Por Leonardo Martín
En medio de días de alto voltaje político, a poco del cierre de listas de cara a las elecciones nacionales, reapareció la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto en Río Gallegos que compartió con la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y junto al ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Como rasgo central de su discurso planteó como el principal “problema” de la Argentina la deuda con el Fondo Monetario Internacional, llamando a un “diálogo entre todas las fuerzas políticas para abordar el terrible tema del endeudamiento con el FMI“.
La vicepresidenta optó en esta ocasión hablar desde su patria chica, en el salón principal de la gobernación ante una platea reducida de funcionarios en una intervención que duró poco más de media hora. Además de la mención al FMI, allí reivindicó los 12 años de gobierno kirchnerista “los mejores 12 años en muchas décadas”; agregó como un desafío central la necesidad de generar dólares para pagar al FMI e impulsar el crecimiento interno y lanzó dardos venenosos contra Alberto Fernández y algunos de los funcionarios cercanos al presidente a los que no nombró directamente pero a los que aludió, como Martín Guzmán, Matías Kulfas, Anibal Fernández y Victoria Tolosa Paz. Frases que presagian una interna no del todo amistosa, siendo generosos con el término, de cara a las PASO del rebautizado Unión por la Patria.
Previo a Cristina, habían hablado la gobernadora Alicia Kirchner a quien la vicepresidenta calificó como la “mejor ministra de Desarrollo Social de la historia“, no hace falta recordar quien ocupa ese cargo hoy. Luego también elogió a Gabriel Katopodis diciendo que es “uno de los ministros que funcionan“. “No funcionaron los que manejaron la guita, la tarasca“, completó recordando al equipo económico inicial del gobierno. El acto se desarrolló en la inauguración de obras del Anexo del Hospital de Río Gallegos y anuncio de inversiones para otras obras en la provincia por 63 mil millones de pesos.
Más allá de las alusiones a la interna, el tema central que planteó fue la necesidad de renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional haciendo un paralelismo con el 2001 donde aprovechó el reciente estreno de la serie realizada en base a un libro de Miguel Bonasso que recuerda esos críticos y tumultuosos días.
“Allí se ve como ese gobierno de la Alianza estaba pendiente de si el Fondo Monetario giraba o no los fondos, algo que podría traspolarse a lo que pasa ahora. Cuando Néstor pagó no fue un acto ideológico, fue un acto pragmático porque Argentina recuperó el timón de su economía. Durante los 12 años de nuestros gobiernos se hicieron obras como nunca se habían hecho en Argentina”, expresó Cristina.
Tras ello lanzó uno de los misiles contra Alberto Fernández recordando que le regaló el libro de Juan Carlos Torre “Diario de una temporada en el quinto piso”(2022) donde el autor relata los pormenores del funcionamiento del Ministerio de Economía en años del gobierno de Raúl Alfonsín en los que la negociación con el Fondo Monetario Internacional atravesó y condicionó la economía durante ese período con el conocido epílogo de hiperinflación y una profunda crisis social. “Se lo regalé, pero no creo que lo haya leído“, disparó.
Tras mencionar el desendeudamiento externo durante los gobiernos kirchneristas, con especial mención para la evolución de la misma en Córdoba, mostró gráficos con el crecimiento exponencial de la misma durante el gobierno de Mauricio Macri. “Tenemos que discutir con números, si lo hacemos con prejuicios e ideología, eso nos va a llevar a la ruina a los argentinos”, expresó en una idea recurrente en las últimas intervenciones de Cristina.
En referencia a Unión por la Patria, la nueva denominación que toma el Frente de Todos, dijo: “si los argentinos no advierten, sea cual sea su ubicación política, que necesitamos imperiosamente un modelo que acabe con la economía bimonetaria, que además nos permita tener una postura única, uniforme, nacional y patriotica frente a los que nos exigen programas de ajuste“. Viendo los movimientos de la oposición en el presente y el último período parece lejana esa posibilidad.
Cristina llamó a “recuperar la representación política, de que cuando a uno lo votan sepan que ese voto va a ser honrado en una banca o en la Casa Rosada”, criticando frases después al albertismo por su “amenaza” de recurrir al “Partido Judicial” para dirimir cuestiones electorales en Unión por la Patria.
Retomando la deuda con el FMI pidió a Alberto Fernández: “Es hora de ejercer y hacer las cosas para que la gente te confirió en un momento muy difícil. Hay que decirle a la sociedad que si firmás con la 45 en la cabeza porque ese préstamo lo paga el pueblo argentino. Luego sobrevienen las crisis de representación política y las propuestas de quemar aquello, reprimir que hoy plantean algunos espacios”.
“Tenemos que resolver el problema de la falta de dólares en Argentina, hoy tenemos escasez de dólares. Dólares para pagar la deuda y sostener la industria, invertir en innovación y tecnología que es lo que nos va a dar el salto cualitativo en materia de exportación y valor agregado. ¿Alguien cree que vamos a poder pagar esos préstamos exportando commodities? La escasez de dólares lo va a sufrir principalmente la clase media. Es la que va a perder su nivel de consumo con muchos productos, viajes, que requieren dólares“, explicó.
CRISTINA, POSICIONAMIENTO ESTRATÉGICO EVITANDO EL RIGOR COTIDIANO
Es evidente, Cristina marca la agenda del debate político para su propia fuerza, también en parte para la oposición y medios concentrados. Un día después de la confrontación en la negociación para dirimir candidaturas dentro de Unidos por la Patria, Cristina opinó, marcó posición, pero con una visión más periférica de esa mesa caliente. Hablar desde Río Gallegos, lejos de esas vicisitudes, es un gesto no concluyente, pero que aporta al análisis.
La posible candidatura presidencial de Cristina planteada por un amplio sector del Frente de Todos parece haber sido reclamada un siglo atrás, hoy su figura se proyecta, al menos en esta etapa, en un posicionamiento estratégico, evitando el rigor de lo cotidiano y resignando protagonismo. Al terminar el acto, salió a hablar con la militancia que estaba concentrada en las puertas de la gobernación. Al pedido de “Cristina presidenta” respondió: “créanme que si yo creyera que esa fuera la solución, nunca le escaparía”.
Se avizoran unas PASO que prometen superacción tante en el oficialismo como en la oposición. Agradecida la prensa, no queda tan clara la suerte para el pueblo argentino con un escenario que se presenta realmente complejo para cualquier gobierno que asuma. Desde 2019 Cristina viene planteando la necesidad de un pacto social, de puntos básicos de acuerdos para salir de la economía bimonetaria, promover el desarrollo industrial, buscar un camino alternativo al dólar, ahora renegociar con el FMI. Por ahora, al observar el tablero político del oficialismo, la oposición política y los sectores de poder real la propuesta está más cerca de la quimera que de la realidad.











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