Los Estados Unidos e Israel retrocedieron ante una suma de factores que denota el vigor de las transformaciones que protagonizan las naciones multipolares. La resistencia iraní se consolidó y mostró su combinación de organización, saber militar y convicción patriótica.
Por Gabriel Fernández *
DOS SEMANAS. El presidente norteamericano Donald Trump anunció hace pocos minutos un alto el fuego de dos semanas con Irán y dijo que hay acuerdo para abrir el Estrecho de Ormuz. En distintos tonos, Israel por un lado e Irán por el otro, coincidieron en respaldar la iniciativa.
El mandatario republicano detalló que la suspensión de los ataques busca permitir que Teherán cumpla con la apertura de una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Tras gestiones de la República Islámica de Pakistán, Trump aceptó un cese de los bombardeos a Teherán y aseguró que hay avances para un acuerdo de paz, aunque lo condicionó a una apertura “completa, inmediata y segura” del paso clave.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció el envío de una delegación a Pakistán para negociar los detalles técnicos del fin definitivo de la guerra. Ese espacio estatal precisó que cualquier acuerdo debe incluir “garantías creíbles y verificables”.
En línea, expresó que deben detenerse los ataques contra su país. De concretarse esa exigencia, permitirá el paso seguro por Ormuz en las semanas venideras.
Israel, por su parte, habría aceptado el acuerdo. Sin embargo, esta información fue suministrada por fuentes del gobierno estadounidense. Como el país que orienta el premier Benjamín Netanyahu ha sido decisivo en la gestación del litigio, se aguardan más precisiones.
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SIN CERTEZAS. El anuncio se produce después de que el premier pakistaní, Shehbaz Sharif, propusiera el alto el fuego para permitir negociaciones diplomáticas entre los Estados Unidos e Irán.
El dilema que podría surgir en ese flanco es que Teherán rechaza reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de una tregua temporal. La desconfianza es razonable: la agresión surgió en medio de una negociación positiva sobre el uranio enriquecido y el uso de la energía nuclear.
Resulta de valor apuntar que la Federación de Rusia y la República Popular China vetaron, en el Consejo de Seguridad de la ONU, el empleo de fuerzas navales para reabrir el ya famoso Estrecho. Enseguida, expresaron su disposición a cooperar con la paz en Oriente Medio.
ALIVIO PROVISORIO. La noticia generó un alivio generalizado en la población mundial. Alineadas como fuera, las variadas naciones presentían que el prometido hostigamiento a fondo podía implicar una conflagración integral.
La jornada estuvo cargada de tensión. Por un lado, Trump impactó en el alma del planeta al amenazar con la extinción de la civilización persa. Un dislate cuya sola enunciación crispó los nervios e incentivó los más intensos llamados pacifistas.
Como respuesta acelerada, el Papa León XIV, en una declaración desde Castel Gandolfo, hizo un llamamiento a la paz e invitó a ponerse en contacto con los miembros del Congreso norteamericano para pedir el fin de la guerra, pensando en las numerosas víctimas.
“Hoy, como todos sabemos, se ha producido esta amenaza contra todo el pueblo de Irán, y esto es realmente inaceptable”. El Papa subrayó que están en juego «cuestiones de derecho internacional», pero que, sobre todo, hay «una cuestión moral» en la que hay que tener presente el bien del pueblo.
TERROR EXTENDIDO. Antes del acuerdo inspirado -al menos en su presentación pública- por Pakistán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) advirtió que una escalada adicional por parte de los Estados Unidos provocaría una respuesta que trascendería el ámbito regional.
La entidad de Teherán había advertido que, si la coalición agresora “cruza las líneas rojas”, la respuesta iraní apuntaría contra infraestructuras estratégicas, con el objetivo de privarlos del acceso al petróleo y gas de la región durante años. La advertencia se produjo mientras Teherán mantenía su estrategia de presión sobre rutas energéticas y activos militares vinculados a los agresores.
PUEBLO MOVILIZADO. Cientos de miles de personas se reunieron este martes para formar cadenas humanas ante centrales eléctricas y puentes en distintas ciudades de Irán para protestar contra las amenazas del presidente de los Estados Unidos, quien había amenazado con atacar esas infraestructuras.
En Teherán, una multitud se congregó ante la mayor central eléctrica del país, Damavand, portando banderas de Irán y repudiando las amenazas. En la ciudad occidental de Kermanshah, los manifestantes se concentraron frente a la planta eléctrica de Bisotun, con fotos del fallecido líder supremo Alí Jameneí y de su sucesor e hijo Mojtaba Jameneí.
Las movilizaciones se replicaron en otros puntos del país. En Dezful (suroeste), los estudiantes formaron una cadena humana sobre el puente histórico de la ciudad, con más de 1.700 años de antigüedad, en su defensa ante las amenazas de Trump.
NIGHTWATCH. El Boeing E-4B ‘Nightwatch’ despegó ayer y realizó varios circuitos, según los datos de seguimiento de vuelo observados por el Daily Mail, en lo que las autoridades militares describen como ejercicios para mantener la preparación operativa ante posibles emergencias.
Diseñada para resistir pulsos electromagnéticos, los efectos de una explosión nuclear y otros escenarios extremos, la aeronave funciona como puesto de mando aéreo para altos funcionarios, incluido el presidente de los Estados Unidos.
El vuelo coincidió con las amenazas del presidente Trump sobre intensificar las acciones. La nave, calificada como “el avión del fin del mundo”, está preparada para contener una parte del funcionariado norteamericano en caso de una contienda nuclear. Su vuelo fue interpretado como una intimidación.
QUIEN GANA. Los interrogantes se reproducen de modo continuo. La solidez iraní para afrontar los ataques ya es innegable. El aparente potencial extremo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos e Israel ha quedado desdibujado frente a una resistencia que conjuga organización, saber militar y convicción patriótica.
En algunos pasillos diplomáticos se interpreta que el proclamado ataque final norteamericano no se concretó porque a la potencia del Norte no le dio el piné. Sin embargo, resultaría adecuado incluir la influencia del rechazo popular interior a la frustrada maniobra. El protagonismo norteño en conflictos internacionales implica una ruptura de las propuestas que lo habían llevado a ganar las elecciones.
Como no mencionar, también, el rechazo de las naciones europeas y asiáticas al llamado estadounidense para articular una flota que facilite el paso en el Estrecho. Si con todo ello no bastara, resulta justo apuntar que, según nuestros informantes habituales, hubo comunicaciones en distintos horarios de la jornada que concluye, desde Moscú y Pekín sobre Washington para desalentar una super escalada.
Lector, se lo avisamos. Los tiempos, están cambiando.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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