Por Maxi Roberto
Apenas pasadas las 21.20hs del sábado 17 de octubre de 2026 se presentó en vivo el tercer disco de Fonso y Las Paritarias, en el barrio de San Telmo, más precisamente en La Trastienda. América del futuro es el título que eligió la banda para inscribirlo en su historia. El mismo, que cuenta de 9 canciones y vio la luz el pasado mes de septiembre es un recorrido sonoro que va desde canciones que te dan ganas de consumir sustancias ilegales y fornicar, para luego salir a quemar algún parlamento, pasando por el reggae y alguna melodía con nostalgia de bolero, hasta canciones que exploran el oscuro bajo fondo de la existencia humana con sus colores opacos y lacerantes.
Este trabajo muestra una madurez (quien escribe no lo hace desde el análisis psicológico de la cosa, sino de trayectoria, el proyecto está madurando en su
búsqueda e identidad sonora y discursiva. Y se celebra) tanto en lo estético-sonoro como en lo estrictamente musical. La poética del disco está muy bien estructurada con el concepto pre-apocalíptico que decidieron llevar adelante y nunca abandona esa mirada pesada y sesuda, casi de bronca, que se muestra… ¿resignada? … ¡NO! Se muestra resignificante, nos dice con ojos de nostalgia que todos vamos a morir de abandono propio, de desapego individual, de suicidio consciente. Y sonríe.
“…Divertite como puedas que falta poco para la guerra…”

Renaceré fue la canción elegida para saltar a escena y broto la fuerza y la energía. En seguidilla casi frenética le siguieron Divertite como puedas y Bolsillo de atrás. Elegante trabajador fue el estilo que pensaron para recibirnos. Empilchados por Perlitas, Los músicos en escena fueron: Lucas Difonzo: Guitarras y voces; Elena Radiciotti: Bajo y Voces; Pedro Pertusi: Guitarras y coros; Martín Luchina: Teclados, Pianos y Coros; Sebastián Puntillo: Batería y Coros y Octavio Majul: Percusión, Samples y Coros.
La cosa siguió con Hudson y Sabias palabras antes de meter un breve sampler para continuar dándole rodaje al nuevo material enganchando Nunca fui a New York y Especial, para cerrar ese mini bloque con algo de la era solo Fonso con No me afecta. Y ahí se armó el bailongo. Se encendió el fuego. El cuerpo entro en trance al son de la música que provenía del escenario. El mambo se mantuvo pasando por la canción que da nombre al disco América del futuro, un reggae de pulso lento y áspero para volver a subir a tope con Parlante naranja, Motín y Eso no es amor, desencadenando el primer gran agite de la noche en el bloque más libidinoso y sórdido del show.
“…La violencia es el motor de la historia. Como lo es la diversión…”
Se olfateaba el final, Fonso lo venia diciendo. Luego de varios ¡Viva Peron! Y vítores peronistas, encararon la despedida. En la boca abrió el bloque final y nos vimos en un desierto sudoroso y seco, polvoriento. Con muchas ansias de beber aguardiente y dispararles a serpientes para luego colgarlas de nuestro alambrado. No de casualidad (¡Ojalá!) continuo con Tomar las armas, Salir del confort y Gris analgésico, momento a puro Riff, para cerrar definitivamente con Fiebre y Debí portarme mejor.

Foto de espaldas al público para dimensionar la hazaña, de cara al mismo, abrazados y demostrando con sus sonrisas que estando unidos es duro pero muy bueno el oficio de morir y renacer.
Camino por Venezuela hacia Nueve de Julio, cuatro pendejos boludos me hacen perder el 98 por pedir 2 panchos de mierda cuando me dispuse a comprar puchos. Pero se los agradezco, en esos minutos pude reflexionar sobre lo vivido. Me vuelvo con la desesperanza de saber que todo está perdido, pero con la certeza que no les será barata. ¡Estamos perdiendo! Celebremos.




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