Un Gobierno de absoluta entrega de los recursos naturales y de las capacidades del país. Es el de Javier Milei que literalmente está poniendo en venta a la Argentina y que dentro de las muchas acciones en esa dirección envió al Congreso nacional un proyecto que busca eliminar el límite del 15% para la compra de tierras en el país por parte de extranjeros en defensa de una supuesta propiedad privada y promoción de inversiones. Para peor, no importa que esas tierras sean en el corazón productivo, zona de fronteras o fuente de recursos hídricos.
La CGT difundió un documento donde “rechaza categóricamente” al proyecto de ley argumentando que “habilita una entrega de una magnitud inédita para nuestro país y a contramano de lo que ocurre en gran parte del mundo” mediante la cual “buscan apropiarse de minerales estratégicos, tierras cultivables, energía y agua”.
“No existe fortuna ni promesa de inversión que valga nuestros ríos, lagos, glaciares, tierras cultivables y recursos estratégicos. Esa riqueza pertenece al pueblo y a la Nación Argentina. Debe ser aprovechada para impulsar el desarrollo del país y garantizar el bienestar de sus habitantes”, enfatizaron.
EL DOCUMENTO COMPLETO:
LA TIERRA NO ES UNA MERCANCÍA, ES SOBERANÍA, TRABAJO Y FUTURO PARA LOS ARGENTINOS
La Confederación General del Trabajo rechaza categóricamente el proyecto de ley impulsado por el Poder Ejecutivo que pretende eliminar los límites establecidos por nuestra legislación para la venta de tierras a personas y empresas extranjeras.
En un mundo en el que la riqueza se concentra cada vez más en manos de unos pocos tecnomagnates —algunos de ellos con estrechos vínculos con la Casa Rosada y domicilio en la Ciudad de Buenos Aires—, eliminar la restricción que establece que solo el 15% del territorio nacional puede quedar en manos extranjeras significa entregar soberanía a quienes hoy concentran el poder económico y buscan apropiarse de minerales estratégicos, tierras cultivables, energía y agua. En definitiva, de todo aquello que posee la Argentina.
El Gobierno pretende habilitar una entrega de una magnitud inédita para nuestro país y a contramano de lo que ocurre en gran parte del mundo, donde numerosos Estados establecen límites y controles para proteger su territorio y sus recursos estratégicos.
El proyecto del Gobierno pretende regalar nuestro territorio, envuelto para la ocasión, a los nuevos vendedores de espejitos de colores. Lo hace desconociendo el esfuerzo de generaciones de argentinos y argentinas que trabajaron para consolidar y defender nuestra soberanía territorial.
No existe fortuna ni promesa de inversión que valga nuestros ríos, lagos, glaciares, tierras cultivables y recursos estratégicos. Esa riqueza pertenece al pueblo y a la Nación Argentina. Debe ser aprovechada para impulsar el desarrollo del país y garantizar el bienestar de sus habitantes. No tiene precio y no puede quedar librada a la lógica del mercado.
Los límites existen para impedir abusos y proteger el interés nacional. Hoy, los argentinos y las argentinas ya enfrentamos obstáculos para acceder al Lago Escondido, apropiado de hecho por el empresario británico Joe Lewis. Ese conflicto representa apenas una muestra de lo que podría multiplicarse si este proyecto se convierte en ley.
A esta avanzada se suma la concesión por 30 años de la Vía Navegable Troncal argentina, integrada al sistema Paraguay–Paraná, a un consorcio encabezado por una empresa extranjera. Pero el Paraná no es solo una ruta para exportar mercancías: es el río del que viven miles de familias, el que alimenta pueblos, sostiene la pesca y forma parte de la identidad de quienes nacieron y trabajan en sus costas. También es un ecosistema vital, con humedales y una biodiversidad que cumplen funciones esenciales para millones de personas. No puede quedar durante décadas subordinado a intereses privados ajenos a la Argentina.
En un contexto internacional marcado por la creciente disputa por la tierra, el agua, la energía y los recursos naturales, lo que está en juego es la capacidad del Estado argentino para preservar bienes estratégicos, orientar un proyecto soberano de desarrollo y garantizar que las decisiones fundamentales para el futuro del país no queden sometidas a los intereses de tecnomagnates que concentran un poder superior al de muchos Estados, pero sin reglas democráticas, controles institucionales ni responsabilidad frente a los pueblos. Los mismos que impulsan proyectos extravagantes, como colonizar la Luna, hoy pretenden avanzar sobre los recursos esenciales de nuestra tierra.
Para las trabajadoras y los trabajadores, la soberanía no es una consigna abstracta. Es la condición indispensable para construir un proyecto de desarrollo, producción y trabajo que consolide la independencia económica y asegure una distribución justa de las riquezas de nuestra patria.
A pocos días de conmemorarse el Día de la Independencia, hacemos un llamado urgente a las senadoras y los senadores nacionales que deberán decidir sobre una cuestión de enorme trascendencia histórica.
La Argentina no se vende.
Defender la soberanía es defender el trabajo.
Defender el trabajo es defender el futuro de nuestro país.
CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL
2 DE JULIO DE 2026











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