La abogada previsional Alicia Abán, reconocida por su profundo compromiso con los sectores más vulnerables de Salta, analizó la delicada realidad que atraviesa su provincia.
En dialogo con el Dr. Christian D´Alessandro la profesional relató cómo nació su vocación por acompañar a jubilados y personas en situación de desprotección social, recordando que abrazó su profesión desde el primer día en que comenzaron las moratorias previsionales en el país.
Abán describió con crudeza las secuelas que dejaron las políticas económicas de los años 90, señalando que las privatizaciones dejaron un tendal de desocupados en Salta. Explicó que muchos trabajadores contaban con 15 o 20 años de aportes, pero tras ser despedidos, recibieron indemnizaciones que solo sirvieron para sobrevivir un tiempo corto. Al pasar los años, esas personas se encontraron sin ahorros y sin posibilidad de jubilarse dignamente. La abogada recordó que, en aquel entonces, intentó presentar proyectos para que estos trabajadores lograran un plus por la insalubridad de sus tareas, pero se chocaban con la falta de aportes y con una burocracia estatal carente de empatía.
En su relato, la Dra. Abán recordó haber enfrentado a empleados de ANSES que se comportaban con soberbia, cuestionando por qué los trabajadores no tenían dinero para pagar las moratorias si habían cobrado indemnizaciones años atrás, ignorando la realidad del desempleo estructural. Ante este panorama, la profesional reivindicó la gestión de Néstor Kirchner, sosteniendo que su gobierno otorgó derechos jubilatorios a quienes nunca habían tenido acceso al sistema.
Un punto central de la entrevista fue el impacto de estas políticas en el norte argentino. Abán dio fe de cómo miles de integrantes de comunidades aborígenes pudieron contar con un Estado presente a través de sus derechos jubilatorios, a pesar de los discursos mediáticos de la época que intentaban estigmatizarlos. Según su visión, la jubilación fue una herramienta transformadora que le cambió la vida a miles de personas en situación de extrema vulnerabilidad, aunque advirtió con preocupación que, en la actualidad, todos esos derechos están siendo nuevamente vulnerados.
Finalmente, Abán reflexionó sobre el fuerte impacto humano que marcó sus comienzos en la tarea previsional. Haber conocido tantas historias de vida en una sociedad golpeada por la desocupación y la falta de cobertura social forjó su identidad como abogada, reafirmando la necesidad de defender un sistema previsional inclusivo frente a una realidad social que hoy vuelve a presentar desafíos urgentes para los adultos mayores.










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