Los trabajadores de Ternium Siderar Canning, del Grupo Techint, volvieron ayer martes al paro total de actividades, luego de que se terminaran los cinco días de conciliación obligatoria y la empresa no brindara respuestas a ninguno de los reclamos. Piden el encuadramiento en la rama 17 del convenio metalúrgico y que se reincorporen a los 35 trabajadores despedidos desde que comenzó el conflicto el 11 de febrero.
“No pudimos arribar a nada. La empresa buscó una prórroga de cinco días más. Decidimos no acatar la misma y estamos con la planta totalmente parada y sigue parada hasta que se solucionen los problemas”, manifestó Carlos Leguizamón, operario de la empresa, en Radio Gráfica.
Además, el trabajador aseguró que “la empresa no tiene la mínima intención de reconocer la actividad” y que, a comparación de otros sectores, el “metalúrgico quedó muy desfasado” en salarios que rondan los 50 mil pesos.
Se trata de una fábrica que produce chapas para la construcción y para la línea blanca, por lo que tiene un rol clave para la reactivación que busca el gobierno nacional.
“Hay compañeros que tienen una forma de pago y otras no la tiene. Algunos cobran más que otros. Hicimos la denuncia, hicimos todo y desde el ministerio no aparece nadie. Pero para la empresa si. Tienen un teléfono único. Lo levantan y están acá”, contó Leguizamón.
Y agregó: “Nos metieron esta conciliación nacional dada la situación de desabastecimiento, distintas presiones externas, pero no por la problemática del trabajador. Entendíamos que podía ser favorable porque Nación intervenía en el tema, así se ponía al corriente de lo que estaba pasando y nos podía dar una mano. Sin embargo, encontramos que la empresa sigue con la misma postura, sigue actuando de manera totalmente irregular”.
Por otra parte, el operario expresó que están esperando que “vuelva el ministerio (de Trabajo de la Nación) y que realmente siente a las partes”. “Nosotros no tenemos alternativa, no tenemos la posibilidad de sentarnos a discutir qué solución le damos a esto. Está en manos de aquellas personas que, por el momento, o no se dieron cuenta de la problemática o no tienen noción del tamaño del problema en el que estamos y no se sientan a solucionarlo”, remarcó.
“Entendimos que la situación no daba para más. Tenemos un salario básico con un costo de vida totalmente lejano a lo que cobramos. Las presiones constantes, el hostigamiento. No se puede seguir de esta manera”, sentenció.
- Entrevista realizada por Lucas Molinari en Punto de Partida (lunes a viernes de 8 a 10hs)










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