchner, quien en un marco regional favorable y apoyándose en las organizaciones sindicales y de derechos humanos que resistieron al neoliberalismo, logrará dar una vuelta de página en la historia que se había abierto a sangre y fuego el 24 de marzo de 1976.
(*) Historiador e integrante del Centro de Estudios para el Movimiento Obrero (CEMO)













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