Por Alejandro “Gitano” Ulloa
Ahora que las elecciones nos permiten ejercitar la democracia por un día, proponemos repasar las deudas que hemos ido acumulando desde las elecciones de 1983 hasta el presente. En aquella lejana asunción de Raúl Alfonsín la pobreza rozaba el 10% de la población. Todavía se comía, se curaba y se educaba con la democracia. Hoy la pobreza y la indigencia se acercan peligrosamente a la mitad de los habitantes. Allá a lo lejos, el entusiasmo desbordaba a los electores. En 2021 un peligroso desencanto lleva a jóvenes y no tanto hacia opciones de ultraderecha en sintonía con la escasez de soluciones a los problemas estructurales de la sociedad. Cuidado.
La responsabilidad empresaria
Las clases propietarias y sus representantes en el funcionariato ejecutivo, legislativo y judicial han destruido cualquier intento de moderar el reparto de la torta productiva nacional. Ese desigual reparto de los ingresos en detrimento de las clases menos pudientes viene socavando la paz social y amenazando con el hambre desde hace ya varias generaciones. Llegamos a la explosión del 2001 después de los nefastos noventa, con una larga cadena de derrotas en las luchas de los trabajadores por la defensa de lo estatal contra las privatizaciones y de los derechos adquiridos de los laburantes en aquella fiesta patronal de la desocupación y la desindustrialización. La democracia tembló.
En el haber de la sociedad quedan los derechos adquiridos: divorcio, matrimonio igualitario, la interrupción voluntaria del embarazo y las políticas de igualdad de género. Con alguna tardanza, son patrimonio de todos los habitantes de este suelo las condenas a violadores de los derechos humanos que fueron parte de la dictadura clerical, patronal, militar que nos costara los sangrientos 30.000 muertos. Y nos quedan en la memoria miles de personas en las calles cada 24 de marzo, cada ola verde, cada ataque a la educación cada ofensiva patronal sobre las jubilaciones, cada amago de reforma laboral regresiva. Resistimos como pudimos, sin que dirigentes domésticos pusieran la fecha.
La responsabilidad empresarial se encuentra atrás de cada retroceso vivido: convocaron y fueron parte necesaria de la represión al movimiento de masas con centro en los trabajadores y la juventud. Alentaron el Golpe de Estado de 1976. Confrontaron al débil gobierno de Alfonsín hasta hacerlo caer con sus abucheos en la Sociedad Rural y brutales maniobras especulativas que desataron la hiperinflación. Antes, los levantamientos de Semana Santa unificaron a todos los sectores sociales en defensa de la democracia. Ahora acosan a la democracia con consignas propias de la lucha en el barro: proponen “mochilas” para liquidar el derecho a la indemnización, resaltan su aspiración de regímenes laborales sin protección como el de la UOCRA o el conchabo rural sin ley.
Aliados con el capital financiero internacional nos llenaron de deuda externa hasta paralizar nuestra economía. Liquidaron la potente estructura estatal que garantizaba la paz interior y una relativa independencia de los monopolios extranjeros y gobiernos imperiales de los países. Cooptaron a Carlos Menem y su pandilla de secuaces para depredar las cajas del Estado. Usaron la Constitución para consagrar la alternancia en el poder de una partidocracia que se eterniza en el poder sin asumir el libre albedrío y la acción política sino por mera oposición a lo actuado. La eterna disposición de los medios concentrados hizo su contribución central para instalar una opinión pública que nos arrastra a la derrota de la batalla cultural. La grieta se basa en un antitodo que justifica una alternancia con escasa democracia más allá del voto; sería necesario lograr la revocabilidad de mandatos por inhabilidad o mendacidad; tener uno y varios juicios políticos de balance a las falsas promesas y al prevaricato. Apenas contamos con medios sanos y periodistas serios para esa tarea.

En democracia se recuerda la Banelco, que se llevó la renuncia del vicepresidente de la Nación Chacho Álvarez. Allí se plasmó una reforma laboral que lejos de conseguir mayor cantidad de puestos de trabajo, les permitió a la Empresas despedir a mansalva. Todo tiene vuelta en democracia.
En democracia hemos visto a generaciones de familias obligadas a recibir asistencialismo para subsistir. En democracia hemos visto encarcelar a compañeros con viles argumentos judiciales de raíz corrupta sostenidos por jueces de conducta amañada y dudosa moral.
Viva la democracia que nos permite militar contra la consagración de ese estado de cosas y manifestarlo una y otra vez. Viva la democracia aunque haga falta todavía más democracia para evitar engaños y promesas incumplidas.
La vigencia del programa de los 26 puntos
La década del 80 en democracia nos permitió 13 paros generales de la mano de la CGT de Saúl Ubaldini y su Programa Nacional de 26 puntos, que incluía la moratoria de pago de los servicios de la deuda externa, reimplantar la nacionalización de los depósitos bancarios e impulsar una reforma impositiva inspirada en el crecimiento de bienes y servicios que desalentara la especulación.
Aquellos 26 puntos proponían poner inmediatamente en marcha planes de construcción de viviendas a todos los sectores mediante un crédito ágil, con rápido empleo de los recursos bancarios. Sustitución de importaciones y ahorro de divisas. Recuperar la paridad en la asignación de fletes navales y terrestres de nuestro comercio exterior.
Defender enérgicamente el fortalecimiento y desarrollo de las empresas estructurales del Estado, y las destinadas a la explotación de sus riquezas naturales y servicios públicos, y todas las relacionadas con el desarrollo tecnológico que son propiedad del pueblo y patrimonio de la Nación, con participación de los trabajadores en la conducción y contralor.
Elevar el salario de los trabajadores y jubilados para asegurar una retribución justa que contribuya como mecanismo de reactivación a través del consumo interno. Redefinir globalmente el sistema jubilatorio, determinando que sus recursos se forman como aportes que son salarios diferidos de los trabajadores. Exigir el cumplimiento de las disposiciones legales sobre movilidad de los haberes jubilatorios en relación con los sueldos percibidos por los trabajadores en actividad.
Promover la urgente reforma educativa en todos los niveles, a fin de alcanzar la formación de una conciencia nacional independiente, con amplio respeto por las modalidades regionales y las expresiones culturales de las provincias, y reformular el plan de alfabetización sobre pautas culturales y sociales propias de nuestro pueblo. Revalorizar la función de los trabajadores de la educación, en lo referente a la legislación, los salarios y el sistema previsional.
En ese marco de construcción de ideas, el candidato a diputado Sergio Palazzo, advirtió con tino: “Si la CGT no elabora un programa propio, terminará corriendo detrás de la agenda de los empresarios o del Gobierno”. La democracia también debe garantizar la independencia de criterio de los trabajadores para defender lo suyo. “Para estar de igual a igual con los empresarios y el gobierno debemos tener nuestro propio Programa”, señaló el dirigente de los bancarios.
Milagro Sala: un fantasma sobre nuestra democracia

Tal como lo hizo en 2015, ante estas elecciones locales y nacionales 2021 el gobernador Morales volvió a recurrir a la campaña del odio contra la dirigenta Milagro Sala, a la cual muestra como un trofeo electoral representándola como la causa de la violencia social en Jujuy y adjudicándose el título de “garante” de que no salga de prisión.
Hemos visto a Milagro Sala cumplir 2.000 días presa bajo la democracia. Ni siquiera hemos contado con un gesto piadoso o caritativo asumiendo la potestad del indulto, regulado en el artículo 99 inc. 5º de la Constitución Nacional, que establece que el Presidente de la Nación puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos a la jurisdicción federal. Queda al desnudo un aparato represivo que exhibe de rehén a una perseguida por mujer, india, pobre y militante. Milagro no calla: “Gerardo Morales estuvo involucrado en el golpe en Bolivia”. Otros once compañeres de Milagro esperan su libertad.
Milagro señala que “no hay nadie que le pare la mano a los atropellos de Morales hacia los que no piensan como él. Se cree dueño y patrón de estancia de Jujuy”, acusa. Hay varios pedidos de juicio político para los jueces que condenaron a la dirigente. Para los defensores de la dirigenta, los jueces “se apartaron de la ley establecida y de toda la jurisprudencia de la Corte Suprema”. Cada vez que se avecinan las elecciones, aparece el aparato represivo a mostrar esta imagen de una persona perseguida por acciones indeterminadas. “Se inician o reavivan causas que después las mismas se caen porque no hay responsabilidad para sostener las acusaciones”, enfatizaron. Racistas, misóginos y clasistas.
Milagro es presa política bajo un gobierno popular. Una vergüenza. Si vamos a esperar que prospere el juicio político a los jueces, esperemos sentados. A Morales lo votaron no una vez, sino dos, en Jujuy. Todos sabemos que dejan pasar el tiempo a propósito para que se caigan causas, (Carlos Saúl, MauriCorreo y otros). ¿Qué pasa, ministro Martín Soria? ¿Espera que le toque a usted? Señor presidente: los poderes republicanos de Jujuy son execrables, mantienen conductas absolutistas, marginales para con la moderna sociedad civil. La población soporta un lavado de cerebro donde los medios son una pata y la división del Partido Justicialista la otra. El oficialismo jujeño se beneficia de la mayor cantidad de recursos y de un peronismo fragmentado hasta el ridículo. Eso no es democracia, es un remedo tragicómico del régimen de gobierno del pueblo.
Una democracia para los poderosos

En un reciente reportaje de Diego Genoud a Alberto Binder, especialista en Derecho Procesal Penal realizado para elDiarioAR, el profesor analiza el sobreseimiento de Paolo Rocca y los directivos de Techint Luis Betnaza y Héctor Zabaleta que “firmó el juez federal Julián Ercolini en la causa Cuadernos, que superó todos los antecedentes en la materia y confirmó que al poder económico no lo tocan las generales de la ley. Hace casi un mes, Ercolini benefició a la cúpula de la multinacional siderúrgica, todos arrepentidos confesos de haber pagado coimas durante el kirchnerismo. Lo hizo en el mismo fallo que confirmó el procesamiento del ex funcionario Roberto Baratta, con el argumento de que hicieron los pagos ilegales bajo “estado de necesidad” y con el objetivo de que el gobierno del Frente para la Victoria hiciera gestiones ante la Venezuela de Hugo Chávez en medio del proceso de expropiación de Sidor.
Genoud pregunta: “Reapareció Paolo Rocca en el Día de la Industria planteando que la salida de la Argentina no es con planes ni con empleo público. ¿Qué impresión le genera?” La respuesta del especialista es contundente: “Es muy sintomático. El empresariado argentino no tiene vergüenza en hablar de la decadencia pero muy rara vez se le va a escuchar una autocrítica por haberse aprovechado de un Estado prebendario. Se trata de una participación muy consciente y cómplice en un esquema de corrupción muy profundo. Más allá de que los Cuadernos fue una operación de inteligencia, por virtud, por negocio o por miedo decenas de los empresarios más poderosos de la Argentina han confesado ser parte de este esquema de la peor de las corrupciones. La Constitución de 1994 considera ese tipo de corrupción como un grave atentado a la democracia en su artículo 36. Rocca, Betnaza y Zabaleta estaban imputados por formar parte de una asociación ilícita. ¿Qué significa esto? Que es un esquema organizado, no un acto puntual. Rocca es solamente una manifestación más de este problema estructural y yo creo que ha salido a la luz una pequeña porción de esta matriz corrupta del Estado.”
La discusión sobre la democracia que queremos no es cómo cerrar el sobre de votación en las PASO del 12 de setiembre. El gabinete económico del presidente Alberto Fernández analizó los números de la industria; la marcha del plan de vacunación vaticina una post pandemia con recuperación de los sectores más afectados. Los datos de la industria y la construcción abren una ventana de esperanza que ojalá derribe los fantasmas de la miseria sobre los sectores carenciados de la población. La mirada desde las Pymes apoyadas desde bancos oficiales aporta esperanza. Los créditos de la ANSES y a los monotributistas contribuyen a un lento movimiento de la economía, aunque lejos de la recuperación aún.
A fin de mes vuelve a ajustarse el SMVyM en el Consejo Nacional del Empleo. Las paritarias se acomodan como pueden. Nada que contente a empresarios de la Unión Industrial Argentina, en ofensiva permanente bajo la mirada escrutadora de Paolo Rocca, que reclaman el fin de las indemnizaciones por despido y los planes de asistencia social que tributan medio sueldito. El programa Potenciar Trabajo ofrece la mitad del salario mínimo vital y móvil, $14.580 en septiembre por cuatro horas diarias.
La democracia no ha resuelto ni lejos el tema de la vivienda, que la enjundia del ministro Ferraresi pretende resolver con poco y nada de presupuesto para la angustiada demanda de jóvenes y familias sin techo. Es necesario que el Estado tome el toro por las astas para evitar las desesperadas tomas de tierras y los autoritarios Bernidesalojos que dejan los problemas sin resolver y promueven el odio clasista.
Bien cierto es lo que dijo Héctor Daer (en campaña para liderar la CGT) sobre que no debemos trabajar por un plato de arroz para que “todos tengamos un empleo”. También es cierto que de esta no salimos así nomás, habrá que pelearla, Daer. Hay dos proyectos de país en pugna en esta sociedad: los trabajadores necesitamos una Argentina con salud y vivienda para todos, tierra para los pequeños agricultores, trabajo digno y protección a la ancianidad. Voten bien, chiques, diría la maestra que vive al fondo de mi casa.











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