Una jornada nacional de protestas rechazando los recientes despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de las capacidades nucleares argentinas. En las puertas de la sede central se desarrolló un acto para visibilizar la grave situación que atraviesa el organismo ante autoridades que se niegan a recibir a los trabajadores.
En el día de ayer se conoció la noticia que la CNEA no renovaría un centenar de contratos. En las primeras horas del día los trabajadores comenzaron a recibir a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), las notificaciones del vencimiento de sus contratos, sin garantías de continuidad laboral a partir del 1° de julio.
Mientras se multiplican las notificaciones, las autoridades de la CNEA se niegan a recibir a los representantes de los trabajadores, profundizando un conflicto que mantiene en estado de alerta a toda la comunidad del organismo.
El martes, los trabajadores de la sede central realizaron una protesta que motivó un desmesurado despliegue de Gendarmería Nacional para custodiar a Martín Porro, el presidente de la CNEA.
Desde temprano las protestas comenzaron en la sede de la calle Libertador de CABA, el Centro atómico Bariloche, en La mina de Sierra Pintada en San Rafael en la la provincia de Mendoza, Trelew y la provincia de Córdoba.
“Ya le hemos mandado un pedido de audiencia al flamante Jefe de Gabinete, a Santilli, para que de carácter urgente intervenga y haga una mesa de negociación, un ámbito donde podamos discutir porque nosotros no tenemos tiempo, nuestros compañeros y compañeras tiene que comer todos los días”,el secretario General de ATE Capital, Daniel Catalano.
“Nuestro país necesita un Estado que pueda estar de pie y que pueda estar garantizando los servicios. Nuestra comunidad no tiene tiempo. La solución política puede tardar mucho y entonces tenemos que parir las soluciones gremiales. Y parir las soluciones gremiales es resistiendo. Es en la calle, es haciendo lo que tenemos que hacer, es haciéndonos cargo de lo que nos toca hoy históricamente y por eso pedimos un paro general”, exigió Catalano.
Las desvinculaciones afectan a profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado que sostienen áreas críticas del desarrollo nuclear argentino. La medida genera un profundo malestar porque contradice las últimas versiones que habían trascendido desde la propia institución, que apuntaban a la renovación de la totalidad de los contratos hasta fin de año.
Desde ATE Capital denunciaron que el Gobierno nacional “avanza con un proceso de desmantelamiento de uno de los organismos científicos y tecnológicos más importantes del país, mediante despidos, ajuste presupuestario, licuación salarial y vaciamiento de capacidades construidas durante décadas”.
En la jornada exigieron la renovación inmediata de todos los contratos, el cese de los despidos, la apertura urgente de una instancia de diálogo que garantice la continuidad de las capacidades científicas, tecnológicas y productivas de un sector estratégico para el desarrollo y la soberanía del país.










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