Por Nehuén Gusmerotti*
Uno de los más reconocidos cantautores de nuestro sur patagónico falleció este jueves 15 de enero. Rubén Chauque, mejor conocido como Rubén Patagonia, tenía 69 años y había nacido en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, el 2 de julio de 1956. Allí se encontraba internado hacía algunos días atravesando un delicado estado de salud a causa de una enfermedad respiratoria que padecía hacía años. Patagonia fue un defensor a ultranza de los pueblos originarios y las costumbres y cultura ancestral de los pueblos aonikenk y selk’nam, además de desarrollar una extensa trayectoria en la música nacional.
Comenzó su carrera en la década de los 70´ con discos emblemáticos como Más acá del Colorado (1979), Miremos al sur (1997), Cutral-Có (1998) y Volver a Ser Uno (2001). Trabajó junto a grandes referentes como Ricardo Iorio, con quien también tuvo una gran amistad, León Gieco, Claudio Marciello, Lito Vitale, Divididos, La Renga, Peteco Carabajal, entre otros. Este reconocimiento le valió también trascender los límites del folclore y la música autóctona, para pasar a ser valorado por el amplio espectro de la música argentina.

Su obra se centró en revitalizar el legado ancestral de los pueblos patagónicos, a los que pertenecía, a través de la música primero, y de la gestión cultural después. Tenía un característico y visceral canto que logró fusionar con ritmos más contemporáneos, como el rock y el metal, de hecho dos de sus discos fueron producidos por Iorio y Gieco. En su música reflejaba una historia de resistencia ancestral y esperanza, recuperando las costumbres patagónicas y las luchas de su pueblo. En este camino también desarrolló un taller orientado a la transmisión y reencuentro con la cultura originaria. “Creo que la identidad se forja día a día, porque la Patagonia es receptora de gente que llega del Norte o de Chile en busca de trabajo. Los límites impuestos con rayas son muy grandes, pero sobre todo eso está el hecho cultural. Mi disco Volver a ser uno llevó ese nombre porque creo que nos estamos olvidando del hombre en su esencia. Hablar de este tema hoy parece una utopía, pero creo que hay que trabajar sobre eso, para que la música no sea sólo un divertimento sino un hecho solidario para los que necesitan oportunidades que, a veces, la vida no les da”, decía.
Rubén Patagonia fue un defensor de la cultura nacional, representada en su propia herencia ancestral, “porque ha nacido tehuelche, y antes que nada argentino”, cantaba junto a Iorio y Flavio en “Cacique Yatel”, reafirmando su condición de argentino en conjunto a su ancestralidad. Defendió su cultura en espacios como Cosquín, o en recintos porteños como el Luna Park, siendo un vocero de su tierra. Con su muerte no solo se va un grande de la música nacional, sino también un defensor de nuestra cultura. En tiempos en que la Patagonia está infestada de extranjeros británicos e israelíes, la mejor forma de honrar su legado es defendiendo las tierras que pertenecen a nuestro pueblo. Nakel Yenú, Rubén querido.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)





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