Por Leonardo Martín
Un debate que no termina de hacerse efectivo en los hechos, tampoco de quedar desactivado. Diversos espacios sindicales volvieron a la carga en las últimas semanas para que el gobierno nacional implemente el pago de una suma fija a los asalariados como medida para recomponer ingresos. Esto en un contexto de alta inflación y con ingresos que no se terminan de recuperar el terreno perdido tras el hachazo macrista y que incluso continúan retrocediendo, en menor medida, durante el gobierno del Frente de Todos.
Esta semana Pablo Moyano, integrante del triunvirato de conducción de la CGT y referente del Frente Sindical para el Modelo Nacional, expresó en declaraciones radiales: “El Gobierno ha priorizado el salario de los trabajadores, pero le estamos pidiendo una suma fija para los gremios que no pueden ni siquiera empatar la inflación“.
Días atrás, dirigentes de la Corriente Federal de Trabajadores le manifestaron al precandidato a vicepresidente y jefe de Gabinete, Agustín Rossi, una demanda en la misma dirección en el marco de una visita que hizo a la Federación Gráfica Bonaerense donde participaron más de 80 dirigentes.
El referente del espacio, Héctor Amichetti enfatizó: “Nos parece de que aquí a las elecciones hay que atender aspectos que son los que más golpean en el malhumor social que hay hoy sobre todo en la gente que está muy enojada con la política y con nuestro sector. Tiene que ver con lo que hemos planteado en otras oportunidades, pero no hemos podido encaminar como es la suma fija. Es importante que haya una señal muy fuerte para los sectores de más bajos de ingresos, sería una demostración concreta de que la intención es avanzar en esa dirección“.
Por su parte, el dirigente de la CTA Hugo Yasky también había manifestado que seguirían peleando desde ese espacio gremial “por la suma fija y las paritarias”.
El reclamo por la suma fija es impulsado principalmente por esos tres espacios gremiales en un planteo que comenzó en agosto de 2022 ante los altos índices inflacionarios y la necesidad de recomponer ingresos, pero lo mencionado líneas arriba nunca logró concretarse.
Entre los que rechazan ese camino está la mesa chica de la CGT que reivindica la paritaria como la instancia para mejorar los salarios con el argumento principal del achatamiento de la escala salarial y de que las paritarias se encuentran activas. La respuesta de los que si reivindican la suma fija es que esta es complementaria y no excluyente de esa instancia de negociación recordando la medida tomada por Néstor Kirchner a comienzos de su gobierno.
Por su lado, el Gobierno nacional tomó nota pero no terminó de tomar una decisión al respecto. Incluso la ministra de Trabajo Kelly Olmos reivindicó que todas las paritarias están activas y que no existe por parte su cartera trabas a la homologación de los acuerdos firmados. Lo más cercano fue un bono por única vez para fin de 2022 para los asalariados de ingresos medios para abajo.
El que abrió una puerta en esa dirección en estos días es el ministro de Economía y precandidato presidencial, Sergio Massa, que se juega la elección en un contexto adverso, además estar un modo campaña siempre propicio para las promesas. Manifestó la necesidad de “establecer un piso salarial mínimo, que no sea sólo el Salario Mínimo Vital y Móvil sino también un Piso Salarial Mínimo para los trabajadores en actividad con suma fija“.
Según el Índice de Salarios del INDEC en lo que respecta al mes de mayo en la medición interanual crecieron un 106,3% contra una inflación del 114,2%. Y, en el acumulado de este 2023 los salarios subieron 38,8% contra una suba de precios de 42,2%. Nuevo retroceso en un proceso que ya lleva casi ocho años de deterioro.
El debate continúa abierto. Se verá si las necesidades electorales lubrica las acciones del gobierno en esa dirección.











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