Fue sorpresa, un gesto de autoridad de la alicaída figura de Alberto Fernández que evadió las sugerencias del mundo gremial y político al designar en el Ministerio de Trabajo a Raquel “Kelly” Olmos. Una tapada e inesperada elección de una dirigente del círculo de confianza y cercanía presidencial. Una apuesta en que el tiempo dará la respuesta sobre el acierto o no de la funcionaria que reemplazará a Claudio Moroni en un contexto turbulento para los salarios ante los altos niveles inflacionarios y una conflictividad latente.
Al conocerse la renuncia de Claudio Moroni fueron varios los nombres que se barajaron y le acercaron al presidente. Finalmente la elección fue la de la economista y dirigente del peronismo porteño Kelly Olmos, hoy militante del Nuevo Espacio de Participación (NEP), expresión con arraigo en la Ciudad de Buenos Aires que tiene como referente al asesor presidencial Juan Manuel Olmos. El NEP es una fuerza que ha cerrado filas detrás de Alberto, gesto que devolvió con la designación de Kelly Olmos en un área en que en el loteo inicial del Gabinete del Frente de Todos había quedado bajo la órbita de Alberto Fernández, situación que se mantiene.
¿Qué pasó en el mundo sindical con esta elección? Primero sorpresa que se tradujo en apoyos muy moderados, algunas críticas por la falta de consulta al campo sindical y una expectativa mesurada, de esperar los hechos. Un crédito de corto plazo que dependerá de la acción de una ministra que a sus 70 años no tiene cargos previos ligados al mundo del trabajo. Ciertos aspectos de su trayectoria, participación en listas menemistas, luego en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner también apuntan una indudable capacidad de adaptación.
En las primeras declaraciones Olmos expresó: “Alberto Fernández me dijo que mi responsabilidad es cuidar el trabajo y el salario de las trabajadoras y trabajadores de la Argentina. Es un compromiso electoral de que el salario se recupere después de la enorme pérdida que sufrió durante el macrismo”.
“Sabemos que hay una deuda pendiente que se hace crítica cuando la inflación es muy alta, sobre todo en el sector informal que es el más vulnerable”, agregó.
“Voy a trabajar para que los conflictos se resuelvan bien y sé perfectamente que en el Ministerio en que me voy a desempeñar es para el lado de las y los trabajadores y de sus organizaciones”, concluyó.
El primero en salir a dar un tenue respaldo fue el secretario Adjunto de la CGT y dirigente de UPCN, Andrés Rodríguez, que salió a cruzar las versiones de un rechazo de la CGT sobre su designación. “Es una compañera de larga militancia peronista, la conocemos desde hace muchos años”, indicó. Sin embargo la CGT no salió a respaldar con un comunicado a Olmos que hubiera despejado más dudas como sí hizo con otras designaciones en tiempos recientes en el Gabinete.
Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores, marcó algunas disonancias en la elección de Olmos. “No fuimos consultados (…) No tiene experiencia en el ámbito laboral, pero hay una expectativa abierta en que pueda desarrollar una buena gestión. Uno apuesta y tiene la expectativa de que las cosas terminen bien”.
Pablo Moyano, fiel a su estilo no siempre del todo diplomático expresó “no conocerla”. “Ojalá que pueda enderezar toda esta situación que viven millones de trabajadores“, acotó también recordando su pasado político “ella era menemista (…) ojalá haya cambiado”. El Frente Sindical que integra Camioneros había jugado sus fichas para ese puesto con Julián Domínguez, ex ministro de Agricultura y hombre que trabajó junto al SMATA durante el último tramo del macrismo y comienzos del gobierno del Frente de Todos. Vale recordar que la negociación paritaria en curso de Camioneros es uno de los primeros test que tendrá Olmos por delante.
En diálogo con Radio Gráfica, el secretario General de la CGT, Hugo “Cachorro” Godoy subrayó: “Desde que se firmó el acuerdo con el Fondo Monetario, las políticas de los ministerios tanto de Desarrollo Social como Trabajo quedaron subordinadas al Ministerio de Economía. Si esto no cambia por más que se produzcan cambios en el Ministerio no va a haber ninguna mejora en concreto”.
El referente aceitero Daniel Yofra fue más crítico: “Hace una observación en donde dice que hay que bajar la inflación pero cuidando los intereses de los empresarios, no de los trabajadores. En algún momento tendrán que ponerse de lado de los que vienen siendo castigados hace mucho tiempo. El Gobierno plantea que no se pueden subir varios escalones de una vez, pero cuánto hace que venimos perdiendo. Hoy una buena gestión es tener empatía con el movimiento obrero”.
Kelly Olmos, un pleno de Alberto Fernández en un presente complejo para el mundo del trabajo, con urgencias de recomposición salarial y un mayor conflicto latente ante la escalada inflacionaria y la cerrazón de ciertos sectores empresariales ante demandas de mejorar los ingresos de los trabajadores. Una apuesta en que el tiempo dirá si estuvo o no la altura de las circunstancias y que en la marcha de su gestión deberá construir su legitimidad, que vale decir inevitablemente estará ligada al destino económico que tenga el Frente de Todos en la recta final del mandato.
Informe: Leonardo Martín











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