Por Lucas Molinari
El gobierno ganó nuevamente en el Congreso. Aprobó la reforma laboral y logró media sanción en la modificación de la ley de glaciares. Lo que exige la AmCham, es decir, las corporaciones extranjeras que planifican una Argentina para el saqueo.
La oposición en el Parlamento se fragmenta y la impotencia crece. “Es la menor representación del peronismo en el Senado desde el regreso de la democracia”, titulan los medios.
Si analizamos el caso de la catamarqueña Lucía Corpacci, cercana a CFK, podemos dar cuenta qué intereses representa: Si bien se opuso a la reforma laboral, levantó la mano para que las multinacional se apropien del agua de las zonas periglaciares.
No sorprende en nuestra democracia liberal, pero el Experimento Milei y la guerra cognitiva en Occidente (impuesta por la ingeniería de Silicon Valley), aceleró el proceso de degradación (y de crisis de representación).
Fernando Gómez, columnista de la Gráfica, caracteriza: “Una oposición abrazada al denuncismo, apelando a llorar frente al saqueo como estrategia de victimización frente a un altar ético donde flashean una República que hace rato se la llevó puesta la extranjerización de nuestra economía y la subordinación política que autorizó durante décadas un funcionamiento sistémico que no permitiera mucho más que administrar en forma próspera una colonia”.
Gómez retoma aquel concepto de Manuel Ugarte de quienes sueñan con lograr un “protectorado decoroso”.
(Mientras se votaba la pérdida de derechos más grande de nuestra historia en el Congreso Nacional, en territorio bonaerense la atención de la política profesional estaba en cómo el kirchnerismo le ganaba una nueva pulseada al gobernador).
Discutir política tiene que volver a ser cómo construir poder para transformar la realidad. Por eso, vale hacer un repaso realista de cómo estamos para la construcción de un frente nacional, tal y como lo hemos conocido décadas atrás.
Las fuerzas armadas han sido desmanteladas en la desmalvinización que promovió el Imperio Británico. Todo está explicado en los Acuerdos de Madrid que firmaron Menem y Cavallo. Sin embargo, el antimilitarismo del progresismo impidió en las últimas décadas discutir seriamente una política de Defensa Nacional. La Causa Malvinas siempre es un punto de unidad para repensar lo nacional con los uniformados.
¿Y la burguesía nacional? ¿Existe o existió alguna vez?
Quien recorra la historia argentina verá que el proceso de industrialización fue conducido por la oligarquía terrateniente que se orientó a la sustitución de importaciones como alternativa a la crisis de los años ´30. Luego, militares industrialistas forjaron las bases de un país-potencia que se proyectó con la Revolución Justicialista: energía nuclear, siderurgia, etc…
Los límites han sido estudiados y discutidos. Pero no fueron los problemas económicos lo que frenó aquel crecimiento autónomo en el que nuestro pueblo conoció (siendo protagonista) la justicia social… Fueron las bombas, los fusilamientos, el terrorismo de Estado.
Desde aquel 1955 que Argentina discutió en un Congreso de la Productividad, venimos retrocediendo a lo que somos: una colonia.
Perón buscó que haya una burguesía nacional. La creación de la CGE (Confederación General Empresaria) tuvo ese objetivo. Pero en con el golpe del´55 los trompas se acomodaron.
El que resistió fue el pueblo trabajador. En esa Resistencia se forjó un espíritu combativo y de clase que se masificó en las décadas siguientes.
El peronismo como la revolución inconclusa.
Tras la dictadura genocida, el alfonsinismo nos entregó a los programas de ajuste del FMI y el menemato destruyó lo que quedaba del Estado Empresario.
Luego, estalló la crisis del 2001. Duhalde propuso con popes industriales una salida productiva y Kirchner comprendió al asumir, la oportunidad histórica de volver a levantar las banderas del peronismo.
En todo este proceso, hubo empresas (fundadas por el apoyo del Estado) que nunca dejaron de acumular. Es el caso del grupo que conduce Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y de FATE, que semanas atrás dejó a casi mil trabajadores en la calle.
¿Son fantasmas? No, son burgueses que a pesar de estar subordinados al capital financiero internacional nunca pelearon ni lo harán en términos nacionales. Lo que es una “fastasmeada” es seguir hablando de “reconstruir la burguesía nacional” como prometía Néstor. O peor, que es lo que pasa, acomodarse al “desarrollismo”, cuyo mantra se repite tanto: Las inversiones extranjeras van a generar trabajo argentino.
Es mentira. Lo que ocurre es que no hay un proyecto nacionalista en Argentina que promueva la ruptura del orden colonial. Sin disputar el comercio exterior en manos de las corporaciones es imposible proyectar un país soberano. Esto ya ha sido escrito cientos de veces. En Gráfica sólo somos la continuidad de un pensamiento nacional que está al servicio de nuestro pueblo, que mientras luche seguirá siendo un peligro para los enemigos de la Patria.
DON GOMITA ALUMÍNICA
El idiota de Milei les falta el respeto. Quien hace de presidente de nuestro país publicó en redes: “BATALLA CULTURAL. Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”, y completó: “Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien”.
En Clarín publicaron luego: “Silencio de los empresarios ante una nueva embestida de Milei”.
Venimos caracterizando esta etapa: Este Experimento lo conduce el capital financiero internacional. La burguesía local se acomoda como furgón de cola. La paradoja es que Paolo Rocca fue quien primero habló de “reseteo”, quizá pensando en que seguiría cortando el bacalao.
El problema que tenemos es que quienes se dicen opositores se callan ante este debate planteado. ¿Será porque esperan una alianza con Techint, Clarín y ARCOR para volver a la Casa Rosada?
Desde las privatizaciones de los ´90, la dirigencia política no cuestionó ese proceso. Se naturalizó que grupos monopólicos impongan sus sobreprecios. Llegó Milei, abrió las importaciones y desde el gobierno argumentan que de esa manera se podrá comprar todo más barato.
No hay burguesía nacional, ni la hubo. Así como Arturo Jauretche, como presidente del Banco Provincia, se indignaba al recibir industriales que pedían créditos para comprar campos (en vez de tecnificarse), este 2026 vamos a ver cierres de fábricas con patrones que se vuelcan a la timba financiera u otros servicios.
El economista Horacio Rovelli, mirando los números de la macro, explica que no a todos les va mal por estas pampas: “Los ricos de este país están comprando en torno a 3.000 millones de dólares por mes, en el año 2025 la cuenta “Personas Humanas” del Balance Cambiario del BCRA demuestra que compraron 38.806 millones de dólares. Hubo quienes compraron 100, 1.000, 10.000 dólares en el año 2025, pero la mayor parte de los 38.806 millones de dólares fueron adquiridos por la minoría más rica del país, que no duda en cerrar sus empresas y enviarlas a la quiebra, mientras fugan capitales”.
Por lo tanto, Don Gomita Alumínica que tiene una fortuna de 1500 millones de dólares (y que en su juventud era financista) no va a perder. Los que sí van a perder son los trabajadores y sus organizaciones.
FATE EN LUCHA
El 18 de febrero asomó con una noticia que generó impacto: FATE cerró las puertas de su fábrica de San Fernando después de 80 años dejando a 920 familias en la calle.
Para el mediodía, primero el ministerio de trabajo bonaerense y 40 minutos después la secretaría de trabajo de la nación, declararon la conciliación obligatoria. Como no podían convivir las dos medidas, la Provincia dio de baja la suya. ¿Qué significa? Que el conflicto puede extenderse hasta el mes de abril. Porque son 15 días hábiles, con posibilidad de 5 más por cada conciliación. Si termina la de Nación, puede comenzar la de Provincia.
El SUTNA, sindicato de trabajadores del neumático, lo conduce Alejandro Crespo que hace dos décadas es trabajador de FATE, como su padre. Llegó a la conducción del sindicato a partir del ejemplo que pudieron mostrar de las conquistas logradas. Es una de las tantas historias de lo virtuosa que fue para el movimiento sindical la década kirchnerista.
Es un sindicato alineado con los partidos de izquierda pero que en este contexto ha logrado articular con la Comisión Directiva de la CGT. El próximo miércoles harán un acto frente a la secretaría de trabajo con la adhesión de la central obrera que sacó un comunicado días atrás en respaldo a la lucha.
¿FATE se va a reabrir? Eso pide el gremio. Pero todo indica que el grupo empresario eligió otras inversiones para esta etapa como la importación de baterías de litio chinas para brindar servicio a empresas de energía.
¿Madanes Quintanilla se acomoda al modelo Milei esperando la reforma laboral para reabrir sin el sindicato dentro de la fábrica? En una entrevista en La Fábrica Podcast, el empresario destacó a dirigentes como Gerardo Martínez en contraste a la supuesta intransigencia del SUTNA.
Lo cierto es que el sindicato fue acordando con la empresa: Meses atrás aceptaron el cierre de un turno de producción con retiros voluntarios (años atrás la fábrica tenía el doble de laburantes) a partir del compromiso de los patrones de no despedir hasta junio de 2026 (acuerdo rubricado por la secretaría de trabajo de nación).
Pero, es la Argentina de Milei. La legalidad está subordinada por un modelo económico primarizador que arrasa con todo.
¿Qué está pasando con los laburantes de FATE? Mientras un sector mantiene la permanencia pacífica en la planta, “hay un porcentaje importante de obreros que están acordando su indemnización, la empresa tiene un ejército de escribanos y en algunos casos está pagando arriba del 100% de la indemnización”, nos cuentan.
Con la reforma laboral aprobada, existe el miedo de no acordar ahora y luego cobrar en cuotas, o ir a un juicio interminable, en una lucha que se muestra difícil. Y la crisis aprieta a las familias argentinas.
A su vez, la empresa ya tiene pedida la orden de desalojo del predio. Sabemos que en el Poder Judicial sobran jueces y fiscales para la defensa del interés patronal.
Veremos cómo sigue un conflicto que está lejos de ser una excepción.

CATARATA DE DESPIDOS
Es lo que se viene este año. Lo explicó Rodolfo Treber hace diez días analizando el índice de producción industrial y la capacidad instalada ociosa.
Con la reforma laboral aprobada se vienen las indemnizaciones en cuotas y sin calcular vacaciones, ni plus…
Atenti con el gremio de camioneros que tiene muchos adicionales. Esta semana Pablo Moyano denunció que no lo dejaron ingresar para hacer una asamblea en OCASA.
Se vienen meses de alta conflictividad.
Mañana lunes la CGT marchará a Tribunales para iniciar la disputa contra la reforma laboral en el Poder Judicial. La eliminación del Fuero Laboral, que tuvo al sindicato de judiciales de paro esta semana, es uno de los aspectos centrales de la ley. Una pelea que llevará tiempo ¿habrá definiciones de la Corte Suprema antes del recambio presidencial del 2027? ¿El gobierno logrará nombrar este año los dos cortesanos que faltan?

JUNTO A KRISTALINA
Kristalina Georgieva recibió a Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo en un encuentro promovido por el Banco Mundial
Martínez leyó en su presentación ante la jefa del FMI: “El objetivo de equlibrar las cuentas públicas llegando a un superávit primario de 1,8% del PBI en 2024 recayó en: la licuación de pensiones ya deterioradas; el recorte de obra pública; la disminución de subsidios que impactan en la clase media, y la reducción de salarios públicos, que representaron el 78% del ajuste total”.
Luego, el dirigente de la UOCRA continuó: “Somos conscientes de que la Argentina viene arrastrando un endeudamiento, cuya solución tiene al FMI como contraparte. La salida de esta difícil situación debe garantizar un crecimiento con inclusión social, evitando repetir renegociaciones cuyos únicos verdaderos ganadores fueron la fuga de capitales y la renta financiera de corto plazo a expensas del pueblo que vive de su esfuerzo y trabajo”.
Esta foto es del 19 de febrero, un día después del cierre de FATE. El discurso de Martínez y la foto con la titular del FMI son una muestra más de aquellos que promueven a la Argentina como un “protectorado decoroso”.
La discusión entonces que se abre es cómo volver a construir las bases para una Argentina soberana. ¿La CGT puede conducir ese proceso? Su dirigencia parece esperar el próximo capítulo electoral en el que el FMI volverá a redactar los presupuestos de ajuste para planificar más miseria.

YAPA, MALDITOS
José Ber Gelbard es una figura que había sido olvidada hasta que en la presentación de su libro “Sinceramente” en aquel 2019 pre-electoral, Cristina Fernández lo revindicó. Es cierto que, pasado el tiempo, es un empresario que representó una burguesía posible en un país dependiente. A comienzos de los ´70, quien luego se convirtió en ministro de economía de Perón, expresaba su programa: “En lo económico queremos un país sin centralismos, con todas sus regiones en plena expansión como medio para crear un mercado interno constituido por las necesidades reales de sus 24 millones de habitantes, un agro altamente tecnificado y sus industrias básicas y manufactureras desarrolladas intensivamente, Todo ello en un marco de políticas con sentido nacional, elaboradas con la participación de todos los sectores sociales, orientadas hacia un mayor equilibrio y bienestar social, y celosas guardianas de la independencia del país para tomar sus propias decisiones”.
Néstor Kirchner propuso de la “reconstrucción de la burguesía nacional” (“los fantasmas no existen”, chicaneaban algunos en aquel tiempo) y desde 2016 CFK se preguntó por qué si habían ganado tanta planta los empresarios la repudiaban.
En los programas históricos del movimiento obrero podrán encontrar claves para un desarrollo nacional autónomo. Son conclusiones que lograron en Huerta Grande y la Falda, dirigentes sindicales que vieron cómo los trompas se acomodan.
Por eso, Gelbard podrá ser considerado “el maldito” por una vida que en sus últimos días lo encontró colaborando con la Revolución Cubana. Sin embargo, el verdadero peligro de la Argentina colonial es un programa nacionalista revolucionario construido desde el pueblo trabajador.










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