Por Leonardo Martín
“La Argentina que nos merecemos está a tiempo“, fue la consigna del documento y del acto que realizó la CGT para celebrar el Día del Trabajador. El escenario elegido fue el estadio de Defensores de Belgrano en Núñez, con una convocatoria limitada frente a las posibilidades de movilización, no se llegaron a completar las instalaciones de un estadio pequeño, y con un escenario en el cual hubo algunas ausencias notorias. Allí se reclamó por un “gran acuerdo político, económico y social” en el marco de modelo de producción y trabajo, una defensa de los derechos laborales, la novedad del pedido de reducción de la jornada laboral y un especial énfasis en la necesidad de rediscutir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Las columnas fueron llegando al estadio de Defensores de Belgrano desde el mediodía en una convocatoria que se estima en 20 mil personas que poblaron las tribunas y sectores del campo de juego. En el escenario sobresalieron las figuras de Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Jorge Sola (Seguro) y la de Hugo Moyano. Fue notoria la ausencia de su hijo Pablo, integrante del triunvirato de conducción, así como de otros dirigentes de relieve del Frente Sindical y la Corriente Federal de Trabajadores.
En el documento la CGT expresó que la “situación económica y social y el año electoral obligan a la reflexión de toda la clase dirigente para recuperar el rumbo definitivo hacia el desarrollo, la producción y el trabajo” llamando a un “gran acuerdo político, económico y social que promueva y fortalezca una verdadera y permanente alianza entre la producción y el trabajo“. Allí se planteó avanzar en 10 políticas de Estado en esa dirección.
En un punto en el cual hay coincidencia en las organizaciones del mundo del trabajo y que fue una consigna común es “urgencia” en “una rediscusión de plazos y pautas de las condiciones sobre los servicios de la deuda comprometidos con el FMI“.
Respecto a la reducción de la jornada laboral el documenta expresa: “El sindicalismo en general y el argentino en particular se pone al frente de discutir un modelo de relaciones laborales que nos coloquen en un mundo que debate la reducción de la jornada de trabajo como medio de generar más empleo y distribuir mejor el beneficio extraordinario del capital”.
Dos aspectos de consideración. El primero es que este último punto es una novedad en la agenda de la central. En segundo lugar destacar que hoy existen proyectos presentados en el Congreso por los diputados de extracción sindical Sergio Palazzo, Hugo Yasky y Claudia Ormachea que no han tenido una mayor profundización en el debate parlamentario.
LOS DISCURSOS: “LAS METAS DEL FONDO SON INCUMPLIBLES”
Al momento de los discursos tomaron la palabra Héctor Daer, Carlos Acuña y el secretario de Prensa de la CGT, Jorge Sola. A su turno, Daer describió: “Después de 40 años de democracia llegamos a este presente donde la angustia nos termina devorando, a este presente que en el año 2019 los primeros en entender que teníamos que conformar la unidad del campo popular para llegar a poder derrotar a un gobierno que nos endeudó y generó condiciones de dependencia”.
“Estamos conviviendo con un proceso de inflación producto de la macroeconomía, pero también de los vivos que se aprovechan y remarcan y no permiten la recuperación del salario”, agregando que las corridas cambiarias del último período tiene “connotaciones económicas y financieras por parte de aquellos que quieren enriquecerse rápidamente a costillas del pueblo argentino”.
“El Fondo Monetario no puede seguir sosteniendo metas incumplibles, no pueden pasar por el lomo de los que trabajan, de los jubilados y de aquellos que se la tienen que rebuscar para llevar el pan a su mesa“.
Apuntando a las figuras más corrosivas de la oposición dentro de las cuales están Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich criticó: “Le decimos basta los irresponsables que hablan de dinamitar todo o que hay que dinamitar un poco. Les pedimos que dejen de actuar irresponsablemente”.
Por su lado, Carlos Acuña enfatizó: “Vamos a seguir esta democracia, no vamos a permitir que vengan a atropellas los derechos del mundo del trabajo. Vamos a defender nuestras leyes laborales, nuestros convenios colectivos que es nuestra mejor forma de defender nuestro trabajo”.
El encargado de leer el documento fue el dirigente del Seguro, Jorge Sola, remarcando que “queremos sentar las bases para decir que estamos a tiempo, para una Argentina que nos merecemos”.
Documento de la CGT: La Argentina que nos merecemos está a tiempo
LA DISPERSIÓN, EL RASGO DE LOS ACTOS DEL 1º DE MAYO
Una característica de las celebraciones y actos en el Día del Trabajador es la dispersión e incapacidad del movimiento obrero de poder tener una respuesta común en la calles y en la elaboración de un programa con puntos básicos de acuerdo del mundo del trabajo.
Al repasar los actos la CGT, como se describe hizo el propio en Defensores de Belgrano, pero donde tampoco pudo lograr una foto común de diversos sectores con las ausencias de importantes dirigentes del Frente Sindical y la Corriente Federal.
Por otro lado, la UTEP y CTA Autónoma hicieron el propio en la Avenida 9 de Julio este lunes por la tarde y la CTA de los Trabajadores realizó un locro en Florencio Varela con los propios.
Puede haber coincidencias en diagnósticos como la necesidad de una postura firme frente a los especuladores y formadores de precios, así como la imposibilidad de cumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero sin articulación en las calles ni en puntos comunes. Cada cual atiende su juego en un año que además está signado por las elecciones y la propia dispersión del Frente de Todos en la conjugación de un panorama electoral poco alentador.
Es valioso que la CGT plantee la importancia de un modelo productivo con empleo frente a las opciones financieras. En el tramo final del gobierno de Alberto Fernández no parece haber demasiado margen para profundizar un malogrado acuerdo económico y social que no logró institucionalizarse y que tras la salida de Gustavo Béliz, su responsable, quedó definitivamente desactivado. A ello se suma que existen sectores de la oposición con posibilidades de llegar al gobierno el 10 de diciembre que no representan precisamente a un modelo productivo y que lejos están de parecer interlocutores válidos en esa dirección.
Además, en ese camino de un acuerdo económico y social, la CGT tampoco cuenta con un programa propio escrito, debatido y sistematizado para sentarse en la mesa con un cuerpo de ideas claras y desarrolladas. Un aspecto por el cual sectores del gremialismo vienen bregando, pero en el cual no se logró avanzar ni antes ni cuando se produjo la conformación del actual Consejo Directivo de la CGT en noviembre de 2021. Nunca es tarde, pero es cierto que a veces los plazos y coyunturas achican las posibilidades de un debate que sigue siendo una deuda del movimiento obrero argentino.











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