Por Leonardo Martín
La estampida inflacionaria en el año en curso, especialmente alta en los últimos meses, generó la propuesta de ciertos sectores del mundo sindical y político del pago de un bono para recomponer ingresos, especialmente en aquellos trabajadores de menores ingresos. La referencia que muchos mencionarios fue la cifra fija otorgada durante el primer tramo del gobierno de Néstor Kirchner, medida que replicó Alberto Fernández en los primeros meses de su gobierno.
Sin embargo, tras más de tres meses, continúa el debate sin saldar, sumando nuevos capítulos en los últimos días con declaraciones que no terminan de materializarse en el pago efectivo del bono en un contexto inflacionario con un promedio del 7% mensual con un 2022 que se estima que terminará con un alza de precios del 100%.
A grandes rasgos, hay dos posturas. Una que reclama un bono de suma fija destinado especialmente para los asalariados de menores ingresos como forma de recomponer poder adquisitivo, como complemento a la discusión paritaria. Impulsan esta medida desde el Frente Sindical, la Corriente Federal de Trabajadores, la CTA de los Trabajadores y sectores del kirchnerismo.
La otra postura es la que sostiene la mesa chica de la CGT (Daer, Andrés Rodríguez, Carlos Acuña, Gerardo Martínez, José Luis Lingeri, entre otros) de que la recomposición de ingresos se de en el marco de la negociación paritaria. Un argumento es que el bono termina achatando las escalas salariales.
Esta semana, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, dijo sobre el tema: “Massa está pensando con Cristina una suma fija para que aquellos que perdieron con la inflación puedan recuperar su nivel de consumo“. “La batalla del poder adquisitivo no la estamos ganando, la queremos ganar y la tenemos que ganar”, agregó.
Vale decir, el mandato con que asumió el Frente de Todos en el gobierno en diciembre de 2019 fue recomponer los ingresos, algo que no logró e incluso continuaron perdiendo algunos puntos en el camino frente a la inflación. Del Gobierno repiten que la pandemia y la guerra en Ucrania como razones (atendibles, pero no concluyentes) para explicar la falta de recuperación salarial.
Un aspecto que muchos vienen describiendo con preocupación es que hoy existen asalariados del sector privado y público que no cubren una canasta básica que el INDEC calculó en 128 mil pesos para una familia tipo para el mes de septiembre.
Por su lado, consultada en las últimas horas, la ministra de Trabajo, Raquel Olmos, indicó que “es algo que está en la mesa de negociación y no veo por qué no, ya es uno de los instrumentos que tenemos como alternativa“. Palabras que hablan del equilibrio que hace la ministra sobre un debate aún no saldado y un bono que no aparece. La resolución sobre el tema ampliamente la excede.
El que sí defendió la suma fija abiertamente fue el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, afirmando que “no es contradictoria con la paritaria”.
Los actos del pasado 17 de octubre dejaron expuesta las diferencia de criterios sobre el tema. En el acto en Obras se defendió como espacio para la recomposición salarial las negociaciones paritarias y en Plaza de Mayo se pidió por el bono.
Ese día Héctor Daer dijo al cerrar el acto en Obras Sanitarias: “Los mismos que no pudieron resolver esto (en referencia a los altos niveles de pobreza e inflación), nos dicen que la salida es una suma fija. Nosotros decimos que no vamos a resignar la negociación colectiva”.
En el documento consensuado por el Frente Sindical, la Corriente Federal y ambas CTA remarcaron la importancia de implementar “de manera urgente un aumento de suma fija”. En el escenario se repitió el pedido.
En las últimas horas, Pablo Moyano, secretario General de la CGT, expresó tras el cierre de la paritaria de Camioneros la necesidad del pago de un bono para los salarios entre 60 y 170 mil pesos apuntando “como se lo hemos dicho al Presidente Alberto Fernández y al ministro de Economía Sergio Massa”.
El pago del bono comenzó a plantearse con la disparada de los precios en julio donde hubo un 7,4% de incremento en los precios, números altos que persistieron en agosto 7% y septiembre 6,2%. Para octubre se espera que oscile nuevamente en una cifra cercana al 7%.
Muchas organizaciones gremiales tenían definida para estos meses revisiones salariales y otras tantas adelantaron cuotas esperando una inflación cercana al 100% y con la cautela de contemplar más revisiones.
Un informe reciente elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó diferentes escenarios para el pago de una suma fija. Allí detalló que para en montos actualizados un bono como el que el FdT dio en febrero de 2020 de $4.000 hoy debería ser de $13.850 para los salarios de octubre. Allí también calcularon que para recuperar el poder adquisitivo de 2015, previo a que asuma Mauricio Macri, el bono debería ser $40.400.











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