Por Manuel Cullen *
Willy Bronca acaba de lanzar “Pequeñas Diferencias”, el primer adelanto de su tercer álbum de estudio, el más esperado desde H.A.R.T.O. (2022). El single llega en un momento de máxima exposición para Fernando Iván Terrones Neifert: tras telonear a María Becerra en el Monumental y coronar un show memorable en Niceto Club el pasado 7 de febrero, el MC y baterista peruano-argentino confirma que el nuevo material viene con todo.
El video, a cargo de César González —escritor y cineasta reconocido por su trabajo en la intersección entre el cine y la cultura popular, y una de las voces más lúcidas de la actualidad—, sigue la jornada de un joven del conurbano desde que se levanta y camina por las calles de José C. Paz hasta el trabajo: una casa donde pinta paredes y hace pausas para bailar break. En la letra, Willy hace una de las cosas que mejor sabe hacer: describir la cotidianidad del conurbano, algo que ya había hecho con maestría en “El Cruce”, del primer disco Es un montón (2020). Entre barra y barra, el rapero celebra sus influencias —Nas, Atahualpa Yupanqui, Spinetta, el pianista de jazz Robert Glasper y Damas Gratis, entre otros— y desliza datos autobiográficos: “Era cantar en subtes o mandarme a Rappi”, dispara en uno de los versos más reveladores del tema.
Nacido en Perú y criado entre la Capital y el Conurbano bonaerense, la historia de Willy Bronca es la de una doble pertenencia que atraviesa su música de punta a punta. Su formación en conservatorio convive con una lírica de barrio y fuerte carga social; su identidad migrante, con un sonido que no cabe en ninguna sola categoría. Esa tensión productiva lo convirtió en una de las apuestas más singulares de su generación y le valió la atención de figuras de mundos muy distintos: compartió escenario con Divididos, Bersuit Vergarabat y Manu Chao, y León Gieco lo convocó para participar en una nueva versión de “La marcha de la bronca”.
Musicalmente, “Pequeñas Diferencias” inaugura la sociedad creativa con Catriel Ciavarella (baterista de Divididos) y Juan Pablo Sardá, responsables de la producción del disco. La banda suma a Sebastián “Bocha” Villegas en bajo, Guillermo Avender en saxo tenor, Reimon Lesbegueris en trompeta y Manu Calmo en trombón, con arreglos de vientos a cargo de Florencia Cabezudo —uno de los grandes logros del single—.
El nuevo álbum promete profundizar la fórmula que convirtió a Willy Bronca en una de las voces más originales del rap local —narrativa barrial y denuncia social sin resignar la búsqueda musical— pero también expandirla con un sonido que incorpora capas de jazz, funk, soul, rock y folclore latinoamericano que apuntan a un territorio más ambicioso que el de sus discos anteriores. Todo lo que ya lo llevó a escenarios cada vez más grandes y a un público cada vez más amplio, pero con más herramientas que nunca.
(*) Columnista cultural de Punto de Partida







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