Por Leonardo Martín
Una verdadera multitud copó la Plaza de Mayo y todas las calles que la rodean. Una movilización impactante en su convocatoria con un mensaje de nunca más al horror y de rechazo a la continuidad de las políticas que a sangre y fuego impuso esa dictadura así como a los discursos negacionistas y reivindicacionistas de esa dictadura.
Desde el mediodía comenzaron a llegar las columnas que fueron poblando zona con una convocatoria que llegó a su punto máximo alrededor de las cuatro de la tarde. Con columnas de organizaciones políticas, sindicales y sociales y una enorme participación de personas que van por la propia, gran parte en familia.
Pañuelos, remeras de nunca más y la presencia de los rostros de los detenidos desaparecidos. Tanto en la inmensa bandera como muchos que recordaron a sus familiares, amigos y compañeros de militancia.
Cuando se trata de una movilización siempre se mira su convocatoria como modo de ver su espesor social y fuerza. Esta fue inmensa, de las más grandes en el período del gobierno de Javier Milei. El 24 de marzo es la fecha que logra aglutinar a todo un arco amplio político eludiendo la crisis de representación y liderazgo de esta etapa política para los sectores nacional popular y progresistas.
El 24 de marzo es una fecha de una participación más visceral, de un sentimiento más profundo, de homenaje a los 30.000 mil detenidos desaparecidos, de rechazo al horror como forma de hacer política y de mantener encendida una llama por una patria más justa.
El documento consensuado entre las diversas organizaciones fue leído pasadas las 4 de la tarde, cuando ya era imposible ingresar a la Plaza, que en esta ocasión fue más amplia que en ocasiones previas. “Que digan dónde están”, fue la consigna. “¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”, exclamaron desde el escenario.
“El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas“, dice el documento.
“Milei impulsa el mismo programa que impusieron las grandes empresas en la dictadura cívico-militar para maximizar sus ganancias y profundizar la dependencia. Gobiernos como los de Menem y Macri profundizaron ese modelo mediante el ajuste, las privatizaciones, la desindustrialización, el desmantelamiento de las políticas públicas y los derechos sociales“, agregaron líneas abajo.
Sectores de izquierda tuvieron su propio documento en disconformidad con el contenido del “oficial” e hicieron un acto posterior pasadas las seis de la tarde.
Por su lado, el Gobierno volvió, una vez más, a publicar un video abogando por un “Día de la Memoria, por la verdad y la justicia completa”. En este caso con el testimonio de Miriam Fernández, la nieta restituida 127, con una reivindicación de sus apropiadores. También con el testimonio de Arturo Larrabure, hijo de un militar asesinado por la guerrilla en 1974. Hasta ahora, videos que no logran calar socialmente ni terminar de plantear con fuerza esa agenda.
La CGT tuvo, como es habitual, su columna sobre Diagonal Sur con la presencia del triunvirato de conducción -Jorge Sola, Christian Jerónimo y Octavio Arguello, y otros dirigentes y dirigentas del secretariado nacional.
Referentes del Frente de Sindicatos Unidos como Abel Furlán y Rodolfo Aguiar estuvieron sentados a metros del escenario mientras que ambas CTA movilizaron conjuntamente sobre Avenida de Mayo.
Por su lado, Axel Kicillof estuvo en el camión de Madres. En sus redes sociales escribió: “A 50 años del golpe, las plazas de todo el país están más llenas que nunca: es una respuesta a un Gobierno que lleva adelante las mismas políticas económicas que impulsó la dictadura militar a través del terrorismo de Estado”.
“Vamos a escuchar provocaciones e inventos, pero esta multitud nos muestra que los negacionistas ya fracasaron: ni en los pibes, ni en los laburantes ni en los barrios entró el espantoso discurso del olvido”.
A 50 años, la lucha es también contra las políticas de persecución: en la Argentina, después de todo lo que pasó, vuelve a haber presas y presos políticos. Basta de persecución:
@CFKArgentina es inocente”, agregó.
Por su lado, La Cámpora movilizó desde la ex ESMA, pasando por la casa de Cristina Kirchner para luego ir hacia Plaza de Mayo. Desde el escenario central hubo algunas referencias a Cristina y a la persecución política sobre su figura pidiendo por su libertad.
Fue una movilización muy grande, impactactante, que volvió a mostrar el rechazo amplio a la dictadura con una previsible lectura desde este presente de continuidades en el modelo económico.
Una jornada emotiva y un mensaje vivo, a la espera de una representación política que pueda canalizar la enorme fuerza hoy presente en la plaza de Mayo y tantas otras del país.











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